02 julio 2014

Letras mutantes

Tu libro tiene 204 páginas: lo sabes. Adobe insiste que son 205. 

Cuando pasas el Word por el Distiller para crear el archivo definitivo para imprenta, las fuentes mutan ligeramente. Por lo general para bien: en serio, se obran ciertos cambios sutiles entre la relación de tamaños, cursivas y negritas que mejoran lo que veías en el archivo inicial. Pero que a veces te trastocan la paginación, y entonces tienes que pasar una hora buscando página por página los ligeros, sutiles cambios que marcan la diferencia. De paso puedes descubrir un par de erratas que se habían escapado por el camino. 

60 minutos y 10 conversiones después, finalmente Adobe acepta que sí, son 204. Y cede también en que las notas al pie ocupen el número de líneas que tú preveías. Lanzas el puño al aire: victoria.

Mientras tanto, en una esquina, Photoshop se ríe sabiendo que ahora tienes que cuadrar los márgenes de la portada, y que los técnicos siempre (SIEMPRE) encuentran algún problema en los que has enviado a la primera e incluso a la cuarta vez. 

Me pongo el CD de "Cabaret": Maybe this time I'll be lucky...

1 comentario:

Jokin González dijo...

Y eso sin contar cuando lees desde otra plataforma. Es difícil saber si esos errores tipográficos están en el original o son parte de la magia de la conversión, siempre diferente para que no te acostumbres a un mundo aburrido de concreción en el que lo que esperas coincide con lo que ves. O si la decisión de poner todas las notas al final del documento son decisión de tu socio o una ocurrencia del kindle, que piensa que así distraen menos tu atención.

Estas cosas no te las explican en primero de Autoedición :)