25 abril 2017

MdT2: Incluso el propio tiempo (XI): Los Deímas



 LOS DEÍMAS

   Me levanto en Barcelona. Bueno, no exactamente en Barcelona. Uno no puede estar seguro del todo de quien andará rastreando estas comunicaciones, o vendrá desde el futuro a hacerse con tu diario. Los americanos. O los chinos. "¡Que nos comen los chinos!", decía mi abuela. En realidad no, se lo oí a uno del Muchachada en la tele, pero me hace mucha gracia. "¡Que nos comen los chinos!". ¡Jjjjjj! ¡Son la monda!
   Voy a la esquina, compro croissants rellenos y dos cafés, y me acerco a Correos. Pero no entro, me quedo en la puerta. Como cada día, miro a izquierda y derecha para asegurarme de que no venga nadie, saco la llave y me meto dentro del buzón amarillo.

   Salgo por la puerta 977, en el subnivel ocho: la gracia que me hace subir hasta arriba, sobre todo los miércoles. Está generalizada la creencia de que los lunes son el peor día de la semana, pero en realidad son los miércoles: llevas dos días trabajando y aún te faltan otros dos para el finde. Esoesasí. Científicamente demostrado. Como que hoy es miércoles y mañana nochebuena.
   Trabajo en el Ministerio del Tiempo, la sede está en Madrid. Supuestamente he viajado un minuto hacia el futuro, peeeero aquí está muy mal visto esto de decir que viajas al futuro. Prefieren que digas que viajas "al presente", que el que está en el pasado eres tú. Que si último y principal Ministerio y esas cosas. Todo el mundo se queda con que he viajado un minuto en el tiempo, que no es moco de pavo, pero tampoco es la octava maravilla del mundo: yo prefiero pensar que me teletransporto desde Barcelona hasta Madrid un poco lento. No mola tanto como desaparecer con un ¡bamf! en una nube, pero luego no tienes que estar apestando a azufre todo el día, que es un asco.
   Digo "todo el mundo se queda con..." pero tampoco es que se lo pueda comentar a los amigos: mientras subo me cruzo con un oficial romano, una aguadora medieval y un cantante patillero con una sorprendente retirada a Nino Bravo. A esos sí se lo podría decir: pero a ellos se la suda. Ellos viajan en el tiempo cada día, por todo el país, por toda la Historia de España. O de lo que fue España en el pasado. Ellos son los agentes, los héroes de este ministerio: yo sólo trabajo aquí.

   - ¿Dónde te has quedado?
   Mikel siempre te pregunta eso cuando llegas, sin levantar la mirada de la pantalla.
   - ¿Sabes que han vuelto a pegar un cartel de "Cuarto de las escobas" en la puerta? -le contesto.
   Pasa de eso. Mikel pasa de casi todo, o lo parece. Porque luego te das cuenta de que se fija en cada detalle que fliparías, el cabrón.
   - ¿Dónde te has quedado? -repite con el mismo tono.
   - Un pirado maya se ha llevado a Amelia Folch -dejo los cafés y la bolsa de croissants sobre la mesa. Él se abalanza sobre los croissants. Lo sabía, los cafés son para la jefa.
   - Afteca -dice con el hojaldre asomándole entre los dientes. ¿En serio los inventaron para conmemorar una victoria sobre los turcos?
   - Un pirado azteca. Eso nos va mejor, ¿no? O sea, el periodo maya no es que nos vaya muy bien a la hora de abrir puertas, pero si el tío es azteca y esto es alguna especie de venganza contra los españoles, es más probable que ya estemos invadiendo aquello. Hasta puede que tengamos territorios.
   - Eso nos da igual -dice una voz procedente de las sombras. La verdad es que todo el despacho está sumido en sombras, excepto por la luz que arrojan las pantallas de los ordenadores. Es Nieves, la jefa, sigilosa como un gato. Como una gata. Siempre me hace aquello, le encanta hacer que el corazón me salte hasta la boca. Cuando asoma por detrás de Mikel puedo ver su perfil recortado a la luz del monitor-. Ya hay agentes dedicados a revisar la documentación. ¡Café!
   - ¿Quién? Porque la que mejor maneja esos asuntos de papeleo es Amelia y...
   - Rimbau. Y están avisados todos los jefes de sección en cada Ministerio.
   - Ah, Don Enrique Gaspar, ¡qué ganas tengo de que escriba El Anacronópete!
   - ¡A que sí! -me sigue la corriente Mikel. Todo lo que sean viajes en el tiempo ficticios le encanta. Es una de las razones por las que está aquí: se le da de maravilla calcular variables espaciotemporales en 8 dimensiones con flujos de retorno capados, y es de los únicos que puede comprenderlas de manera gráfica sin necesitar de un ordenador. La computadora la usa para plasmar sus tejemanejes mentales en posibles puertas-. ¡Y dicen que ha conocido a Juana García!
   - ¡Oh! ¡Oooh! -me emociono-. ¡El fluido García! Una vez más queda demostrado que en este Ministerio hacemos la historia.
   - Marcos, céntrate -interviene Nieves, saboreando el café. Tiene razón, se me va la pinza. Su especialidad es la ingeniería y la lógica difusa, aunque no me preguntéis cómo las combina. Donde Mikel ve posibilidades, ella se encarga de hechos: sobre todo de descartar las puertas peligrosas. Es capaz de reconocer los efectos de un desvio de dos micras, y sabe sacar nuevos elementos de los textos del Rabino. Habla hebreo. De hecho, habla 14 idiomas, la tía-. Quieren que pases por la cafetería.
   - ¿Yo? ¿A la cafetería? Eso es para los agentes.
   - Todos somos funcionarios. Velázquez ha hecho un retrato robot del que se ha llevado a Amelia y a Perucho.
   - ¿No me jodas que también se han llevado a Joan Perucho? ¡Leches, que aún no ha escrito su cuento de Lovecraft! ¡Que igual nos quedamos sin juego de rol de Cthulhu en España! ¡Que fue el primero que dirigí! ¡Que...!
   - ¡Que te centres! -insiste Nieves-. Mira el retrato y a ver si reconoces algún tatuaje: el patrullero Alonso de Entrerríos le ha contado a Velázquez lo que vio, y don Diego ha hecho lo que ha podido. Pero si puedes reconocer algún... -dejo de escucharla, porque mi cabeza ya ha empezado a funcionar; es miércoles, tarda en arrancar. Tatuajes aztecas. Entre los guerreros denotaban el grado y las victorias especiales. En otros estamentos podían tener significados más místicos, y según donde estuviera tatuado...
   Salgo deslumbrado del cuarto de las escobas. Que no lo es. Sin demasiadas ganas, arranco el papel que han puesto tapando nuestro letrerito. Es corto, muy corto, demasiado corto: I+. Antes ponía I+D, pero la D se cayó hace dos presupuestos y nadie ha dedicado una partida a reponerla, por lo que I+ se ha quedado, y para todo el mundo en este Ministerio, cuando se acuerdan de nosotros, somos "los deímas".
   Me llamo Marcos Muñoz, mi especialidad es la mitología. Todas las mitologías. Incluso dentro del Ministerio del Tiempo, no es una especialidad a la que le puedas sacar demasiado partido. Pero cuando el fundamento de tu trabajo es el libro escrito con sangre sobre piel humana por un árabe loco... No, perdón, eso no era: el libro escrito por un sabio judío combinando alquimia, cábala y física cuántica (eso es), descubres que los mitos son los que pagan tu sueldo. 

   Velázquez me mira con altivez. Yo no sé cómo mirarle y me pellizco la barba. A ver: ¡es que es Velázquez! Le mencionamos constantemente, que si Velázquez ha hecho esto, que si dicen que Velázquez quiere aquello... Pero otra cosa es tenerlo delante mientras moja una porra en el café.
   - Bueno... -dice al fin, impaciente-. ¡Qué!
   El "qué" lo exclama, no lo pregunta. Aunque imagino que quiere preguntar.
   - Está... en el pecho. Eso es un centro de poder para los aztecas... No es nada habitual. Pero podría tratarse de Cipactonal y Oxomoco.
   - Un buen moco me parecen. Yo intentaba dibujarlos bien, y Don Alonso no paraba de decirme, "no, más feos, más feos". Que si los dientes salidos, que si la piel amarilla... ¡Qué desastre! ¡Para dibujar mal que llamen a Tapies!
   - Es solo una teoría. A fin de cuentas es el dibujo de un recuerdo de alguien que lo ha visto un momento... ¡Aunque es un dibujo magnífico, dadas las circunstancias! -me apresuro a decir. ¡Que es Velázquez!-. Representan al primer hombre y la primera mujer...
   - Vamos, Adán y Eva, pero en feo.
   - Y más. Para los pueblos nahuatl eran también el día y la noche, y juntos significaban el calendario y... el tiempo. Pero esto -señalo el otro dibujo que había hecho Velázquez: el de las manos del secuestrador, no quiero ni imaginar lo que valdría un dibujo así. "Su etapa americana", ¡uf! Piensa en lo importante-. Lo de las muñecas es más reciente, el color está más vívido.


   - Don Alonso fue muy claro al respecto: los tatuajes de las muñecas eran mucho más claros que los del pecho. Y era como un dragón con una cabeza en la boca.
   - O es más reciente, o es importante y lo ha hecho recolorear hace poco. Es la serpiente de fuego -digo asombrado.
   - ¿De fuego? Pero el señor Entrerríos dejó muy claro que era "azul verdoso" -¡cómo le molestaban aquellas vaguedades!-. Lapislázuli o azul turquesa, imagino.
   - Justo. Xiuhcoatl significa exactamente "serpiente turquesa". Tiene que ver con los sacrificios y curiosamente también con el paso de los años. Lo he visto en pinturas, pero no era habitual que nadie se lo tatuara: era el arma más poderosa de los dioses aztecas, algo así como el rayo de Zeus para los griegos. Capaz de matar hasta a los dioses y las estrellas.
   Velázquez abrió mucho los ojos:
   - Virgen santísima.
   - Incluso al propio tiempo.

(CONTINUARÁ...)

08 marzo 2017

¿Qué han hecho las mujeres por nosotros? - Día de la Mujer




"¿Qué han hecho las mujeres por nosotros?"

Por Mª Nieves Gálvez

"¡Feliz día de la mujer, guapas, princesas, y... 
no sé qué más decir, no hay información!"
(Casi cualquier persona bienintencionada, el 8 de Marzo)



-¿QUÉ HAN INVENTADO LAS MUJERES? ¿EH?
   -El primer libro ilustrado con fotos.
   -Las fórmulas de la fisión nuclear.
   -Descubrir la composición química 
    de las estrellas y del ADN.
-ESO NO CUENTA, LE DIERON EL NOBEL A SU JEFE.
¿QUÉ INVENTOS HAY A NOMBRE DE ELLAS? ¿EH?
   -El primer libro cuyo autor se sepa.
   -La primera Universidad.
   -La programación informática y el WiFi...
-YA, PERO APARTE ESO, ¿QUÉ HAN INVENTADO?
   -Limpiaparabrisas.
   -Cinturones de seguridad.
   -Primeros sistemas de navegación, 
   de ahí viene el GPS...
-SÍ, PERO ¿APARTE DE CIENCIA, VEHÍCULOS, 
 INFORMÁTICA Y CULTURA, QUÉ HAN INVENTADO?
   -El kevlar para los chalecos antibalas.
   -El test Apgar para atención de
   neonatos, que redujo la mortalid...
-VALE, PERO... ¿APARTE DE SALUD, SEGURIDAD,
 CIENCIA, VEHÍCULOS, INFORMÁTICA Y CULTURA...?
   -Hubo mujeres-soldado medievales 
    en Japón, China y España.
   -Y el mayor pirata fue una mujer china que 
    mandó sobre 300 barcos, 20.000 hombres...
-¡PIRATA! ¿VEIS COMO NO HAN HECHO NADA BUENO?
Ya sabemos que hoy es el día de la mujer. Pero tampoco hace falta inundar Whatsapp, Twiter y Facebok con mensajes sobre princesas, guapas, dibujos en color rosa ni alusiones a maquillajes. No es que sea malo: es que no aporta nada. De eso ya tenemos bastante todo el año: de hecho, la publicidad nos usa casi únicamente para eso. 

Pero no podemos culpar a quien no diga más por no saber más: realmente, es un tema que no suele mencionarse en los libros de texto.

Por eso quiero hacerlo hoy.

Hoy es el día de hablar de mujeres que hicieron algo más. No rarezas, sino inventos importantes, que han transformado nuestra vida. Pero casi nadie lo sabe. ¿Cuántas veces hemos oído "las mujeres no inventaron nada"?


Es hora de que se sepa que muchos grandes avances de la Humanidad fueron obra de mujeres. Y de que los libros de texto de nuestros hijos mencionen al autor de los retratos reales también cuando es pintora (Sofonisba para Felipe IV de España, Madame Lebrun para María Antonieta), no sólo si es pintor (Velázquez para Felipe IV, Goya para Carlos III / Fernando VII).


La cultura empezó con ellas:
  • Cuando salimos de la Prehistoria, cuando se inventó la escritura, el primer escritor conocido fue mujer: Enheduanna de Summeria, hace 43 siglos. 
  • La última gran Biblioteca de la Antigüedad fue dirigida por una mujer: Hypatia de Alejandría (siglo V).
  • La primera Universidad propiamente dicha fue fundada por una mujer: Fatima al Fihri, siglo IX.
  • Si sabemos cuándo habrá eclipses lunares, fue por la astrónoma Agloanike de Thessalia, hace 22 siglos (sus contemporáneos creían que era bruja y que los provocaba ella). 

Ellas también hallaron la clave para pilotar (desde el mar hasta naves espaciales):
  • El astrolabio, que revolucionó la astronomía y la navegación (¡cambió el mundo!), tiene origen incierto; pero entre sus posibles inventoras están Hypatia y Mariam Al-Asturlabi de Aleppo
  • El Apollo XI llegó a la Luna gracias al software de la informática Margaret Hamilton

Sin mujeres no habría ordenadores ni Internet:
  • La programación informática fue inventada por Ada Lovelace
  • Las programadoras de los primeros ordenadores (Eniac, Univac, Multivac) eran mujeres, y sus nombres eran secreto militar. 
  • Los lenguajes informáticos modernos ("de alto nivel"), con sus correspondientes compiladores y la palabra "debug" fueron inventados por una mujer: Grace Murray Hopper.
  • Si tenemos WiFi, es por la ingeniera y actriz Hedy Lamarr

Y hay mucho más...
  • Los primeros inventos de seguridad vial fueron una "preocupación de mujeres": Limpiaparabrisas (Mary Anderson, 1903), calefacción del automóvil (Margaret Wilcox, 1893), cinturón de seguridad de 2 puntos (el de 3 lo patentó un hombre: Nils Bohlin). 
  • Si tenemos kevlar para chalecos antibalas, fue por la química Stephanie Kwolek.
  • Si tenemos una adecuada atención temprana a neonatos (reduciendo la mortalidad infantil), fue por Virginia Apgar
  • Si sabemos de qué están hechas las estrellas, fue por los análisis espectrográficos de Margaret Lindsay Huggins (1848-1915)
  • Si conocemos los púlsares, la estructura del ADN y las fórmulas de la fisión atómica, fue por tres mujeres (Jocelyn Bell, Rosalind Franklin y Lise Meitner, respectivamente)... pero fueron sus respectivos jefes (hombres) quienes se quedaron con el premio Nobel. 

Hubo mujeres soldado:


Qué decir de las artes gráficas...
  • El primer libro ilustrado con fotografías lo hizo Anna Atkins Children en 1843, aunque por razones de distribución publicitaria el mérito se lo llevó un año después un hombre con otro libro (Talbott). 
  • Si los libros de Historia incluyen retratos de Felipe II de España "en cuyo Imperio no se ponía el Sol" o de la Reina María Antonieta, deberían nombrar a las pintoras (Sofonisba de Anguissola y Madame Lebrun), igual que mencionan al pintor de Felipe IV (Velázquez, sucesor de Sofonisba). 


Y esto es sólo un resumen breve, para no aburrir. Me dejo a héroes de guerra, como Irena Sendler (que salvó a 2500 niños judíos y nunca los delató, ni siquiera al ser torturada por los nazis). Deportistas como Margot Moles, viajeras, reporteras de guerra, poetisas como Safo de Lesbos, matemáticas como Teano en el siglo VI, filósofas medievales como Hildegarda de Bingen...

Pido un favor hoy: Si vuestros hijos ven en un libro de texto un retrato de Felipe II o de María Antonieta, por favor, decídselo: sus pintoras en realidad fueron mujeres (Sofonisba Anguissola y Madame Lebrun. En el mismo puesto que Velázquez). Y si conocéis a algún espectador de la serie "Reinas", informadle de que la escena de un HOMBRE pintando el retrato de Felipe II es incorrecta: fue la pintora Sofonisba.

Eso hará por las mujeres mucho más que llamarlas "guapas" con un dibujo de corazoncitos rosa.

¡Gracias!


Mª Nieves Gálvez

Ingeniera electrónica. 
Friki de la Ciencia y de la Historia.
(Muy, muy friki...)




06 marzo 2017

MdT: Un Acto de Amor (VIII)

(Viene de "Un Acto de Venganza")


Un Acto de Amor (VIII)
Cap.I  | Cap.II  |  Cap.III  | Cap.IV  | Cap.V  | Cap.VI  Cap.VII | Cap.VIII

Por Mª Nieves Gálvez

  

  
  (La Coruña. 6 de Mayo de 1589, 6:00 h)
  
  Julián estaba acostumbrado a aquella agitación: disparos, carreras y órdenes. Nada que no hubiera visto en la guerra de Filipinas. Pero aun así, le impresionó lo que vio en el mar, desde lo alto de las murallas: casi doscientos barcos ingleses. Parecía una versión guiri de la Armada invencible, a menos de medio kilómetro. De pronto, algo brilló en ellos: enormes de puntos de luz, silenciosos durante un extraño segundo...

  Entonces recordó las clases que preparaba Maite en casa: "el sonido tarda un segundo en recorrer trescientos cuarenta metros".

  - ¡Joder! -se encogió, espantado.

  El hijo de Alonso también lo vio; soltó la pistola y le acabó de derribar sin mediar palabra. Entonces les alcanzó el estampido de los cañonazos, sacudiéndoles atronadoramente. La muralla tembló bajo sus pies, desprendiendo cascotes. Se escuchó un alarido de algún desgraciado que no se había agachado tan a tiempo como ellos.

  Julián volvió a levantarse y echó una mano a alguien más, que parecía a punto de despeñarse.

  - ¡Si ese cañonazo llega a dar más arriba, os habría matado! -protestó el oficial al que acababa de salvar-. Marchaos: estar aquí es peligroso. ¡No sois soldado!

  - ¡Soy médico, y aquí es donde están los heridos! -gruñó el enfermero. Se alejó hacia donde habían sonado los alaridos, añadiendo por lo bajo-: Como si me quedara mucho que perder, no te jode...

  - Es un desagradecido, pero tiene razón -observó Alonso, pegado a sus talones-. Curad a quien podáis, pero no os arriesguéis: vuestra misión es otra.

  La misión: eso era lo que Julián no quería recordar. O más concretamente, la mentira.

  - ¿Sabes lo que pasará si salvo a María Pita, Alonso?

  - Que corregiréis la Historia, ¿no? Si Dios nos da esa suerte.

  El enfermero se mordió la lengua y reemprendió la marcha. ¿Suerte? La suerte se reía una y otra vez en sus narices. No sabía cómo, pero si fracasaba, si no salvaba a María Pita... ¡Maite viviría! Y Amelia no se lo había dicho; él se había enterado de rebote.

  "Me ha mentido" intentó no pensar; pero la idea volvía una y otra vez. "Creí que éramos amigos, pero miente. ¿Cómo voy a creer en ella nunca más?"
  No tenía ni puta idea.

  Descargó su ira contra el primer tocapelotas que vio: un oficial que intentaba echar de malos modos a dos mujeres. Éstas, sin dejarse intimidar, se afanaban en atender a un hombre inconsciente.

  - ¡El enemigo es Drake, no ellas! -bramó el enfermero, apartando al militar de un empellón.

  Éste desenvainó una daga por puro instinto; sólo la rapidez de Alonso, noqueando al oficial por la espalda, evitó una tragedia.

  - ¡Julián Martínez! -le increpó el joven- ¿Estáis loco?

  - Bingo - asintió el enfermero, sin mirarle. Ya estaba examinando al herido, con súbita profesionalidad.

  - ¡Ese nombre! -exclamó una de las mujeres-. ¿Vos sois...?

  - Médico -replicó él, sin percatarse del excesivo asombro de aquella voz-. El vendaje del brazo es muy bueno. Pero la pierna está rota, ¿veis la deformación? El traslado no debe realizarse sin entablillar primero. Sobre todo porque la fractura está demasiado cerca de la arteria femoral: un mal movimiento sería fatal.

  Ella clavó una extraña mirada en el enfermero y se aplicó a ayudarle, con tanta atención como eficiencia. Cuando todo estuvo listo, la joven (que decía llamarse "Mayor") guió al grupo hasta una zona resguardada, dentro ya de la ciudad: una iglesia donde varios religiosos habían improvisado una enfermería. Tres frailes se hicieron cargo del herido; uno de ellos ocultaba sus facciones con la capucha de su hábito.

  - Ése no va ataviado como los demás -observó Alonso, con cierta suspicacia-. ¿De dónde habrá salido?

  - De fuera de las murallas. Como yo -intervino una voz amarga.

  Alonso y Julián se volvieron hacia ella. Les costó reconocerla: despeinada, cubierta de polvo, con el rostro tan dañado como sus ropas. Atendiendo las heridas de otros, sin preocuparse de las suyas. Con un rictus de amargura en las facciones, similar al de Julián en sus peores momentos. Pero sí reconocieron a los dos niños que se escondían tras sus faldas, tan doloridos como ella.

  - ¿Inés...? -comprendió Alonso-. ¿La que nos vendió telas para vendar a los heridos?

  - ¡Me salvasteis la vida con aquel arcabuz! - recordó Julián-. ¿Y vuestro marido?

  Ella negó con la cabeza. No encontraba palabras, pero tampoco tuvo ocasión de pronunciarlas: los niños se echaron a llorar al escuchar la inoportuna pregunta. El enfermero se intentó disculpar por su torpeza; debería haberse dado cuenta. El barrio extramuros de La Pescadería había sido arrasado. Él mismo lo había visto desde las murallas.

  - Estuvo disparando hasta el final, y yo también -dijo ella al fin, cuando unas ancianas se llevaron a los niños a comer algo-. Hasta que los ingleses se fijaron en nosotros. Derribaron la casa con nosotros dentro. Los niños se habían resguardado bajo las mesas de vender telas, pero mi esposo...

  Ni pudo ni quiso explicar el resto: su marido, realizando un último disparo suicida hacia los artilleros, mientras la bala de cañón le derribaba el techo encima. La explosión. Ella, corriendo instintivamente hacia los niños. La búsqueda de cuerpos entre los escombros...

  - ¿Los niños lo vieron? -se atrevió al fin a preguntar Julián, abrazándola sin darse cuenta de lo inapropiado que era el gesto en aquel siglo. Si ella hubiera estado para decencias le habría esquivado, pero ya todo le daba igual.

  - Intenté que miraran a otro lado, pero no había a dónde mirar -murmuró ella, con la expresión perdida. Ya no le veía. Las imágenes del combate se repetían en su mente sin descanso-. Todo el barrio estaba igual. Era un campo de batalla...

  - ¡Julián, ved esto! -interrumpió Alonso, en un susurro nervioso.

  El enfermero le rechazó; no era un buen momento. Pero el joven le obligó a mirarle y susurró, bajando aún más la voz:

  - ¿No buscabais a un hombre con la oreja cortada? El espía que le dio a Drake armas del futuro. ¿Qué hace aquí?

  Julián se giró hacia el "fraile" que le señalaban: el que había llegado del exterior de las murallas. Se estaba volviendo a poner la capucha caída, pero no había duda: era el hombre de las fotos de Lola Mendieta. Un superviviente de la banda de Leiva.

  - La Puerta de María Pita -murmuró el enfermero. ¡Por fin, todo encajaba!-. Como no pudo robar la de Gil Pérez, quiere otra. ¡Eso es lo que busca Drake en La Coruña!

  - Yo me encargo de la Puerta -susurró una tercera voz a sus espaldas, sobresaltándoles. Era la joven llamada "Mayor"-. Vosotros seguidle. Nos reuniremos allí.

  Los dos hombres la miraron con suspicacia, pero no había tiempo de más: el sospechoso, quizá notando la agitación, se alejó a buen paso hacia la salida de la iglesia. Alonso se apresuró a seguirle, pero Julián se retrasó lo justo para una última pregunta:

  - ¿Cuánto rato lleváis espiándonos, Mayor?

  - Desde que supe vuestro nombre; Ernesto me encargó buscaros. Me llamo María Mayor Fernández de Cámara y Pita. Me esperan en la muralla, pero esto es más urgente.

   - ¿María Pita...?

  - Yo ocuparé vuestro lugar en la muralla -intervino Inés de Ben, regresando al fin a la realidad-. Así le llevaré a los defensores pólvora y armas. Es todo lo que he podido salvar de mi casa.

  -Es peligroso...

  -Eso ya no importa -fue la amarga respuesta.

  Inés miró por última vez a sus hijos, atendidos por las caritativas ancianas, y se puso en marcha con su carga de armas. No sabía que sus ojos nunca volverían a ver a los pequeños. Pero aunque lo hubiera sabido, no le habría importado; tenía que ayudar a salvar la ciudad, precisamente por ellos. Y no pensaba ya en las consecuencias.

  Sólo pensaba en la última vez que vio a su marido: al cubrirlo con una sábana, escombros y una cruz. Y con docenas de besos.

  "Pagarán lo que te han hecho, amor mío", sollozó, apretando los labios en un rictus de furia, camino de las murallas. "Haré que usen bien esta pólvora y estas armas. Te vengaré".

  * * * * * * * * * *

  (Lisboa, Posada Del Gallego, 7:00 h)

  Amelia tenía una imaginación privilegiada. Había soñado (y conseguido) cosas casi impensables para una mujer de su época. Pero siempre había tenido límites: los que le imponía la decencia. O el orgullo de considerarse inalcanzable, reservada. Una mujer altiva que no pensaba dejarse coleccionar como un trofeo.
¿Reservada para qué? ¿Para un marido?

  "Ese tiempo ya pasó", reflexionó, apartando las sábanas: ya era de día. "Ahora veo que no era orgullo: era obediencia a una tradición machista. La de casarme virgen y sentar la cabeza algún día".

Lo cual implicaba abandonar el trabajo y los estudios, según le habían enseñado en su tiempo. Menos mal que la época de Julián le había abierto los ojos: se podía trabajar sin ser por ello mala esposa. Siendo amada con locura. Como Maite lo había sido.

O vivir libre, como le enseñó otra persona: "Ella sí que es un buen ejemplo" sonrió con picardía, comenzando a vestirse. "¡Aunque mis padres la llamarían lo contrario!"

  Como si leyera sus pensamientos, el móvil emitió un brevísimo zumbido y quedó silencioso de nuevo. Era un mensaje de texto. De ella: el "mal ejemplo". Irene.

  "Tengo la información que le pediste a Angustias" rezaba el mensaje. "Ostende, 1603".

  Amelia frunció el ceño. No era el saludo que esperaba. El último tema que habían tratado era muy distinto.

  "Gracias" tecleó. "¿Recuerdas nuestro experimento?"

  "¿Qué experimento?"

  La respuesta le sentó a Amelia como un mazazo. Pero contuvo sus nervios y lo intentó de nuevo:

  "Cambiar la Historia. Ya sabes, hacer que María Pita sobreviva hoy al ataque de Drake".

  "¿De qué hablas, Amelia? Eso no es un cambio. ¡Claro que sobrevivió a Drake, cuando salvó La Coruña! ¡Es famosa por eso! Lástima que no pudiera salvar Portugal".

  Aquello no parecía ninguna broma. Sin darse cuenta, Amelia comenzó a dar vueltas por la habitación. Estaba inquieta: sus conocimientos de Historia no coincidían con los de Irene. Ya había sucedido antes; pero esta vez, una idea preocupante se abría paso en su mente. Si sus conocimientos no eran ya correctos, ¿qué sería de los años de estudio, del liderazgo, del puesto de Jefa de Patrulla...? Tanto esfuerzo, ¿para perderlo todo así? No. ¡Inadmisible!
Intentó serenarse y tecleó una última pregunta:

  "¿Cuántas veces nos hemos besado tú y yo, Irene?"

  Al otro lado hubo una pausa larga. Incómoda. La cara de Irene debía ser todo un poema.

  "Una, claro. Cuando nos conocimos" fue la respuesta, al fin. "¿Cómo iba a repetir, con la cara que pusiste? ¿Estás de broma?".

  Confirmado: Irene no recordaba el beso del día anterior, en el corral de comedias. Ni el experimento que habían ideado allí: corregir la Historia, y estudiar cómo ello afectaría a la memoria.

  La buena noticia era que, de algún modo, María Pita ya no moriría antes de tiempo; alguien había corregido la Historia. Debía haber sucedido en las últimas horas, mientras Amelia estaba de misión e Irene no: por eso sólo una de ellas recordaba el cambio.

  La joven comenzó a teclear una explicación larga, detallada... pero acabó por borrarla, frase por frase. No era fácil resumir una misión semejante, y que además ni siquiera estaba terminada. Aún podían cambiar demasiadas cosas.  

  "Es verdad: sólo es una broma" mintió al fin. "Los chicos hicieron un buen trabajo, bebimos para celebrarlo y estamos un poco... alegres".

  "¡Así me gusta, aprovechando el tiempo! Empiezas a aprender".

  Amelia sonrió con tristeza, tecleó una despedida y guardó el móvil.
  Una aliada menos. Estaba sola.
  Un sonido a su espalda le recordó que, en realidad, no del todo. Había alguien aún en el camastro; y por fin comenzaba a rebullir bajo las sábanas.

  - Tus pechos, como el mármol de los dioses... -musitó él, adormilado.

  A pesar de todo, la joven tuvo que contener una carcajada: ¿cuántas veces había oído ya aquellas palabras?

  - Conmigo tendrás que tener más ingenio, "Fénix" -sonrió, acercándose con seductora malicia-. Las musas del reino de Morfeo somos muy exigentes.

  Lope sonrió, poniendo en marcha su fértil imaginación. En el fondo le encantaban aquellos retos, aunque fueran en condiciones tan extrañas. Amelia le había hecho creer que toda aquella estancia juntos era un sueño: nunca llegaría a contarla a ella entre sus conquistas. Pero ella sabía que todo era real. Para ella, él sí era un trofeo.

  La joven echó un vistazo por la ventana: era temprano. Podía volver al lecho por un rato...

  "¡Ah, qué bien sienta quitarse una espina!" se animó, desciñéndose la ropa. "Irene tiene razón: voy aprendiendo a aprovechar el tiempo".
  
(CONTINUARÁ...) 


Un Acto de Amor: Cap.I  | Cap.II  |  Cap.III  | Cap.IV  | Cap.V  | Cap.VI   | Cap.VII | Cap.VIII 

28 febrero 2017

Oscars 2017: Resultado

Sólo por el derroche de carisma posterior de Emma Stone aplaudiendo y defendiendo Moonlight, y por las caras de asombro del respetable en la platea, ya vale la pena el desbarajuste del final de los Oscar de este año. Bueno, vamos a ver si he acertado algo...:

Mejor Película: La La Land. ¡Sí! No. Eh... no, parece que finalmente no. Moonlight se hizo con la estatuilla.
Mejor Película Animada: Kubo y las dos cuerdas. ¿Cómo que Zootropolis? ¿Ese Blacksad descafeinado previsible?
Mejor Película de Habla No Inglesa: Toni Erdmann o Land of Mine. Ni una ni otra: The Salesman (Iran).
Director: Barry Jenkins (Moonlight). Damien Chazelle (La La Land). Otra vez que inter-fallo peli y dire.
Actor Principal: Denzel Washington por Fences. Casey Affleck. Tócate las narices con el prenda...
Actor Secundario: Jeff Bridges por Comanchería. Mahershala Ali por Moonlight. Bien por él.
Actriz Principal: Emma Stone por La La Land. ¡Sí! Primer acierto de la velada... Quizás será el único
Actriz Secundaria: Octavia Spencer por Figuras Ocultas. Viola Davis por Figuras Ocultas. Que ya sé que no es lo mismo, pero tienen cosas en común.

Guión Adaptado: La Llegada. Moonlight
Guión Original: Langosta. Manchester by the sea

Vestuario: Florence Foster Jenkins. Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos
Dirección de Arte: Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos. La La Land. ¿En serio, Academia?
Maquillaje y Peluquería: Escuadrón Suicida. Sí, ya, pero hay algo en Star Trek: Más allá que no me cuadra. Sobre todo en HD
Cinematografía: Moonlight. La La Land
Montaje: La Llegada. Hasta el último hombre. La segunda mitad, porque la primera...
Efectos Visuales: Kubo y las dos cuerdas. El libro de la selva. No seré yo quien lo discuta.


Mezcla de Sonido: La Llegada. Hasta el último hombre
Edición de Sonido: La Llegada.
BSO: La La Land (Justin Hurwitz).
Canción: "How Far I'll Go" de Moana. "City of Stars" de La La Land

Corto animado: Piper.
Corto de imagen real: Timecode. Sing. Creo que la española era una apuesta más creativa y valiente...

Documental corto: 4.1 Miles. The White Helmets.
 Documental largo: 13th. OJ: Made in America.

Fracaso colosal: 5 aciertos que saben a poco, y a no tener demasiada idea de por dónde iban a ir los tiros académicos de este año. Lo cuál cuadra con el patrón de mi historial ^____^U

Enhorabuena a las ganadoras y a los que las han disfrutado. Enhorabuena a los que han disfrutado a las perdedoras. Y enhorabuena a la máquina de hacer que el cine nos importe tanto.

Menos a Price-Waterhouse, que vaya lío que os habéis marcado...

24 febrero 2017

Oscars 2017: Previsión

http://revistasfx.com/
Llevo tiempo sin venir. He dejado fanfics a medias, artículos por compartir y, en general, no me he ocupado de este lugar como era debido. Por suerte, Mari sí que ha seguido publicando de vez en cuando.

La razón es, en realidad, dos razones que no esconderé que me llenan de orgullo: el nuevo libro que he estado escribiendo, It's Showtime!, sobre el cine musical, que sacará en marzo Editorial UOC dentro de la interesante colección "Filmografías Esenciales"; y la edición española de la revista SFX, un icono de la ciencia ficción y el fantástico, de la que soy redactor jefe y que hoy ha salido a la venta.

Pero hay citas ineludibles, y una de ellas, en este blog, son los Oscar. Que nunca veo en directo, dicho sea de paso. Y aún así, de los que comparto con vosotros cada año mi apuesta personal. Esta es la de este año:

Mejor Película: La La Land.
Mejor Película Animada: Kubo y las dos cuerdas.
Mejor Película de Habla No Inglesa: Toni Erdmann (Alemania). Aunque Land of Mine también me gusta.
Director: Barry Jenkins (Moonlight).
Actor Principal: Denzel Washington por Fences
Actor Secundario: Jeff Bridges por Comanchería.
Actriz Principal: Emma Stone por La La Land.
Actriz Secundaria: Octavia Spencer por Figuras Ocultas.

Guión Adaptado: La Llegada.
Guión Original: Langosta.

Vestuario: Florence Foster Jenkins.
Dirección de Arte: Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos.
Maquillaje y Peluquería: Escuadrón Suicida.
Cinematografía: Moonlight.
Montaje: La Llegada.
Efectos Visuales: Kubo y las dos cuerdas

Mezcla de Sonido: La Llegada.
Edición de Sonido: La Llegada.
BSO: La La Land.
Canción: "How Far I'll Go" de Moana.

Corto animado: Piper.
Corto de imagen real: Timecode.

Documental corto: 4.1 Miles.
Documental largo: 13th.

He intentado concentrarme en los puntos fuertes de cada propuesta... Que no suele ser lo que mira Hollywood, y por eso acierto siempre tan pocos ^___^ El lunes veremos...

14 febrero 2017

Mdt: Un Acto de Amor (VII)

(Viene de "Un Acto de Venganza")


Un Acto de Amor (VII)
Cap.I  | Cap.II  |  Cap.III  | Cap.IV  | Cap.V  | Cap.VI   | Cap.VII  | Cap.VIII 

Por Mª Nieves Gálvez

   (Lisboa, 5 de Mayo de 1589)
  
   El corral de comedias estaba lleno a rebosar: el público rugió cuando, en el escenario, una reina terrorífica se derrumbó entre nubes de humo, mientras un trovador cantaba su derrota:
  
   "¡así caerá Elizabeth,
   así la nueva Atalía,
   del oro antártico arpía,
   del mar incendio cruel!"
  
   Los espectadores comenzaron a abuchearla: pero la formidable dama resurgió amenazante, haciéndoles retroceder horrorizados. Después se envolvió en su capa en un gesto teatral y se retiró bruscamente.
  
   - ¡Sois la mejor malvada que he visto nunca! - celebró una voz jovial, cuando la actriz bajó del escenario.
  
   Amelia, pues ella era la "cruel Elizabeth", abrió unos ojos como platos al reconocer a su "admiradora".
  
   - ¿Irene? ¿Qué haces aquí?
  
   - Contener las ganas de darte un beso -sonrió la funcionaria con picardía-. No has podido evitar mezclarte con Lope, ¿eh, pillina?
  
   - Sabes que esto ayudará a corregir la Historia -le recordó Amelia en voz baja, encaminándose hacia la alcoba que utilizaba como camerino-. Para que el pueblo portugués no se deje invadir por Inglaterra.
   
   - Lo sé. Buen trabajo -asintió Irene con admiración, antes de recuperar la sonrisa cómplice-. Y si además puedes aprovechar para divertirte, tanto mejor. ¡Chica lista! ¿Quieres recordar todo esto?
  
   La joven se detuvo, con la puerta de la habitación a medio abrir:
  
   - ¿De qué hablas?
  
   - Piénsalo bien: has hablado de corregir la Historia. Pero si lo consigues, ¿qué recordaremos tú y yo?
   
   Amelia miró en todas direcciones nerviosamente, terminó de abrir la puerta y bajó la voz:
  
   - No deberíamos hablar de esto aquí. Pasa.
  
   La alcoba estaba atestada de disfraces para la función teatral. Amelia indicó la salida a una muchacha que parecía adecentarlos:
  
   - Descansad un rato; esta mujer me ayudará.
  
   La moza sonrió encantada y abandonó la estancia. Amelia atrancó la puerta, se quitó el tocado y señaló a Irene los complicados lazos de su espalda:
  
   - Me vas a tener que echar una mano para soltar esto. ¿Por qué vienes justo ahora? Tengo poco rato para cambiarme.
   
   - Lástima; me gustaría tener más tiempo -sonrió Irene. Era curioso; ella, tan descarada, tan segura, estaba de pronto nerviosa como un crío en Navidad. ¿Estaba Amelia coqueteando con ella a propósito? No, era imposible... Irene se concentró en deshacer los lazos con delicadeza, esforzándose en no detener sus manos sobre el talle de Amelia más tiempo del imprescindible.
   
   - No puedo esperar a que vuelvas al Ministerio, Amelia. Esto es importante: ¿qué pasará con tus conocimientos, si Julián y Alonso corrigen la Historia?
  
   La joven jefa de Patrulla sonrió, complacida. No sólo por notar el nerviosismo de Irene, que contuvo una exclamación cuando por fin consiguió abrir el complicado corpiño. Sino también por la oportunidad de investigar algo importante. Algo casi único.
   
   - Tengo una teoría -anunció, con tanto entusiasmo como si se encontrara en los laboratorios de su Universidad.
  
   - Sabía que la tendrías -fue la admirativa respuesta-. Pero el Libro de las Puertas no dice nada claro. Salvador dudaría...
  
   - Sin embargo, lo estás deseando tanto como yo -sugirió Amelia al desprenderse del lujoso disfraz de reina, todavía de espaldas... pero sin demasiados tapujos. ¿Estaba provocando a Irene? - Por eso has venido hasta aquí para hablar de ello, en vez de hacerme ir a su despacho. ¿Me equivoco?
  
   Irene se rindió. Estaba claro que Amelia era demasiado lista para andarse con rodeos:
   
   - Está bien. Sí, pero yo también tengo dudas. Hay dos líneas temporales. En la que recuerdo yo, no hubo Quijote ni Siglo de Oro, porque en estas fechas Inglaterra absorbió Portugal y nos destrozó. Alonso dice lo contrario, pero no es experto en Historia. ¿Cómo sabes que su versión es la correcta?
  
   - Alonso estaba viajando por las Puertas cuando sucedió el cambio. Tú y yo estábamos en casa.
   
   - ¿El que viaja tiene razón? ¿Ésa es tu teoría?
   
   - Lo he visto varias veces -asintió Amelia.
   
   - Pero... -Irene apartó la vista, sin saber cómo abordar el difícil tema-: Lo que cuenta Alonso se parece demasiado a sus deseos. ¿Y si, en realidad... está intentando cambiar las cosas a su gusto?
  
   Amelia comenzó a vestirse, súbitamente seria:
  
   - Confío en Alonso.
  
   - ¿Tanto?
   
   La joven, ahora ataviada con un disfraz de sirvienta, miró a los ojos de su superior:
  
   - Sí -dijo al fin-. Y también en ti.
   
   Irene suspiró, aliviada:
  
   - Espero que eso signifique que puedo ayudar en algo. ¿Qué quieres que haga?
  
   - De momento, anudarme este corpiño -sonrió la joven, antes de añadir-: y después, el primer experimento. Hoy Julián corregirá un cambio: la muerte de María Pita. Tú esperarás en casa, y yo aquí. Así sabremos a quién de las dos le cambia la memoria. Y si recuerdas esta conversación y yo no, Irene... -Amelia se dio la vuelta y la besó en los labios-... el resto de la Historia de Portugal y del Siglo de Oro estará en tus manos.
  
   La veterana recibió el beso con tanto placer como extrañeza.
   
   - Nunca habías hecho esto.
   
   - Oh, sí -replicó Amelia, repasando unos papeles: el texto para su siguiente escena-. Pero fue en otra línea temporal y no lo recuerdas. Y no fue por el mismo motivo que ahora.
  
   Su superior ya no sabía qué pensar. Terminó de vestir a la joven y la miró con suspicacia:
  
   - ¿Para convencerme?
  
   - La otra vez, sí -Amelia sonrió con picardía al añadir-: ahora no.
  
   Dos golpecitos en la puerta interrumpieron la conversación. Amelia abrió para dar paso a Alonso:
  
   - Nos llaman a escena. A vos y a mí.
  
   Ella le miró con total confianza:
  
   - Voy contigo.
  
   Sólo las dos mujeres sabían hasta qué punto era cierta la respuesta. Amelia siempre estaría con Alonso; y él con ella. Apoyándose lealmente.
   
   "Uña y carne. Como era yo con Leiva", recordó tristemente Irene, ya a solas.
  
   Se puso en marcha hacia el Ministerio. Y se preguntó quién de las dos estaría en lo cierto. Quién recordaría aquel beso.
  
   "Es como una apuesta" decidió, intentando animarse. "Quien acierta, conserva la memoria".
  
   Pero Amelia no solía equivocarse.
  
   "Chica lista" admitió deportivamente, con una sonrisa de buen perdedor. "Siempre se queda la mejor parte..."

  
(CONTINUARÁ...) 


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