18 septiembre 2014

Club de Lectura de Doctor Who: Virgin Books

En la primera sesión del Club de Lectura de Doctor Who nos adentramos en las novelizaciones de historias de la serie de televisión (y algunas novelizaciones originadas en otros medios) dentro de la editorial Target.

El próximo 14 de octubre tendremos la segunda reunión del Club en la Librería Gigamesh, y os proponemos dedicarlas a las primeras novelas originales que se escribieron sobre el personaje, una vez acabada la etapa clásica en 1989 con el serial Survival de Sylvester McCoy. La editorial que lanzó continuación novelada de las aventuras del Séptimo Doctor fue logicamente Virgin Books, ya que había comprado el sello Target, dentro de la colección "The New Doctor Who Adventures" (o "New Adventures" a secas). Algo después Virgin sacó una segunda colección dedicada a los Doctores anteriores, llamada "Missing Adventures". En total, 94 títulos, más otros 23 dedicados al personaje de Bernice Summerfield.

Apenas 3 novelas de la etapa Virgin han sido reeditadas en el siglo XXI. Para quienes queráis haceros con alguna en Gigamesh de cara a la reunión del día 14, éstas son:
  • Shakedown, de Terrance Dicks (a medias novela Virgin y novelización de Target).
  • The Sands of Time, de Justin Richards.
  • Scales of Injustice, de Gary Russell.
Respectivamente Shakedown es una aventura del Séptimo con los Sontaran; Sands mete al Quinto y su tripulación en una secuela de "Pyramids of Mars"; y Scales situa al Tercer Doctor entre UNIT y una tribu de Silurians. 
 
Os invitamos a que leáis estas o cualquier otra de las aventuras de la etapa Virgin y vengáis el 14 de octubre a comentar vuestras lecturas whovians con nosotros a la librería Gigamesh.

17 septiembre 2014

La caída del Undécimo (II): una teoría

¿A estas alturas, teorías sobre Trenzalore? Venga, que ahora lo que se lleva son las tierras prometidas, las colchas y los graneros.

Mira, las neuronas conectan cuando conectan. Habla con mis axones si eso... En cualquier caso, ya veréis que hay relación.

A ver: nos situamos en The Name of the Doctor (2013) con la visita a un planeta devastado por una larga guerra cuya tumba más importante es una Tardis moribunda, la Tardis, que sólo se abre al pronunciar el nombre de su dueño y en cuyo interior se esconden los restos post-mortem del Doctor: una maraña de luces entrecruzadas que no es sino su línea temporal. Todo su viaje por el espacio-tiempo, de la cuna a la tumba. De todo esto ya hablé en su momento (y metí la pata un par de veces: boca grande, cuerpo recién regenerado, tiene vida propia... ¡es lo que hay!).

Bien, estamos centrados. Ahora sabemos que el Undécimo Doctor (y dentro de la línea temporal Clara sólo se encontró con 11 Doctores + el War Doctor) no fue el último de la vida del Doctor. Que quizás murió en Trenzalore tras una larga guerra, sí, pero que no dejó sus restos mortales dentro de una Tardis herida de muerte porque se regeneró. Siempre hay tiempo para que ocurra eso, aún podría pasar en el futuro pero, ¿por qué no iba a contener entonces toda la línea temporal del Doctor, incluyendo al Duodécimo y sus potenciales seguidores?

Hipótesis: ¿y si la muerte sin regeneración del Doctor en Trenzalore es uno más de los múltiples "asesinatos" a los que la Gran Inteligencia lo somete cuando entra dentro de esa línea temporal? Recordemos que sus fragmentos repartidos por toda esa vida no tratan de atentar contra él en un momento antes que en otro, sino en todos a los que accede a la vez. Vastra menciona por ejemplo Androzani, donde se regeneró el Quinto (pero a quien la proyección mental o el recuerdo del Amo le instaba a no hacerlo). El futuro en el que el Undécimo Doctor muere definitivamente en Trenzalore, el que visitamos en The Name of the Doctor, podría ser uno de esos momentos truncados. Porque realmente hubiera sido el final del Doctor si Clara no hubiera intercedido por él ante los Señores del Tiempo en The Time of the Doctor (2013) y no hubiera recibido un nuevo juego de regeneraciones.

Las consecuencias de eso hubieran sido, por otra parte, aún más duras: si no hubiera sobrevivido, el Duodécimo Doctor no hubiera podido unirse a sus anteriores 12 contrapartidas para congelar Gallifrey en The Day of the Doctor (2013). Clara aún podría haber llegado al granero en el que el War Doctor decidía qué hacer con el Momento, puesto que el artefacto había llamado a versiones POTENCIALES del futuro del Doctor. Pero hay algo aún más grave: si Clara no hubiera llegado a viajar con el Doctor de Peter Capaldi, nunca hubiera llegado a vivir los acontecimientos de Listen (2014) y no hubiera hecho la otra visita al granero, la que le llevó a provocar en el Doctor ciertos miedos (¿o ya los tenía y por eso lloraba?) e infundir ciertas valentías que serían fundamentales para el desarrollo de su carrera. Quizás incluso, por esa visita, el niño que dudaba entre ser un soldado o un Señor del Tiempo, pero que temía demasiado para ambas cosas, llegó a idear la solución: nunca cruel ni cobarde, usando el miedo que sentía como un superpoder para ser el soldado que no necesita armas.

¿El Doctor es el Doctor porque una noche, de pequeño, Clara le dijo ciertas cosas? No es seguro. Todo el mundo tiene algún momento de revelación, algún instante precioso que cambia más su vida que los demás: pero quienes somos no depende solo de esos momentos. Depende de todos los otros momentos de esa vida, la suma de instantes, de experiencias, de relaciones, de dificultades. Pero ahora sabemos que Clara pudo, en potencia, ser una de esas experiencias importantes. Y por lo tanto, las acciones de la Gran Inteligencia, de haber provocado la caída del Undécimo, hubieran tenido repercusiones potencialmente aún más graves que la muerte del Doctor en todos los puntos de su historia. Podrían haber creado la gran paradoja de que el Doctor ni siquiera hubiera abandonado jamás Gallifrey.

...lo que nos llevaría a hablar de series de audiodramas como los Doctor Who: Unbound o Gallifrey, pero esa es otra historia que deberá ser contada en otra ocasión.

15 septiembre 2014

Listen [Spoilers]

(Y esta vez cuando digo spoilers quiero decir spoilers. En serio, si no has visto el episodio aún date la vuelta: si te gusta Doctor Who van a ser 45 minutos de tu vida muy bien aprovechados)

Cuando te pones delante de la pantalla para escribir tu opinión sobre ciertos capítulos, sabes que vas a tardar un buen rato en poder volcar en palabras lo que te han provocado, lo que te han hecho pensar o sentir. En el caso de Listen, me presento ante vosotros sin una idea, ni tan siquiera aproximada, del tiempo o el espacio que voy a necesitar, pero con una vaga certeza de que seré incapaz de hacerle justicia en este momento.

Listen demuestra, por enésima vez, que Doctor Who puede ser muchas cosas. Que pese a que la fórmula "peligro/monstruo-llegan los héroes-son atrapados-escapan-vencen al monstruo" sigue ahí y sigue funcionando, esta serie a veces se puede permitir el lujo de ser diferente. La primera demostración llegó en 1964 con The Edge of Destruction, fruto de la necesidad de ofrecer algo barato y rápido para convencer a la BBC de que la serie podía ofrecer ciencia ficción sin salirse del presupuesto... o incluso sin presupuesto. Progresivamente, otras historias fueron saliéndose de los esquemas habituales: así, The Rescue (1965) o Black Orchid (1982) juegan con nuestras expectativas de que fuera de las aventuras históricas siempre tenga que haber un monstruo; en The Celestial Toymaker (1966) el Doctor está ausente prácticamente el 80% de la aventura; en The Tenth Planet (1966) el protagonista muere -e incomprensiblemente ¡se regenera!-; en The Mind Robber (1968), de nuevo por razones de presupuesto, tenemos un alucinante primer capítulo sin decorados que funciona magníficamente bien; en Inferno (1970) se introduce el concepto de las dimensiones paralelas, donde los amigos de siempre pueden ser terribles enemigos; en The Deadly Assassin (1976) tenemos por primera vez una aventura del Doctor sin ningún acompañante (por primera y única vez en la serie clásica); The Ribos Operation (1978) abre por primera vez un gran arco argumental que durará una temporada entera, a lo largo de 6 historias repartidas en 26 episodios; Love and Monsters (2006) creo el concepto moderno de la aventura "Doctor-lite", donde el foco está en la ausencia del personaje, en el hueco que deja, en lo que ocurre tras su estela, y que retomarían magistralmente Human Nature (2007), Blink (2007) y Turn Left (2008); en una variante, The Crimson Horror (2013) básicamente inventa el capítulo/spin-off.

¿Por qué digo todo esto? ¿Tan diferente es Listen? Yo me acerqué al episodio esperando un nuevo Blink: los terrores ancestrales, los miedos infantiles comunes a todos, la especialidad de Moffat. Ah, las preconcepciones...

No, Listen no es tan diferente. Es otro episodio de miedos marca Moffat.
Sí, Listen es diferente. Muy diferente a todo lo que haya hecho nadie en Doctor Who.

Listen es dos capítulos en uno. No quiero decir que haya dos tramas paralelas: en realidad no hay dos tramas sino un buen montón de ellas. Paralelas, intersectadas, perpendiculares e incluso trazando elipses. Cuando escribo que Listen es dos capítulos en uno es porque puedes verlo, ver como arranca una historia con un planteamiento, un nudo y un desenlace, y a continuación otra que deriva de la primera y que lo complica todo mucho, mucho más. La primera historia empieza, por un lado con el Doctor reflexionando e investigando acerca de los miedos comunes a que algo se oculta bajo nuestra cama, a que nunca estamos del todo solos, a que hay "alguien más" con nosotros en todo momento, y por otro con la cita de Clara Oswald con Danny Pink, una cita desastrosa. Esa historia termina con Clara dándose cuenta de que, a causa de sus mentiras ha hecho que el Doctor altere sin saberlo la vida de Danny y pidiéndole que le permita arreglar su cita volviendo al punto en que se marchó.
La segunda historia arranca con ese astronauta que hace que Clara abandone el restaurante en el peor momento, se la lleva a la TARDIS y le revela que es el bisnieto de Danny (y tal vez de la propia Clara) que ha viajado por el tiempo hasta el fin del universo y al que el Doctor ha rescatado. Pero incluso en el fin del tiempo hay "alguien más"... ¿o no? Esta historia culmina con la visita al granero y el mayor WTF que Moffat se ha sacado de la manga en mucho tiempo, con breve flashback-reaparición de John Hurt incluído.

Esas dos historias se reflejan en un juego de espejos complejo y por momentos insólito: el Doctor tranquilizando al niño es un clásico; el Doctor SIENDO el niño al que Clara tranquiliza ya no es algo tan normal... y en ambos casos con Clara escondida bajo la cama del muchacho como el anti-monstruo, subvirtiendo el tópico. Danny defendiendo que no era un soldado convencional, que salvaba vidas cavando pozos, y la figura del Doctor y las reticencias de sus mayores a que entre en la Academia o sea un soldado. El viaje transtemporal y emblemático del muñeco del soldado desarmado. Pero es que toda esta temporada el juego de espejos (no siempre metafórico) está siendo clave: en ese sentido sólo puedo recomendaros encarecidamente el fantástico análisis que escribió Marc Pastor sobre el anterior capítulo.

Ah, pero además de todo esto, Listen va más allá: no sólo nos da una historia sobre los miedos ancestrales que compartimos, no sólo nos da una narrativa visual fantástica con todo tipo de juegos y gratificaciones (como el viaje de investigación inicial del Doctor o la elipsis/deconstrucción de la cita de Danny y Clara y que nos vuelve a llevar a su primer encuentro en Into the Dalek). No sólo añade una pieza insospechada y para algunos injustificada sobre el origen del Doctor ...

...Y aquí tengo que hacer un aparte. "¡Time lock!" oigo gritar a algunos. Es Clara, os digo yo: nació para ayudar al Doctor, se repartió por toda la Historia en The Name of the Doctor y como entonces ahora está volviendo por la linea temporal del mismo. Si el Doctor nació en Gallifrey, creció en Gallifrey y vivió en Gallifrey, es evidente que algo que está siguiendo los pasos de su existencia como es la TARDIS en ese momento -o Clara en The Name, literalmente a través de la línea temporal del Doctor, entonces- puede aterrizar en Gallifrey en un momento en que el Doctor estaba allí. No es nada nuevo: ya vimos a uno de los fragmentos de Clara ayudar al Primer Doctor a robar esa misma TARDIS en la fascinante primera secuencia de The Name.

Aparte cerrado. Continúo. Listen no sólo hace todo eso. Listen también es un metaepisodio a la manera de la bronca a las fangirls de Deep Breath, el guiño a la oscuridad del Doctor en Into the Dalek o la reflexión sobre el héroe de Robot of Sherwood. Y esta vez nos ofrece a los script editors más clásicos en bandeja: lo que hace es explicarnos por qué es tan interesante pasar miedo ante la pantalla, por qué a los niños les encanta el miedo que pasan con Doctor Who, y cómo ese miedo puede ser bueno (¡chúpate esa, Mary Whitehouse!). Y lo que hace es desgranar las virtudes del Doctor: "never cruel nor cowardly" escribió ya hace mucho Terrance Dicks. Lo verbalizaron los Doctores en ese ya mítico granero en The Day of the Doctor, con Clara delante, y ahora ella lo repite y se retroalimenta. No es baladí que durante ese discurso definitivo de Clara sobre el miedo, que conjuga su visión y la del Doctor en una sola, veamos la imagen del War Doctor dirigiéndose a este mismo lugar. Más que The Name of Doctor, tanto o más que The Day of the Doctor, Listen nos explica quién es el Doctor, pero sobre todo por qué hace lo que hace; continuando el final de Robot of Sherwood, Listen nos dice porqué el Doctor, si no es un héroe, actua como si fuera uno. Listen nos muestra a nuestro héroe como ese soldado tan valiente que no necesita armas. Y curiosamente, aunque en Into the Dalek acabáramos con la idea de que Danny Pink y el Doctor, nunca, jamás se podrían llevar bien, y aunque en este mismo episodio Danny insista en que "I don't do weird"... empezamos a ver que ambos están, de hecho, inspirados exactamente por lo mismo. Literalmente por lo mismo. Y también vemos que la serie "Coupling" fue quizás el trabajo previo de Steven Moffat más esencial para entender el lugar que ocupa ahora y cómo escribe.

Pero para rizar el rizo, por si alguien no se había dado cuenta en las dos ocasiones en que Clara se esconde bajo la cama, donde según el Doctor se oculta ese ser evolucionado para no ser percibido, ese "acompañante" invisible que tanto terror nos produce, es -no literalmente- además un homenaje a las compañeras del Doctor, las que suelen experimentar el factor-miedo por el la mayor parte del tiempo. Una compañía que el Doctor necesita, que le ayuda a mejorar como persona, a acercarse a ese personaje que él querría ser, ese heroe que no siempre logra ser, pero que espera inspirar a su alrededor.

En The Sound of Drums (2007) descubrimos que el Doctor huyó aterrorizado cuando, de niño, le hicieron mirar dentro del Cisma Desatado. Y que aún sigue corriendo. Listen nos ha explicado, por fin, por qué dirigió su huída en la dirección que lo ha hecho durante todo este tiempo. Es un episodio complejo, os lo avisé al principio: es atrevido porque no enseña al monstruo, nos deja casi sin saber si existe realmente un monstruo o todo parte de la paranoia del Doctor. Podría haber otro niño bajo aquella colcha, y podría haber sido sólo la presión exterior lo que golpeaba la puerta de la nave de Orson. Pero es atrevido también por cómo lo plantea todo, por cómo aprovecha sus 45 minutos de metraje, por cómo cambia de juego, de ritmo, de historia; por cómo nos lleva hacia adelante (Orson y sus ancestros viajeros en el tiempo) y hacia atrás, hasta los momentos en los que el Doctor se estaba forjando. Nos recuerda el valor de los niños frente a los terrores que de mayores intelectualizamos, pero que para ellos requiere actos de verdadera y destemplada valentía.

No sé si he hecho justicia al capítulo. De lo que no tengo dudas es de que, con todos sus más y sus menos, y por razones muy distintas a los que le acompañen en ese Olimpo, Listen ya es uno de los grandes capítulos de la televisión del siglo XXI. Y por supuesto, aunque no será del gusto de todos, uno de los mejores episodios de Doctor Who de toda la historia.

11 septiembre 2014

El Festival de los Cerezos/10

Têru aún estaba atribulado por aquel sueño repetido ya dos noches seguidas, por el extraño colgante que había aparecido en su mano la primera y por la desagradable sensación que le había dejado. Para él los sueños habían sido siempre otra forma más de diversión. Pero aquello no tenía nada de divertido.

Debería hablar con Baba Wakahisa, ella siempre le había sabido aconsejar en los momentos de adversidad. Incluso cuando él no quería escucharla... Pero vivía a cuatro días de camino y pronto estaría por Koyotei para dar por iniciado el Festival. Podría subir a hablar con el alegre sacerdote que cuidaba el auditorio en honor a Desna, pero era un hombre de lo más despreocupado, más una artista que un clérigo, y no tenía claro que supiera guiarle en aquel trance. Sólo quedaba una alternativa...
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Uchida Katsumi abrió la puerta del monasterio de Shizuru. Un kitsune de morro blanco había llamado a la puerta, aquel al que todos llamaban Têru. Hacía algunos años habían jugado juntos e incluso bailado en las fiestas infantiles de verano. Apenas unos años antes, cuando aún era una joven alegre y despreocupada, antes de...

Si llamativo era ver a Têru aparecer por el templo, aún más resultaba la expresión de inquietud que revelaban sus ojos. Hizo en el aire una señal de respeto común entre los fieles de Desna.
- Necesito hablar con alguien entendido en cuestiones religiosas, tal vez puedas ayudarme. Hace ya dos noches que el mismo sueño, o pesadilla, viene a visitarme cuando estoy durmiendo. Creo que se trata de un aviso o una señal de Tsukiyo, pero no estoy seguro de cómo interpretar las distintas partes del sueño.
- Bienvenido seas, Têru -murmuró Katsumi con su suave y dulce voz, inclinando la cabeza ligeramente de forma respetuosa. El kitsune era tan directo como recordaba. Katsumi le invitó a pasar y ambos se sentaron en un banco del templo:
- Deja que te lo explique y veamos si tú puedes desentrañar su significado.

"Veo un campo donde pasta un conejo. Es un campo grande y verde. De la maleza sale un zorro que lo persigue y le da caza. Luego aparece un cazador humano que da muerte al zorro; después de una montaña cercana desciende un gigante terrible de piel roja con grandes colmillos que canturrea algo sobre el tiempo de los kamis y el tiempo de los oni. Sin ningún esfuerzo, el gigante mata al hombre y se dispone a devorarlo. Del cielo desciende entonces un impresionante dragón, y sobre la llanura se desata una furiosa batalla en la que sale perdiendo el gigante. A estas alturas el campo está bañado en sangre, pero cuando parece que nada podrá oponerse al dragón y que finalmente habrá paz, una sombra grandísima cubre el cielo y aplasta al dragón. Lo último que recuerdo es la luna, salpicada de rojo, que me habla con voz de hombre y me conmina a recordar el sueño".

-... y eso es lo que llevo dos noches soñando. La primera, además, me desperté con esto agarrado entre mis dedos -Têru le mostró a Katsumi el colgante-, y de verdad que no sé de dónde ha salido

La joven novicia escuchó en silencio, observando al kitsune con sus expresivos ojos grises hasta que comenzó a fruncir ligeramente el ceño, atendiendo con especial interés y llegando a algunas conclusiones.
- El símbolo de Tsukiyo... -murmuró, y extendió su mano para rozar con la yema de los dedos la media luna de jade, estudiando como cambiaba su color al trasluz de la llama de una vela, hasta que miró directamente al kitsune a los ojos-. Têru, ¿no sabrás por casualidad una vieja canción, una rima que hable de eso? ¿Quizás reconociste la canción? El tiempo de los onis fue hace mucho, mucho tiempo. El dragón podría ser Shizuru, que abate con la ayuda de Yaezhing a Fumeoshi por asesinar a Tsukiyo... pero, no estoy segura -terminó con humildad.
- No, no la conocía, pero tiene sentido... Entonces significaría que después de una época en la que ha reinado Shizuru, ¿viene una época de oscuridad?
Katsumi siguió pensando en silencio unos segundos.
- Deberíamos consultar con alguien con más experiencia en la interpretación de los sueños. Si has venido a verme, imagino que ya has considerado la posibilidad de dejarlo en manos de Desna... Pero no es su símbolo el que te ha dejado... No, yo iría a ver al Sennin.
- ¿Tachibana? -torció el gesto el kitsune, al que nunca le había gustado demasiado el hechicero.
- Es el que más sabe acerca de leyendas y otros asuntos esotéricos.
Katsumi se despidió de la Madre Aoi y de sus dos compañeras novicias, y con su bendición partió hacia la torre del Sen.

Dos obesos albañiles discutían junto a la torre, acerca de si los luchadores de sumo de la capital imperial sumaban más victorias en la competición anual que los tetori de Hiyosai. La discusión era animada pero nada violenta.
- Aquí la tenemos: la torre de nuestro mago residente.
Llamaron a la gran puerta de madera de la torre, y enseguida les abrió un extraño ser vagamente humanoide compuesto de rocas volcánicas. Katsumi se sorprendió, pero Têru reconoció a Lurko, el pequeño elemental de piedra que ayudaba a Tachibana con las tareas diarias:
- El maestro se encuentra arriba -dijo Lurko con una voz que sonaba a gravilla y arenisca-. Está completando algunos cálculos celestes, pero si requerís su ayuda puede ser interrumpido.

No tardaron mucho en encontrarse en el estudio del Sen, donde abundaba el material alquímico así como gran cantidad de piedras preciosas y raras.
- ¿En qué puedo ayudaros, queridos jóvenes? No es con frecuencia que se me otorga el placer de teneros en mi hogar. Si también vosotros venís a preguntar acerca de ese Tatami-Do tan magnífico que exponen junto a "Las 12 casas", he de deciros que yo no tuve nada que ver con su hallazgo.
- Más bien  las investigaciones celestes, maestro Tachinaba. Por eso y para saber más de este medallón. ¿Podría decirnos qué magia encierra?
El Sen examinó el colgante durante un minuto:
- Es un símbolo sagrado. No parece tener ninguna magia propia, pero imagino que podría servir como foco para un sacerdote de Tsukiyo
Entonces, los dos jóvenes se alternaron para contarle el sueño del kitsune. Les hizo repetir la descripción, formulando preguntas sobre detalles clave o en ocasiones aparentemente triviales:
- ¿Y ese fue el orden de lo que soñaste? ¿Conejo, zorro, hombre, oni, dragón y... aquella otra cosa? ¿El hombre era el que decía la rima o el oni? El dragón, ¿de qué color era? -y como esas, otras tantas. Al cabo de media hora, Tachibana concluyó-: es muy curioso. Tengo cierta inclinación por el estudio de los sueños: en lo que ahora es Hwanggot escribieron algunos tratados maravillosos, particularmente los del duque de Shu son de una amplitud encomiable. El tema de los "animales sucesivamente devorados" o "cazados" era recurrente entre los sueños proféticos, pero esta sucesión concreta de 6 fases me parece que es inédita en los anales registrados. Por lo general, la muerte de criaturas inocentes avisa de sucesos ominosos por venir. El dragón, sin embargo... Bueno, el dragón suele representar el imperio. Minkai mismo -Katsumi asintió. El Sennin confirmaba sus sospechas-. Pensaré sobre el tema: avísame si el sueño se repite, y también si el sueño deja de repetirse. Una última cuestión, Têru: he oído decir que hay sangre de kami entre tus ancestros, ¿sabes de qué tipo concreto?
- Eso dicen de los kitsune -respondió el zorruno joven encogiéndose de hombros-, pero si la hubo, hace mucho que se nos olvidó recordárnoslo. ¿Es importante?
- Todo puede ser importante, si un sueño es algo más que un sueño -contestó el investigador arcano.-. Quizás si no lo recuerdas es que no era relevante. Un dragón de un color determinado podría referirse a una determinada casa imperial, por ejemplo. El tipo de kami que influyó en tu familia podría darnos alguna pista más sobre el sueño. Lo que daría por tener la obra del duque en la biblioteca de Koyotei, pero hace mucho que no he visto un ejemplar. En la capital debe haber, por supuesto -y viendo a los dos muchachos algo sombríos, añadió con una risa-. ¡No te sienta bien la preocupación, mi joven Têru! Creo que los tiempos de los terribles males quedaron ya muy atrás: fallecido el anterior, tenemos a un nuevo emperador que nos protege, y no hay que esperar más que prosperidad por venir, ¿no os parece? ¡Nos veremos durante el Festival!

Y tras las despedidas de rigor, el pequeño elemental de piedra les acompañó hasta la salida de la Torre.
- No hemos resuelto nada -dijo el kitsune alzando las manos hacia el cielo cuando hubieron salido-. Y hemos perdido toda la mañana.
- Ni siquiera recordabas bien cuál de los personajes de tu sueño cantaba la rima...
Têru no pareció hacer caso a su razonamiento:
- Está claro: me voy hoy mismo.
- ¿Pero adónde?
- Donde tendría que haber ido desde el primer momento. A ver a Baba Wakahisa. Haré cuatro compras antes de partir, ¿me acompañas?

La novicia no sabía que hacer. Tenía que prepararse para su prueba, pero al mismo tiempo también tenía otras... obligaciones. E imaginar al pequeño Têru caminando sólo por los caminos era casi como imaginarlo tendido junto al camino por quién sabe qué peligro.
- Sí, claro. Dame una hora.
- ¡Fantástico!

Têru se alejó a grandes zancadas mientras tarareaba una canción de viaje. Uchida Katsumi seguía meditando en lo que le había sido revelado un par de noches antes: "escucha al que está soñando con el desastre, y su vieja rima olvidada...".

10 septiembre 2014

El Festival de los Cerezos/9

Era 23 del mes de Pharast, y faltaban 8 jornadas para el comienzo del Festival. Têru se despertó empapado en sudor. Tardó algunos instantes en comprender que se encontraba en "Las 12 casas" y aún algunos más en dejar de temblar. En la mano sostenía algo con lo que no recordaba haberse ido a dormir: un pequeño colgante de jade en forma de media luna.

Era temprano, insultantemente temprano para él... pero no sentía ningunas ganas de volverse a dormir, gracias. Saludó a Hiro, tratando de recuperar el buen humor. Hoy tenía muchos asuntos que atender:
- Al mediodía vendré a tocar algunas piezas.
Hiro estava a punto de responder que ya era mediodía, hasta que se dio cuenta de que no, que esta vez el kitsune se había levantado mucho antes de lo habitual. Apenas pudo asentir, distraído con la buena nueva.

Después de darse un chapuzón en las frías aguas del río y desayunar ligero, Têru fue a ver a Minku Po, el capitán de la guardia, para informarle de lo que había pasado la noche anterior con Goro. No le hacía ninguna gracia que unos matones sureños camparan impunemente por Koyotei. Encontró al capitán Po haciendo ejercicios de entrenamiento con un pelotón de campesinos en la esplanada que había tras su casa. Aquella panda de novatos no sería capaz de detener a un robasetas si se lo encontraran de espaldas, pero la  mirada de Minku emanaba confianza. No en lo que eran, sino en lo que podían llegar a ser.

- ... Aikiochu, muy bien ese giro de muñeca, creo que podrás hacer la prueba. Buenos días, Têru-san. Has madrugado hoy. ¿Matones en Koyotei? No he oído nada de eso, muchacho. ¿Otra vez peleas en el puerto? -el capitán no parecía fiarse demasiado de lo que Têru le contaba, y su mirada volvía una y otra vez a los ejercicios de sus aprendices-. Bueno, luego iremos a dar un vistazo por la zona. El que no debería pasar por el puerto eres tú: ese barrio es para mayores.

El resto de la mañana lo empleó Têru en buscar a su amigo Shinji Ikari y preguntar por las tabernas del puerto acerca del tal Enoga de Oddo. Descubrió que Ikari se había tomado algunos días libres de sus ocupaciones en el castillo para atender ciertos asuntos personales y que se había marchado hacia el Este. Más éxito tuvieron sus pesquisas sobre el otro nombre: Jefe Enoga parecía ser el mayor líder criminal de la gran ciudad de Wanshi. Nacío aún más al sur, en Oddo, el mayor núcleo de població de la isla Aogaito, y desde allí parecía haber construído un pequeño imperio de yakuzas y piratas. Nadie le buscaba las cosquillas a Jefe Enoga.

Luego subió hasta la biblioteca que años atrás había cedido amablemente al pueblo el Sennin Tachibana Kokomo. Abundaban los rollos y volúmenes sobre tradiciones populares, leyendas y otras curiosidades. No tardó demasiado Têru en descubrir que la luna de jade era un símbolo de Tsukiyo, el dios de los espíritus, relacionado con las liebres, los conejos y el más allá, y más famoso por ser el amante de la patrona del país, Shizuru. Si se concentraba en aquel medallón con el que había despertado, si se concentraba en los olores que de él emanaban, no los que cualquier nariz podía sentir sino los que sólo un olfato feérico podía captar... notaba los ténues rasgos de la peonia y el bambú. Lo que, había aprendido, se correspondía al rastro que dejaba la magia encantadora y la transmutadora, según los sistemas de clasificación humanos.

Como había prometido, volvió a tiempo a la posada para animar la comida a los pocos parroquianos que rondaban por allí (de siempre habían tenido mejor fama los almuerzos que se servían al otro lado del pueblo en "El Polvo del Camino").
- Dentro de algunos días, esto se llenará -le dijo, seguro de lo que decía, Hiro.

Por la tarde, Têru subió hasta el balneario "Boca del Infierno". A veces, cuando los turistas adinerados  llegaban a tomar las cáldeadas aguas del lugar, requerían sus servicios para entretenerles. Tuvo suerte y pasó varias horas tocando piezas de todo tipo para unas señoritas llegadas de la capital. No cobró ni una pieza de cobre, pero los guardias se aseguraron de servirle unas cuantas bebidas exóticas, a lo que el kitsune nunca podía negarse. Probó algo llamado "kumis" del que nunca había oído hablar, y que resultó ser leche de caballo fermentada. Suave como una cerveza. Luego se permitió una copa de "baiju", un brebaje claro destilado del sorgo, con un sabor ácido que no era para todos los paladares y una potencia alcohólica más que considerable. Decidió parar de beber antes de que su destreza con el ud se viera comprometida. Fue difícil complacer a aquellas señoritingas, que hubieran preferido a un músico algo más experimentado, pero acabaron convencidas de que, aunque no fuera un maestro, Têru sabía lo que se hacía.

Têru se despertó al salir el sol, ahogando un grito y de nuevo bañado en su propio sudor. El mismo sueño. El mismo terrible y sobrecogedor sueño. Algo no andaba bien... Nunca había repetido un sueño dos veces en toda su vida.
(CONTINUARÁ)

09 septiembre 2014

Robot of Sherwood [spoilers]

No creo que Robot of Sherwood vaya a pasar a la historia como uno de los capítulos más épicos, emocionantes o innovadores de Doctor Who. Ni siquiera como uno de los polémicos. Pero la verdad es que, pese a su reunión de tópicos, sobre el Doctor y sobre Robin Hood (estupendo Tom Riley), y a la falta de riesgo, es un capítulo muy entretenido. Una aventura como las de antes -como las de Robin y como las del Doctor-, sin pretensiones, que se divierte divirtiendo y jugando con el choque de carneros entre el descreído y maleducado Duodécimo Doctor y el cabezota y encantado de conocerse Robin. Dos leyendas que... Pero esto no va de egos: lo que al principio puede parecer que es una competición en pos de la figura del macho alfa se acaba convirtiendo en otra cosa, en una reflexión sobre la figura del héroe, que continua temáticamente lo que vimos en el más oscuro episodio anterior. El Doctor puede que no sea un buen hombre, pero intenta serlo. Y puede que no sea un héroe, desde luego el 12º no se considera tal, pero intenta jugar a que lo es.

Eso es, por cierto, lo que Steven Moffat hizo con Doctor Who cuando cayó en sus manos en 2010: se encontró con una serie en la que cambiaba todo el equipo de producción y todos los actores. Era como hacer Doctor Who sin nadie de los que hacían que Doctor Who fuera como era. Desde 2005, Doctor Who era Doctor Who como lo hacía Russell T Davies, y bajo su batuta Eccleston y Tennant. Así que se planteo jugar a que hacía Doctor Who. Simular que seguía haciendo esa serie, aunque evidentemente ya no era "Doctor-Who-como-lo-hacía-Russell", hasta conseguir que aquello fuera, al menos para una cierta parte de los espectadores, también Doctor Who.

Me ha sorprendido Gattiss: me ha gustado el episodio que ha escrito para Capaldi. Un tanto repetitivo en el "choque de testuces", lo que vuelve a poner en manos de Clara el llevar la historia adelante, pero en general muy entretenido. Y en una temporada que, sabemos, va a ponerse mucho más oscura a partir de ahora, se agradece el momento de respiro: hemos tenido la llegada, el episodio de pugna interior y ahora un divertimento.

Poner peros a Gattiss
Pese a lo dicho antes, debo quejarme del Gattissmo de Robot of Sherwood (si Moffat nos Moffatea, Gattis nos lanza Gattismos). No sé por qué, pero parece haber algo en los últimos episodios de Mark Gattiss que se hace la trabanqueta a sí mismo y masacra la suspensión de incredulidad, y siempre hacia el final: en Victory of the Daleks (2010) fue el Nuevo Paradigma. En Cold War (2013) es ese enfrentamiento verbal entre el Doctor y el Guerrero del Hielo al que asiste incomprensiblemente mudo el capitán del submarino. En The Crimson Horror (2013) es ese silo por el que salen gigantescos misiles sin quemar a los que se encuentran dentro de él. Y ahora es una flecha de oro que, sin ninguna razón, permite que una nave mal reparada se eleve hasta las capas altas de la atmósfera... cuando el oro que han usado antes lo han empleado en los circuitos y paneles interiores de la misma, no en su exterior.

Una cosa es pedirnos que mantengamos la suspensión de incredulidad con el Doctor empleando una cuchara contra la espada de Robin. Y otra traicionar a las propios bloques con los que estás construyendo tu historia. Lo de la flecha no es achacable a la tecnología, a la casualidad o a la destreza de los personajes: es un puro sinsentido que rompe por completo la mínima relación de causa y efecto.

Referencias
La cara de los ágiles y teribles robots tenía cierto parecido con los de los androides de Robots of Death (1977) del Cuarto Doctor, aunque personalmente los encontré más reminiscentes de El Golem (1920) de Paul Wegener. También al Doctor de Tom Baker remite la maestría esgrimista del actual, especialmente demostrada en el duelo de The Androids of Tara (1978), al que el propio Mark Gatiss ha comparado esta aventura en tanto que estilo. Otro de estos duelos lo tuvimos en The King's Demons (1983), donde el Quinto Doctor se enfrenta al Amo y a un Rey Juan de dudosa procedencia. Así que en momentos cercanos de la historia tenemos al Primer Doctor con Ricardo Corazón de León en The Crusade (1965), al Quinto en el castillo de sir Ranulf Fitzwilliam con el Rey Juan y finalmente al Duodécimo con el Sheriff de Notthingham y Robin Hood.

Ya que hablamos de The King's Demons, hemos de mencionar el increíble -y probablemente buscado- parecido del Amo de Anthony Ainley con el Sheriff de Notthingham de Ben Miller. ¿Son o no el mismo? El espectador, y aunque no lo diga tal vez también el Doctor, se mantiene con la duda durante mucho rato, pero finalmente hay una respuesta más o menos definitiva.

Pero por supuesto, la referencia más evidente del episodio es la que hace a Patrick Troughton cuando se le muestra interpretando a Robin Hood dentro del banco de datos de la nave. Y es que antes que el Segundo Doctor, Troughton fue el primer Robin de la televisión británica
De manera que la frase final de Robin al Doctor en cuanto a qué uno es tan real como el otro tiene todavía más significado. A fin de cuentas, un "Doctor" ya fue "Robin", y ciertamente la leyenda de ambos es auténtica, "larger than life", que dicen. "Todos somos historias, en el fondo", decía Matt Smith en The Big Bang (2010)...

Misterios
En cuanto arranca el episodio volvemos a ver un primer plano de la pizarra con cálculos que mantiene el Doctor en la TARDIS.

El arco de esta temporada sigue lanzando una pista por capítulo: si llevamos ya dos apariciones de Missy dando la bienvenida al "Paraíso" a personajes supuestamente muertos, esta vez le toca al Doctor darse cuenta de que empieza a haber un patrón curioso entre los robots que se está encontrando: tanto los del siglo LII que encontró en Deep Breath como los del siglo XXIX con los que se cruza ahora están buscando un lugar llamado "La Tierra Prometida". ¿Por qué hay robots viajando por el tiempo en busca de tal lugar? Lo que sabemos por los robots de Sherwood es que esa "tierra prometida" parece ser algún tipo de estrella o planeta.

31 agosto 2014

Into the Dalek [Spoilers]

Probablemente a algunos el capítulo de hoy de Doctor Who les ha parecido pequeño. Pese a las dinámicas escenas de combates espaciales con las que abre, el desarrollo tenía más de ciencia ficción cerebral que muscular. Y sin embargo, lo que yo he visto ha sido un clásico. Y no me refiero a que sea un episodio digno de pasar, en buena posición, a la historia de la serie: literalmente, me parece que es más que ningún otro a día de hoy un episodio del Doctor Who clásico, y eso me ha encantado.

Gracias al guión de Phil Ford y Steven Moffat, la dirección de Ben Wheatley El clasicismo de Into the Dalek no sólo bebe de referencias más o menos veladas al pasado (su primer viaje a Skaro y su transformación, por oposición, en el Doctor). Está en la luz, los decorados, el confinamiento, los pasillos, el conflicto. Si en Deep Breath había una conexión con el paso de Davison a Colin, aquí se cruzan The Evil of the Daleks (1967) -con el factor Dalek y el factor Humano, y que fue dejando ecos en Resurrection of the Daleks (1984), Remembrance of the Daleks (1988), Dalek (2005), Evolution of the Daleks (2007) y Asylum of the Daleks (2012)- y Genesis of the Daleks (1975). Into the Dalek hubiera sido, por sus elementos constitutivos, un "four parter" de Tom Baker, probablemente con Liz Sladen, a tenor de las reacciones de Clara. ¡Si incluso Capaldi habla y suena a veces como Tom!

  
Pero tras lo que hizo en Remembrance of the Daleks y en la Guerra del Tiempo, el Doctor no es ya el mismo que fue transformado en Skaro para "no ser un dalek". Y la respuesta a su pregunta es dolorosa: "¿soy un buen hombre, Clara?". No lo sabe, no lo sabemos, Doctor. Pero todos hemos podido ver ahora, meridianamente, cómo sería un dalek con la moralidad y la pasión del Doctor: y no sería un buen Doctor. Sería un buen dalek. El Doctor estaba aterrorizado: "¡pero tienes que ver algo más dentro de mí!". La escena, hacia el final del episodio, es breve, pero el impacto es profundo y la actuación de Capaldi implacable, sobre todo si partimos de su altiva superioridad frente a la soldado del inicio del episodio: "sécate las lágrimas. Las lágrimas son para los civiles: es como nos comunicamos con vosotros"... que habían sido, por supuesto, invalidadas apenas un momento después por el ex-soldado Danny Pink, ahora profesor, llorando ante sus alumnos por la gente que había matado en acto de servicio.
Coal Hill School en 1963
Coal Hill School en 2014
Y sin embargo, no es una revelación nueva: pese a sus reticencias en The Parting of the Ways (2005) frente al Emperador Dalek y en Journey's End (2008) frente a Davros, en el episodio Dalek (2005), sin la cabeza fría, ya habíamos visto lo que arde en el corazón del Doctor cuando se refiere a sus mayores enemigos. Podíamos pensar que se debía al dolor aún reciente de haber "perdido" Gallifrey a sus manos. Pero ahora sabemos que hay algo más. Que ese odio comienza a ser algo clavado en su alma, en su propio "cortex", en la definición de lo que es El Doctor. Como lo es que, sea o no un buen hombre, lo intenta. Con todas sus limitaciones y su falibilidad.

Es probable que Rusty, esa constatación de las peculiaridades del proceso evolutivo que concibió Davros, vuelva a aparecer en el futuro: ¿seguirá aprendiendo? ¿Hacia dónde le llevará su contacto con la mente del Doctor? La senda que casi empezamos a caminar en Evolution of the Daleks (2007) y los daleks-señor del tiempo parece que tiene ahora una nueva oportunidad.


Referencias
Hemos mencionado unas cuantas ya, a las que cabe sumar, por ejemplo, la icónica imagen del soplete dalek abriéndose camino por los portones de la base rebelde, y que recuerda a la primera aparición de los alienígenas cuando perseguían al Doctor, Susan, Ian y Barbara por Skaro en 1963 (The Daleks).

Narrativa y visualmente, incluyendo algunas imágenes promocionales, hay claros paralelismos con el episodio Dalek (2005), sobre todo en el tramo en que el ser se libera por la base rebelde y va exterminando soldados hasta que se conecta con un ordenador, en este caso no para hablar con Van Staten sino con sus congéneres.

Evidentemente desde el cartel que abre este artículo se ve una referencia -que el propio Doctor nota- a la película Viaje Alucinante (Fantastic Voyage, 1966), pero el Primer Doctor ya se vio encogido por accidente en Planet of Giants (1964) y de manera más relevante el Cuarto en The Invisible Enemy (1977). La miniaturización y los anticuerpos también nos recuerda algo mucho más reciente: Let's Kill Hitler (2011).

Misterios
Por supuesto, tenemos una nueva aparición de Missy en este episodio, con otro personaje que acaba de morir, en la que vuelve a afirmar que aquello es el paraíso.

Pero lo que a mí me intriga de verdad es: ¿qué escribe el Doctor de Capaldi en su pizarra?


Ya lo vimos  garabateando como loco con un pedazo de tiza la noche tras su regeneración en Deep Breath. Operaciones, cálculos, teorías... Parecía parte de la representación de su desquiciada mente; pero ahora esta ya asentado en su decimosegunda vida, y mantiene esa presencia, esa pizarra llena de cálculos, en su TARDIS. ¿Acaso ahora calcula los saltos de su nave y por eso atina con mucha más precisión en sus idas y venidas? ¿O es que está tratando de finalizar los cálculos de sus 12 antecesores para localizar Gallifrey?

Delicatessen visual
El surreal momento en que el equipo reducido entra en el Dalek a través del cristal ¿líquido? de su ojo.

29 agosto 2014

Vincles Extraordinaris: Tot connecta

Aquest estiu he tingut la sort de poder participar amb una secció setmanal en un programa de ràdio a Onda Cero Catalunya, el Fem l'Agost que presenten en Joan Puig, Pere Roura i Berenguer Costa (i l'oncle Gustau!).

La secció es deia "Vincles Extraordinaris" i intentava descobrir-vos les connexions ocultes o casuals que existeixen entre els temes més diversos. Però tot i que no sempre és evident, la música que he escollit també anava lligada al tema que tocava.

VINCLES/1 (des del minut 11:17)
VINCLES/2 (des del minut 34:43)
VINCLES/3 (des del minut 9:59)
VINCLES/4 (des del minut 17:25)

En el tercer programa, per exemple, hem començat parlant de la darrera pel·lícula dels Transformers: l'era de l'extinció, ara amb dinosaures, que ens ha portat a recordar la "guerra dels ossos" que es va desenvolupar al segle XIX entre l'equip de paleontòlegs de l'Edward Drinker Cope i l'Othniel Charles Marsh, i que es va acabar al 1892. La música de fons és la dels "End Credits" de la pel·lícula Parc Juràssic, potser el film que més recentment ens ha il·lustrat la figura dels paleontòlegs moderns.

Això ens ha fet recordar altres coses que van passar al 1892, com ara el primer partit de basquet de la història, que a Samoa hi va haver dos 4s de Juliol, o que Conan Doyle va publicar el primer recull d'aventures de Sherlock Holmes. La música escollida per a aquest segment és l'Himne Nacional de Samoa, "O Le Fu'a o Le Sa'olotoga o Samoa" que vol dir "Samoa, l'estendard de la llibertat".

El 5 d'octubre d'aquell 1892 van caure dos mites criminals: a Lieja (Bèlgica) l'Adam Worth, a qui Scotland Yard anomenava "el Napoleó del Crim" (wink, wink, nudge, nudge), i a Coffeyville (Kansas) la banda dels autèntics germans Dalton. És amb una suite de peces del film animat La balada dels Dalton que ho il·lustràvem. Acabava la dècada en que havien anat morint els grans mites criminals de l'Oest, i que havia començat al 1881 amb en Pat Garret abatent Billy el Nen i el duel de l'OK Corral a Tombstone. Si una mort es recordaria als Estats Units aquell any, però, seria la del president James Garfield, tot just electe, a qui va assassinar l'advocat Charles Guiteau.

D'aquesta mort, i de tots els magnicidis nordamericans, en parla el musical Assassins de l'Stephen Sondheim, estrenat al 1990 a l'off-Broadway i arribat al propi Broadway al 2004, amb un muntatge que es va emportar 5 premis Tony, un d'ells per a en Denis O'Hare pel seu paper de Charles Guiteau. De la "balada dels Dalton" hem passat a "The ballad of Guiteau" d'Assassins, amb Denis O'Hare i Neil Patrick Harris.

Hem parlat de la carrera d'en Harris, aleshores, amb recomanació especial del seu Doctor Horrible's Sing Along Blog. La música del segment era, precissament, el tema "Brand New Day" de la minisèrie.

Aquí ve potser la peça que ha passat més desapercebuda: parlant de Denis Diderot, director de la primera Enciclópedia i l'home que va encunyar l'expressió teatral de la "quarta paret", hem sentit una suite de música clàssica que no estava pas escollida a l'atzar. Es tractava d'una suite d'Andrè Grétry, músic francès, coetani de Diderot, i nascut a Lieja, la ciutat on un segle desprès enxamparien "el Napoleó del Crim". Més concretament, de l'ópera Céphale et Procris, que adaptava una de les històries de les Metamorfosis d'Ovidi; la qual cosa era especialment addient perquè en el segment llegiem un fragment de Diderot sobre la transformació de les especies animals que s'avançava intuitivament 90 anys a L'origen de les espécies de Darwin.

I hem acabat lligant amb el principi, parlant de l'extinció dels dinosaures amb la música dels "End Titles" del film animat Dinosaure de Disney. Una pel·lícula que justament està enmarcada en aquest període apocalíptic de la prehistòria. L'era de l'extinció.

Tot connecta.



PD: la samarreta que jo portava al programa -d'El Gran Héroe Americano- tampoc era aleatòria. El protagonista d'aquella sèrie es deia Ralph Hinkley... al menys durant la primera meitat de la primera temporada. Desprès li van canviar per Hanley, perquè al març de 1981 un tal John Hinckley va intentar matar el president Donald Reagan. Personatge, en John, que evidentment apareix també al musical Assassins d'Stephen Sondheim ;)