21 enero 2015

El Festival de los Cerezos/13

(AHORA)
Aquella pareja de buhoneros había echado a andar cuando el sol ya estaba bastante alto; ahora se aproximaba el mediodía. Calculaban que estaban andando hacia el sur, por un camino de tierra bien delimitado pero muy poco transitado. A su izquierda se extendía una amplia pradera de altas hierbas. A su derecha, la impresionante mole de una cordillera montañosa.
De repente, al mayor de los dos le pareció distinguir algo más adelante, atravesado en el camino. Cuando los dos se acercaron lo vieron más claro: eran unas piernas rematadas por unas botas, pertenecientes a alguien tendido, oculto por las hierbas. Una mujer joven, para más señas.
- ...miau -se oyó cuando se acercaban.

La joven escuchó maullidos lejanos. Luego oyó el sonido de pasos y se puso alerta instintivamente. Aparto a su gata, devolvió la tintineante espada que yacía a su lado a su vaina, aun sin ajustar el seguro, y se incorporó. Tal vez consiguió disimular el hecho de que apenas le queda el sentido de la verticalidad justo para mantenerse en pie. Todo le daba vueltas

¿Distinguía acaso, borrosamente, una figura que se acercaba por su derecha? Intentaba enfocar la vista en el recién llegado, los dos, y sólo conseguía que le doliera aún más la cabeza. Se limitó a saludar con una palma levantada y a preguntar con aparente calma:
-Hola… ¿no habrás visto lo que ha pasado, verdad?

La mano libre de la muchacha (joven, recia, flexible, poco agraciada, seria) señaló despreocupadamente el caos que la rodeaba, una multitud de cuerdas, cajitas, paquetes, hilos, armas ligeras y flechas desperdigadas por la hierba; la otra mano estaba ocupada porque nunca se apartaba demasiado de la empuñadura de su espada de nueve anillos.

El recién llegado iba a extender una mano para ayudarla a incorporarse, pero ya lo había hecho ella sola.
- Disculpa señorita -dijo con una educación extremada pero un uso de los tratamientos pésimo-, no deseaba importunarte. He visto las botas y me he acercado por si alguien necesitaba mi ayuda. Veo que no es así. Si quieres, me gustaría disfrutar del placer de vuestra compañía, no porque no seas capaz de defenderte sola, que parecéis muy capaz, sino porque andar solos el camino es menos entretenido. Y a él le tengo ya muy visto.
Era guapo. No, era menos que guapo (se dijo ella al pararse un momento a reflexionar), pero era duro, grande, fuerte, de mandíbula angulosa y duro como el pedernal. Probablemente además de vender toda aquella quincalla que acarreaba sin aparente esfuerzo se dedicaba a fabricarla a golpe de martillo.

- ¡Prenda la llama! -exclamó al alcanzar a su compañero el hombre que viajaba con el joven de mandíbula cuadrada. Excepto que no era propiamente un hombre: todo en él tendía a exacerbar la anchura, la nariz, los hombros, la panza... Sumado a la intrincadamente trenzada barba, no había duda de que era un enano. Hacia mucho tiempo que ella no veía uno. Los dos vestían ropas de viaje y llevaban altas mochilas. Una mula les acompañaba, con aún más cachivaches en las alforjas-. ¿Qué ha ocurrido aquí, señorita? ¿Es que se las ha habido con un Oni tormentoso? Deberían verle esos golpes que lleva...
La joven pareció pensar un momento en lo que había oído y dio un veredicto favorable:
- La verdad es que no me vendría mal algo de ayuda para recoger esto: ¡odio ordenar! -exclamó jovialmente-. Lo mío es cazar, para lo demás soy un desastre. Sobreviviré a los golpes, no tema. Lo que me gustaría saber es quién lo ha hecho. Es extrañísimo: no recuerdo nada. Pero disculpad mis modales: me llamo Kiryoku Sango, y esta es mi gata Kirara.
Sango apoyó una rodilla en tierra, secretamente aliviada por dejar de mantenerse en pie, y comenzó a recoger sus cosas del suelo. Sin dar la espalda a los recién llegados: suponía que deseaban presentarse. Tras un momento de incómodo silencio:
- ¡Oh! ¿Y dónde están mis modales? -dijo el joven, agachándose como esperando una colleja por parte del enano, que finalmente no apareció. E inclinando la cabeza-. Mi nombre es Arashi Natsuno. Yoroshiku onegai shimasu, Kiryoku Sango. Kirara -añadió en el dialecto particular de aquella región del mundo.
- Yo soy Grunyar -dice el enano-, aunque casi todos me llaman "Yunque". Andamos recorriendo la zona para tratar de vender estas cosas, hojas y utensilios de buena calidad, se lo aseguro. Pero un labriego nos dijo que más hacia el Norte no encontraríamos demasiados poblados y que mejor nos encamináramos al Sur. En la villa de Koyotei comienza la feria de primavera ahora, tengo entendido.
- Sí -dijo Sango, perdida un momento en pensamientos oscuros-. Al Norte no queda nada -y saliendo de su ensimismamiento-: Kon nichi wa, Arashi Natsuno-sama, Grunyar-sama. Gwoki ya ikaga deska? -Sango se relajó con una sonrisa-. La verdad es que no conozco muchas más fórmulas de cortesía, solo las que aprendí hasta los 6 años. Desde entonces no me he codeado con demasiada gente en el bosque, las llanuras y las montañas, suelo cazar sola. Y ahora no tengo rumbo fijo... o no lo recuerdo. Suena bien lo de esa feria de primavera: ¿por qué no? Pero si no os molesta, preferiría descansar un poco primero... a menos que vosotros podáis conseguir que el mundo deje de dar vueltas... 

(ANTES)
Sango estaba en una caverna: hacía calor. Un hombre danzaba alrededor de una hoguera y una mujer que no veía decía cosas... en un idioma extraño. Algo entendiste, algo que repitieron ambos, salmodiando en una docena de lenguas distintas: "el último de los cinco, la caída de los cuatro, la llegada de los tres, el retorno de los dos, la bendición de una. Es el fin del principio...". Sólo entonces se dio cuenta de que la voz de mujer era la suya propia, pero entonces ya era tarde, ya estaba dando vueltas y cayendo, cayendo...

19 enero 2015

Se fue la luz

Y de repente se va la luz. O mejor dicho, la cortan.
Ya nos habían avisado: obras en el edificio, cuatro horas, desde hoy a las doce. Esperemos que cumplan el timing. En la portería se nota el frío: los dos calefactores han dejado de funcionar. El portátil aún tiene batería (51% y bajando), y a las dos tocará salir a comer, y cuando vuelva debería haber luz ya. Y calor.

Llueve y hace frío, y se cuela por las rendijas de la puerta principal. Entra luz, gris y macilenta, y la penumbra se ha instalado detrás mío, en la escalera y el ascensor parado, con las puertas abiertas para asegurarse que nadie queda atrapado en estas cuatro horas. Pasan lentas cuatro horas de frío.

Dependemos tanto de la corriente eléctrica... mucho más que de internet, incluso hoy en tiempos de la gran globalización del ocio y la omnicomunicación constante. La corriente sigue siendo nuestra hoguera: nuestros aparatos no se cargan, nuestro internet desaparece, nuestro calor se desvanece, los días duran lo que dure la luz, incluso el transporte (yo voy en tren y metro) puede volverse misión imposible cuando "el fluído" se nos va. Luego piensas en esos lugares en los que la luz falla cada día, o incluso aquellos que no tienen luz eléctrica nunca: tengo a un amigo viajando por Madagascar y seguro que se ha encontrado con esa tesitura muchos días. Para millones de personas aún es lo normal. ¿Cuánto cambió nuestra vida el alumbrado eléctrico, antes el de gas, en las calles? ¿Cómo damos por sentado todo lo que nos rodea, preocupándonos solo de lo que podemos hacer con ello, y no de la esencia misma del acto, de sus componentes esenciales y necesarios?

Quizás exagero. Es un simple corte de luz, anunciado, a partir de las doce. Cuatro horas.

49% y bajando.

05 enero 2015

Firma invitada: Mi primer día

Inauguramos una sección de firmas invitadas con un autor muy especial. Mi hijo A. Lex y su primera redacción... sobre su primera partida de rol. Démosle un cálido aplauso de bienvenida...
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Mi primer día de rol me ha gustado mucho. El rol es un juego de aventuras en el que hay que derrotar a goblins, elfos oscuros, arañas gigantes, etc. También hay que atravesar cuevas llenas de tesoros y mazmorras.

En el roll hay más jugadores, y también está el master del juego que te explica la historia.

Hay armas mágicas con las que se pueden derrotar a enemigos mágicos.Los goblins te los puedes cargar de un golpe si usas carga. Pero por si acaso, lleva muchas pociones de curación.

02 enero 2015

Broadwayrriors: could be? Who knows?

The greatest magicians have something to learn
from Mr. Mistoffelees conjuring turn...
¡Presto!

Así comienza una de las sencillas tonadas de Cats que me han venido trastornando las entendederas y sorbiendo el seso, y haciéndome perder el juicio, y desvelándome por entenderlas, y desentrañarles el sentido, que no se lo sacara, ni las entendiera el mismo Gershwin, si resucitara para sólo ello. Algo tiene el teatro musical que me atrapó desde hace tiempo y no sólo no me ha querido soltar en las décadas siguientes sino que cada vez me embruja, me enreda y me llena con mayor facilidad. I got rythm, I got music, I got my girl... who could ask for anything more?

Llevo meses dedicado a escribir un libro sobre la historia del teatro musical al que aún le queda bastante aunque ya lleva mucho avanzado (alrededor de 400 páginas). Los meses que vendrán seguiré contándolos in daylights, in sunsets, in midnights, in cups of coffee, in inches, in miles, in laughter, in strife, pero sobre todo en teatro, en letras y músicas, argumentos comprometidos o disparatados, divas y divos, producciones magníficas y catástrofes económicas y pequeños grandes éxitos íntimos.

For I am Don Quixote, the lord of La Mancha: my destiny calls and I go. Espero que me acompañéis en el camino, y sabed que hay un nombre al final del mismo si quereis hacerlo, un nombre que nos define a los que compartimos esa pasión devoradora: somos BROADWAYRRIORS, y en breve os contaré toda nuestra historia...

(De momento, tenéis varios avances en la página de Facebook del libro).

Una locura de hace 5 años. La semilla estaba ahí...

10 noviembre 2014

Death in Heaven [spoilers]

Es el final, pero el momento ha sido previsto. ¿Acierto o desconcierto? ¿Cambio de rumbo o finale sin rumbo? el último capítulo de Doctor Who de esta temporada (el próximo llegará en Navidad), "Death in Heaven", ha vuelto a levantar división de opiniones entre los seguidores de la serie: los hay que lo comparan desfavorablemente con otros finales de temporada anteriores, los hay que lo miran con buenos ojos en relación con los otros episodios del año, quien ha quedado sorprendido ante las decisiones tomadas, ante lo que ha quedado en el aire o ante lo que parece haberse dicho claramente.

Y es, en general, una buena señal. "Death in Heaven" no es uno de esos capítulos diseñados para gustarle a todo el mundo. Es un episodio con una estructura que se debe a su razón de ser, que deja un poco aparte los convencionalismos, pero no demasiado, y se centra en dibujar un entorno, una textura, y explicar la historia de dos parejas trágicas: la de Danny y Clara y la de Missy y el Doctor.

"Death in Heaven" insiste en algo que no me cansaré de decir: Doctor Who no es, por lo general, la historia del Doctor, sino la historia de su acompañante. No ha sido siempre así, claro: lo fue con el Primer Doctor, especialmente con Ian y Barbara, lo fue a veces con el Tercer Doctor (especialmente en las tramas concernientes a Liz Shaw, Mike Yates y finalmente incluso Jo Grant); y de nuevo sin duda con Ace y desde ella con todas las que siguieron: Grace -en menor grado-, Rose, Martha, Donna, Amy y Rory, Clara, e incluso con los de las que no llegaron a serlo del todo, River, Jackson Lake, Astrid... Y lo hace con un sutil cambio sobre esa norma no escrita, haciendo que el capítulo no sólo tenga una trama que involucra al Doctor y otra a su acompañante, sino que ambas tramas acaben siendo la misma no sólo por necesidades argumentales sino emocionales e incluso fundamentales.

LOS CYBERMEN
Aunque el episodio anterior que daba paso a este nos había dejado con dudas, a medida que va avanzando el episodio vemos que Missy ha utilizado como base de su plan a los Cybermen sólo como tecnología. Es decir, los Cybermen que aparecen aquí no son los de Mondas, los de Telos, ni los del universo alternativo. Son una mera razón técnica, una suerte de Daleks de Missy: su refundición del ser humano para convertirlo en el soldado definitivo. Donde los auténticos Cybermen eran el resultado de una especie en vías de extinción por sobrevivir, renunciando a todo lo que hiciera falta, y los de Cybus un intento por actualizar la raza humana liberándola de sus limitaciones, lo que Missy construye no es más que una herramienta para otros fines. Soldados que conviertan a sus víctimas en nuevos reclutas (en los audiodramas de Big Finish tenemos últimamente a un enemigo gaseoso que cumple ese mismo papel zombie, la Eminencia).

Y sin embargo, pese a las escenas de manos emergiendo de las tumbas y golpeando frigoríficos de la morgue, los Cybermen que vemos en tierra no parecen amenazadores en casi ningún momento. Los primeros que vemos huyen volando (para comenzar su cyberpolinización). Los del interior de la Catedral son engañados por Clara y destruídos por Danny. Y los del cementerio, si tienen una cualidad, esa es patetismo. Siguen siendo conciencias humanas devueltas a una vida para la que ya no están preparadas y que han sido decompuestas y reordenadas para cumplir con los patrones que necesita Missy: mera funcionalidad. En la fría ejecución de este plan, aunque estemos hablando del Amo, se vislumbra casi la mano de la Rani: lo que ha hecho es realmente terrible, con un alcance dramático, pero para ella no es más que un peldaño más, un medio justificado por su fin.

UNIT Y EL PRESIDENTE
La revelación de que los gobiernos de la Tierra han acordado que en caso de crisis extrema el poder de los ejércitos mundiales ha de ser puesto bajo el mando del Doctor es realmente impactante; especialmente si tenemos en cuenta que muy probablemente eso indique que, si hubiera estado en la Tierra durante los eventos de Torchwood: Children of Earth (2009), hubiera tenido que ser él quien tomara la decisión respecto a las 456... en lugar de Frobisher, interpretado también por Capaldi. Da la impresión, como el hecho de que los agentes estuvieran preparados en la calle o los archivos que mantienen sobre "todos los primeros ministros", que esta UNIT aprende de sus errores y de su tradición, que mantiene viva la trayectoria que ha desarrollado desde "The Invasion" en 1968, cuando fue fundada por el Brigadier. De hecho, no se llega a echar de menos a Torchwood: ¿para qué, si estamos tratando con The Real Thing?

El Doctor huyó una vez de Gallifrey para no tener que asumir la Presidencia (en "The Five Doctors", 1983, tras haberla ganado en "The Deadly Assassin", 1976, creo que nada casualmente dos aventuras en las que el Amo y la corrupción de los poderosos tiene un papel muy relevante); y en su refugio, el planeta al que puede llamar hogar, la historia se repite. 

Es llamativo que el Doctor no llegue a emprender ninguna acción ni da ninguna orden relevante en el rato que detenta el poder en el Boat-One, y las circunstancias nos recuerdan de nuevo a "The Invasion", otro serial donde los Cybermen y UNIT son importantes (y donde también aparecen junto a la catedral de St. Paul), sobre todo a las secuencias en las que el Segundo Doctor trabaja en el laboratorio oculto en unos vehículos de la organización mientras los villanos desarrollan sus planes. Excepto que aquí el laboratorio está ocupado por la malograda Osgood, víctima propiciatoria para demostrarnos lo perversa y enloquecida que es esta encarnación del Amo.

(A los que mantienen la esperanza de que esta Osgood fuera el Zygon, lamento recordarles que sólo la Osgood de verdad necesitaba de su inhalador, según vimos hace un año en "The Day of the Doctor", 2013)

CLARA Y DANNY
Como mencionamos la semana pasada al hablar de "Dark Water", Danny Pink se sacrificó por Clara para que ella no siguiera sus pasos y le fuera a buscar al Más Allá. Esta semana, Danny sigue en su esfuerzo final por mantener a salvo a Clara tanto como pueda, incluso después de muerto, pero al mismo tiempo necesita de la ayuda de ella para liberarse del terrible sufrimiento de su conciencia de lo que es y de lo que le está pasando.

Cuando el Doctor entra en la ecuación, en uno de los momentos que lo dejan más vulnerable en toda su historia, Danny se reafirma como personaje y como persona frente y contra lo que significa el Doctor. El PE contra el Oficial. La humanidad contra la ventaja táctica. El buen hombre contra el hombre que hace lo que tiene que hacer, el hombre que debe escoger la menos mala de todas las opciones. Missy triunfa por una vez en su plan, pero no es ella quien derrota al Doctor: lo derrota Danny Pink.

Es por eso justo que sea Danny Pink quien finalmente resuelve el problema, quien descarga del Doctor la responsabilidad en un momento en el que se había convertido en general de los ejércitos no-muertos de la Tierra (como antes en general de todos los vivos: durante algunos instantes el poder del Doctor es tan absoluto como no lo había sido desde que completara la Llave del Tiempo o albergara momentánemente la energía del Vórtice). Y posteriormente, cuando él hace lo mismo por Clara, asumiendo la responsabilidad de matar al Amo de una vez por todas para que no recaiga en ella, es su mejor amigo quien le saca las castañas del fuego: nada menos que el Brigadier. Ha sido un largo camino desde luchar contra los Cybermen hasta convertirse en uno, pero una de las cosas que ha mantenido juntos a ambos héroes durante todos estos años ha sido precisamente pararle los pies al Amo. Más allá de su último aliento era justo no sólo que el Brigadier le quitara ese peso de encima al Doctor, sino que fuera él mismo quien se encargara de hacer lo que debería haber hecho hacía mucho tiempo (aunque todos sepamos que está en la naturaleza del Amo volver de entre los muertos y sin demasiadas explicaciones). Él es la esencia de la victoria del amor, del que quiere proteger, del que viaja junto al Doctor.

Volviendo a Clara y Danny: la manera en que su historia se ha ido articulando durante toda esta temporada, desde los titubeos iniciales al "vodevil" de engaños y puertas que se abrían y cerraban, llegando al replanteamiento serio de "In the Forest of the Night" y finalmente a la tragedia y el drama de estos dos últimos episodios, parecen mucho más orgánicos, más creíbles, más reales que la mayor parte de otras historias de amor que hemos visto en la serie. Han tenido un desarrollo más anodino, si se quiere, más convencional e incluso más aburrido; pero la fuerza que han ido generando y acumulando de cara al tour de force final no viene de una grandiosa historia previa sino de la fuerza de carácter de ambos personajes, de cómo les hemos vistos enfrentarse a sus defectos y cómo han ido avanzando pese a ellos y junto a ellos.

El título del episodio es, por tanto, un spoiler de lo que le va a ocurrir a Danny: morirá en el cielo al hacerse estallar junto a los otros Cybermen y morirá finalmente al agotarse la energía del Cielo, en ese Más Allá tecnológico urdido por Missy dentro de un disco duro Gallifreyano. Y al mismo tiempo una metáfora de lo que les ocurre a él y a Clara: la muerte cuando llegaba lo más dulce.

EL DOCTOR Y MISSY
La otra pareja de esta aventura es la que forman el Doctor y el Amo, en su actual encarnación de Missy. La relación de ambos se desarrolla más que nunca en esta historia, y pese a los cambios en ambos y la locura que embarga a la villana ("bananas!" -pero recordemos también la mirada perdido de Saxon tras gasear a todo su gabinete), resulta un peldaño muy lógico y muy deudor de lo que descubrimos en "The Sound of Drums" (2007), "Last of the Time Lords" (2007), y "The End of Time" (2009-2010). Como hemos dicho, es llamativo que esta vez el Amo vence -al menos en su plan inicial, al menos hasta que le cede el control al Doctor y él renuncia a la tentación-. Es difícil comprender cómo podría a partir de ahora no lograr sus fines si siempre empleara tácticas tan imparables como estas, y ciertamente el episodio deja un cierto sabor a uno de los "pecados" más comunes de la serie moderna: plantear un peligro tan, tan terrible que realmente el guionista no sabe como salir de él de manera elaborada e integrada en el episodio y debe recurrir a un deus ex machina o a una solución algo tomada por los pelos. En este caso la solución es integral al episodio y a su mensaje sobre el valor de los compañeros del Doctor, pero no deja de ser un tanto extrínseca, y por tanto algo menos satisfactoria.

EL DOCTOR Y CLARA
Tanto Peter Capaldi como Jenna Coleman tienen oportunidad en este final de temporada de mostrarnos facetas distintas de su visión del personaje. Jenna quizás consigue con Clara resumir todo lo que ha sido para ella esta Series 8, extrayendo lo mejor de lo que sabe sobre el Doctor (un guiño a que no ha olvidado lo que vivió en "The name of the Doctor", 2013) y lo mejor de lo que sabe sobre sí misma (mentir para sobrevivir, esencialmente, imitando al Doctor como hiciera en "Flatline"). Al Doctor lo vemos desarmado y humilde como en pocas ocasiones, rendido y vencido, y por un momento realmente tentado por la oferta de Missy.

Lo que nos lleva a la terrible escena final, a ese abrazo que es toda la reunión en la cafetería en la que los dos personajes se mienten descaradamente para impedir descarnarse con la cruda realidad, en la que se mienten tan bien que se pierden. Qué curioso que el Undécimo Doctor y Clara también pasaran por una cafetería en su primer encuentro, en "The Bells of St. John" (2013), con un falso Doctor robótico, en aquel caso, y con una Clara que quedaba atrapada en la red, como finalmente le ha ocurrido a Danny. Clara mantiene la mentira de que esta feliz con su Mr. Pink porque sabe por experiencia que, sin cuerpo y habiendo gastado el brazalete de Missy, el Doctor no puede rescatarle y sería sumarle una nueva carga sobre sus hombros.

Y el final también nos lleva a ese momento de nueva derrota y furia cuando el Doctor descubre el engaño de Missy y golpea una y otra vez su TARDIS (y tal vez, fuera de plano, viaja al pasado para salvar el planeta junto a sus 12 encarnaciones anteriores): creo que nunca, ni en los momentos más difíciles para el Noveno o el Décimo, habíamos visto al Doctor tan incontrolablemente furioso.

BROCHE
"Death in Heaven" no es un capítulo magnífico, pero es un magnífico cierre para la Temporada 8 de Doctor Who, coherente con sus inicios y finales, con su desarrollo y con su trasfondo. Pueden hacerse muchas lecturas de la Temporada en su conjunto pero creo que uno de los adjetivos que hay que otorgarle es el la consistencia: haya o no epílogo navideño para la historia de Danny y Clara, esta temporada puede verse de principio a fin y cuenta una historia y una evolución.

Creo que, con sus aciertos, con sus errores también, con sus preguntas en el aire e incluso con sus contradicciones, "Death in heaven" culmina la confirmación de que, pese a las dudas, Steven Moffat no sólo es un gran guionista de Doctor Who sino también un gran showrunner.

Long live to the Doctor!

ACTUALIZACIÓN: Álvaro Cordero me ha hecho ver en Facebook que tanto la Oswin humana como la Oswin zygon son asmáticas, y que yo había malinterpretado la secuencia de eventos de su enfrentamiento en The Day of the Doctor. De manera que, tenéis suerte: la asesinada aún podría ser la zygon (12 de noviembre).

07 noviembre 2014

V Marató del Doctor. Programa

Señoras y señores, el cartel para la Maratón whovian solidaria de este año en Barcelona.
The Time Monster (1972), una macroaventura en seis partes que enfrenta al Doctor y UNIT contra el Amo por el control del mayor poder de la Atlántida: Kronos el Cronóvoro.

Shada (1980), reconstrucción del único serial de Doctor Who que no se pudo terminar, con todo el material existente y narración de Tom Baker. El título es el nombre de un planeta en el que los Señores del Tiempo encerraban a los aspirantes a conquistador galáctico.

Army of Ghosts/Doomsday (2006), el épico, dramático y fabuloso final (?) de la historia de Rose y el Doctor, con el primer encuentro en pantalla de dos de los enemigos más míticos de la serie.


Como cada año, habrá subastas y sorteos para los asistentes, que servirán para reunir nuestra aportacion como "Secció Whovian" a la Marató de TV3: este año, todo lo recaudado se destinará a programas de investigación de enfermedades coronarias. Tenemos dos corazones: utilicémoslos.

06 noviembre 2014

Club de Lectura de Doctor Who: 8th & Past Doctor Adventures

El próximo 11 de noviembre, martes por supuesto, toca nuestra tercera reunión del Club de Lectura de Doctor Who que organiza el (CF)3 en la Librería Gigamesh. Siguiendo el orden cronológico que nos hemos marcado, esta vez la sesión tratará sobre las colecciones "Eighth Doctor Adventures" (EDA) y "Past Doctor Adventures" (PDA), las dos primeras que publicó BBC Books al hacerse con la franquicia (antes en en manos de Virgin Books) y las novelas que cubren el periodo entre la película del Octavo de Paul McGann y el retorno de la serie en 2005 con Christopher Eccleston. La sesión será acompañada por una charla de Sofía Izquierdo, que nos hablará de los pormenores de la etapa, tanto a nivel de tramas y calidad de las obras como del desarrollo editorial dentro del sello.

A diferencia del mes pasado, se han reeditado varias novelas de esta etapa, así que acceder a ellas puede ser bastante más fácil que en otras ocasiones y tenéis para elegir. En el caso que las queráis comprar en la propia Librería Gigamesh (con antelación, para leerlas antes del día 11), es muy probable que podáis encontrar uno o varios de los siguientes títulos (os los ordeno por Doctor):
1º: Ten Little Aliens (2002), de Stephen Cole.
2º: Dreams of Empire (1998) de Justin Richards.
3º: Last of the Gaderene (2000), de Mark Gatiss.
4º: Corpse Marker (1999) de Chris Boucher y Festival of Death (2000) de Jonathan Morris.
5º: Fear of the Dark (2003) de Trevor Baxendale.
6º: Players (1999) de Terrance Dicks.
7º: Illegal Alien (1997) de Mike Tucker y Robert Perry .
8º: Earthworld (2001) de Jacqueline Rayner.
Además de la novelización del webcast Scream of the Shalka (2004) de Paul Cornell, con un 9º Doctor alternativo al que le prestó su voz y sus rasgos Richard E. "Gran Inteligencia" Grant.

Aunque no estén fácilmente accesibles en Gigamesh, otros libros de la etapa EDA muy recomendables son The Eight Doctors (1997) de Terrance Dicks, que encara diversos problemas de continuidad de la historia de la serie; Interference Book One/Book Two (1999) de Lawrence Miles, con la presentación de Compassion; The Ancestor Cell (2000) de Peter Anghelides y Stephen Cole; History 101 (2002) de Mags L. Haliday, que transcurre en Barcelona; y The Gallifrey Chronicles (2005), final de las novelas del Octavo Doctor y precedente de la serie moderna.

Como siempre: leed lo que queráis, disfrutad la lectura, y nos vemos en el Club el día 11 para hablar de todo eso ¡y del final de la Octava Temporada! (...o si hay que mantener spoilers, los mantendremos...)

05 noviembre 2014

Agenda whovian

Tras varios meses con actividades escasas o muy repartidas (aunque se nota la estela del 50º aniversario en España: los whovians ahora somos menos invisibles y más ruidosos, como debe ser), volvemos al mes-TARDIS por excelencia. En Noviembre de 1963 nació la serie, y algo tiene esa época del año que acaba pareciendo más grande por dentro. Aquí va mi agenda whovian particular en el área de Barcelona, por si queréis marcar las fechas:

Martes, 11 de Noviembre.
Librería Gigamesh, Barcelona. De 18'30h a 20'30h
Tercera reunión del Club de Lectura de Doctor Who, dedicada a la etapa clásica post-Virgin, cuando se hizo cargo BBC Books. Es decir, las novelas del 8º Doctor (EDA) y la colección "Past Doctor Adventures" (PDA). Además de comentar y recomendar las novelas que hayamos leído (mañana os traigo un post al respecto), Sofía Izquierdo nos pondrá en situación con una pequeña charla sobre la etapa.

Sábado, 15 de Noviembre.
Biblioteca del Districte 4, Terrassa. De 18h a 20h
Junto a Marc Castelao, daré una conferencia de iniciación a la serie con proyección de fragmentos de la etapa de Russell T Davies.

Domingo, 23 de Noviembre.
Bar Bharma, Barcelona. De 17h a 23h
V Marató del Doctor per la Marató de TV3. Esta semana anunciaremos la programación concreta de la maratón, pero contad ya con algo del Tercer Doctor, algo del Décimo y la reconstrucción del serial inacabado del Cuarto, "Shada" . Habrá sorteos, subastas... Todo con un doble objetivo: que os lo paséis genial celebrando el 51º aniversario de la serie, y recaudar fondos para la investigación de las enfermedades del corazón.

Cuando haya novedades, aquí las tendréis. Allons-y!

04 noviembre 2014

Dark Water/2: el laberinto de Missy

(En el artículo de hoy sigue habiendo spoilers sobre el episodio "Dark Water". Si aún no lo has visto, estás a tiempo de dejar de seguir leyendo)

Ayer hablábamos del componente órfico que tiene el intento de rescate de Danny del inframundo, de cómo el Doctor trata de obrar de manera más sabia, desde una perspectiva en inicio prospectiva pero no tan intrusiva como la que proponía Clara, y cómo finalmente -en términos de la narrativa del capítulo- la pareja acaba exactamente igual que Orfeo y Eurídice, separados no porque quien rescata mire atrás, sino porque tratando de mirar atrás y ver algo que le asegure que esa voz es la de Danny, él se da cuenta que si lo logra no le sacará sino que provocaará la muerte de ella, y hace lo posible por evitarlo. Usando para separarse "la palmadita en el hombro, las palabras que dices para acabar una conversación", ese "te quiero" que se les truncó al principio del capítulo.

Es sólo una de las filigranas que se curra Steven Moffat durante el capítulo. Pero la que más me ha apasionado es la que desarrolla con el personaje de Missy: a lo largo del episodio, Missy se convierte en una suerte de muñeca rusa, una matrioshka que descubre en su interior más y más secretos e identidades. En parte para reirse del descolocado Doctor, en parte para jugar con nuestras expectativas y teorías.

El juego comienza con su aparición como androide: ¿puede ser eso lo que es Missy, al fin y al cabo? No, en seguida cae esa fachada, para revelarse como una psicópata y muy avanzada Señora del Tiempo. Ah, pero, ¿qué Señora del Tiempo? "La que dejaste atrás, la que diste por muerta". Esto no quedará demasiado bien en el currículo del Doctor, pero desgraciadamente hay unas cuantas Time Ladies que podrían cubrir esa vacante. Y a medida que van sucediéndose los muy bien medidos minutos del episodio -que, recordemos, forma el primer y segundo acto del todo que es el season finale- las probabilidades se van sucediendo.

La obsesión inicial que la Missy-androide parece sentir por el Doctor lanza el anzuelo hacia Iris Wyldthime, la alocada (pseudo) Señora del Tiempo del universo expandido. Esta impresión es rápidamente sustituída por Romana, a la que en "Warrior's Gate" (1981) dejó en el lugar entre universos (a petición de ella) y luego, hemos de suponer, durante la Guerra del Tiempo. Pero el dibujo progresivo que va haciendo Michelle Gomez de su personaje nos presenta a alguien que, más allá de sus rarezas, es peligroso. Alguien frío y calculador cuando se lo propone. Y es entonces, cuando ella y el Doctor están hablando de la Sección de Matriz Gallifreyana, cuando parece que todo lo que hace es en aras de algún secreto proyecto científico, que se nos presenta como una firme candidata a Rani. Incluso lo de suplantar a alguien normal encaja con ella,  tanto en "The Mark of the Rani" (1985) como en "Time and the Rani" (1987) lo hizo.
Y finalmente todas las piezas encajan en su sitio: la psicopatía, la obsesión por el Doctor, el gusto por desconcertarlo, por reirse en su cara de sus errores, el conocimiento técnológico, el plan complejo. El Amo. Por supuesto. ¿Quién si no? (Bueno, hemos mencionado a unas cuantas candidatas)

Pero... si es el Amo... aún nos falta por descubrir la razón última de su plan. Convertir a unos cuantos afortunados en Cyberhombres no es lo mismo que "conseguir que de cada tumba nazca un Cyberhombre". ¿A quién eligen? ¿Cómo van a expandir su ejército? ¿Para lograr qué? ¿Qué gana el Amo con todo esto? ¿Cómo volvió, con tecnología gallifreyana? Una teoría loca personal es que el beso de tornillo que le da al Doctor es para conseguir su ADN, muestra biométrica necesaria para acceder al registro de Omega que puede guardarse en la Matriz -ya que ambos registros fueron mezclados en "Arc of Infinity" (1983)- quizás para hacerse pasar por él o para conseguir su formidable poder.

Si, lo sé, es una teoría muy loca. Pero estamos hablando del Amo. Hay que pensar en grande. Con el archienemigo del Doctor, ni el Cielo es el límite.