06 octubre 2014

¿Un adios imperfecto?

En caso de que hayáis llegado buscando la crítica de Kill the Moon, lamento deciros que tendréis que esperar aún, porque no está el horno para bollos. Estoy de muy mala leche.

Sí, y lo más frustrante es que estoy cabreado sin un objetivo concreto. No estoy enfadado contra nadie, sino contra algo. Y la causa de mi frustración, mi tristeza y mi ira es la noticia de que Vision Factory abandona la producción de fanfics de Doctor Who. Si sois habituales de esta página o lleváis al menos un año en el mundillo whovian sin duda sabéis que Vision (antes The No-Nose Dog Project) eran los creadores del mediometraje El mundo imperfecto y sus continuaciones, los minisodios Esas horas de la noche, El día de la Madre, La caída del Capitán y La tragedia de la dama y el tiempo (estos dos últimos, aún por comentar aquí). A este habían de seguir Las sombras de Tara, que se encontraba en postproducción, y en el que habríamos reecontrado con el Cuarto Doctor de Albert Boix, viajando esta vez con Romana I (interpretada por Míriam Mantolán), así como otro más antes de llegar a El mundo imperfecto, una gran producción, secuela de la original y continuación de todas las tramas abiertas en los seis minisodios, y que debía cerrar el ciclo. Por lo que he podido oir de lo que aún no se había podido rodar, os aseguro que iba a ser una producción magnífica, alucinante, espectacular.

Ahora todos esos proyectos se perderán, como lágrimas en la lluvia. Y lo harán porque los productores de estos cortos que aún quedaban por rodar hemos perdido la fé en ellos. Sí, hablo de todos nosotros: El mundo imperfecto ha sido desde el principio un proyecto hecho por fans para fans, su director Sergi Paez el primero de todos en ambos casos. Lo fue cuando arrancó y lo ha seguido siendo minisodio tras minisodio: la financiación de cada uno se ha debido por completo a la buena voluntad de los que han trabajado en ellos y a los verkamis que han permitido engrasar las ruedas, construir decorados, preparar efectos, maquillajes, etc. La ambición, el reto circense de superar la calidad anterior en cada proyecto posterior, y la satisfacción que eso nos ha dado a los espectadores del mismo en calidad artística, en experiencia audiovisual, requiere una inversión mayor también por parte de... de nadie más que de nosotros mismos. Y sin embargo, la inversión, lo que hemos ido aportando todos al verkami, no ha hecho sino reducirse hasta hacer la empresa inviable.

Vision Factory abandona los cortos de Doctor Who y no es porque no quieran hacerlos: es porque ya no queremos que los hagan. Porque nosotros ya no aportamos nuestro granito de arena y la playa se la ha comido el mar.

¿O me equivoco? No, no me lo digáis a mí: decídselo a ellos. ¿Creéis que the show must go on? ¿Queréis ver Las sombras de Tara y lo que os espera más allá? Decídselo por Twitter a Vision Factory, The No-Nose Dog Project o Sergi Paez. Decídselo por Facebook. Buscad al equipo en las convenciones y repetídselo.

Estamos con vosotros. No os vamos a abandonar. Queremos MÁS.

2 comentarios:

Angela Carrasco dijo...

Yo estoy en estado de shock, porque creía que seguirían con los minisodios, y por lo que parece no es viable........Yo querría que continuasen y he participado vía Verkami para que los anteriores se hiciesen, pero esta claro que llevando 4 años en el paro, sin ninguna esperanza de encontrar trabajo y con mi economía reduciéndose día a día no puedo aportar más. Si cada vez hay más gente en la misma situación que yo esta claro que difícilmente podrán conseguir la financiación y no quedará más remedio que conformarse con toda la pena de mi corazón...........Solo espero y deseo que los que tengan posibilidad de aportar lo que necesitan, ayuden y les insistan para conseguir que se pueda realizar los minisodios que quedan.

The Silence dijo...

Es una pena, pero la situación económica de la gente es la que es. A lo mejor seria cosa de suplir con imaginación lo que no se puede conseguir con dinero, hay personas que han hecho grandes cosas con medios ínfimos, no siempre tiene que ser todo a lo grande.