24 agosto 2014

Deep Breath [sin y con spoilers]

[SIN SPOILERS]
Bienvenidos al día 1 de la Era Capaldi. "Deep Breath" ya se ha estrenado, y para aquellos que lo han visto todas las dudas han quedado despejadas (¿cómo será su Doctor? ¿Cómo será la dinámica con Clara? ¿Cuál será el ritmo de la nueva etapa?)... para ser sustituídas por nuevas dudas (exacto, ¿de dónde la sacó? ¿Lo hizo o no? Y, ¿quién es ella?).

Todo eso, sin embargo, es accesorio. Los árboles de un bosque que merece la pena contemplar, por el que hay que pasearse sin detenerse; tiempo habrá para las distracciones.

Esas no son las preguntas que debemos hacernos. La pregunta que debemos hacernos es, ¿es "Deep Breath" una buena historia de regeneración? Sí, lo es. "Deep Breath" cumple con el difícil cometido de las primeras historias de cada Doctor (incluídas "An Unearthly Child" y "The Movie") de presentarnos al nuevo protagonista y explicarnos, a la vez, una historia. Es más: todas las historias postregenerativas ("The Power of the Daleks", "Spearhead from Space", "Robot", "Castrovalva", "The Twin Dilemma", "Time and the Rani", "The Movie", "Rose", "The Christmas Invasion" y "The Eleventh Hour"), y ¡qué demonios!, también "An Unearthly Child", han tenido como elemento importante la inestabilidad del Doctor, a veces su fragilidad, a veces la duda de sus aliados sobre si es el mismo hombre, o al menos si sigue teniendo sus corazones en el mismo lugar.

Y todos se equivocan. No es el mismo hombre. No es ni siquiera un hombre. Y a su vez también lo es, en ambos casos. Pero sus prioridades, la manera en que aborda el mundo, la forma en que se enfrenta al mal, a la iniquidad, al peligro, a lo desconocido, han seguido cambiando en cada caso. Es fácil decir "muchos rostros, un mismo hombre" y seguir adelante: el Doctor es mucho más complejo que eso. Peter Capaldi ha afrontado el reto, bajo la batuta de Steven Moffat y del director del episodio, Ben Wheatley, de explorar las sombras de la cuestión, en una suerte de amalgama de las versiones clásicas de esos episodios postregenerativos, pero al mismo tiempo con el suficiente punto de Matt Smith aún presente en la interpretación y en las dudas que están en el aire como para que podamos sufrir con la duda.

Porque en los episodios regenerativos el Doctor que se ha ido sigue flotando en el ambiente, cada vez más diluído a medida que pasan los minutos, y eso puede notarse en "Deep Breath". Porque esa es la pregunta, ¿verdad? Esa sigue siendo la pregunta, y es demasiado sencillo pensar "oh, toca regeneración. Nuevo actor. Sigamos", pero la pregunta no desaparece por ello. ¿Doctor Who? ¿DOCTOR. WHO?

Me ha gustado "Deep Breath"? Sí, mucho. No sin peros. No sin achacarle problemas tanto a Moffat como a Wheatley como a Capaldi. Pero son árboles en un conjunto ¿brillante? No. Oscuro. Vamos "into darkness", y Clara ha podido comprobarlo aquí como lo padecieron antes Ian, Barbara o Ace. Por cierto: me quito el sombrero ante Jenna Coleman por su interpretación a lo largo de todo el episodio. A mí me parecieron algo forzadas las dudas que se le achacan a su personaje, y de las que no había visto pista alguna en el pasado, pero es cierto que resuelve con firmeza todas las escenas que se le plantean, que tiene en este episodio espacio para jugar como actriz y que sale con nota de todas las situaciones. Esta serie ha sido tradicionalmente, y pese a su título, la historia de los companions, y tras el aniversario el eje se ha corregido convenientemente. Hemos conocido a un Doctor azotado por la duda de quién es Clara, su Clara... ahora Clara tiene esa misma duda que le golpea, de una forma más profunda de lo que podíamos sospechar.

Porque Clara somos nosotros. Por eso Moffat nos clava una gran bronca colectiva. "Deep Breath" puede que sea el mayor metacapítulo que haya tenido jamás la serie. Steven Moffat sacude las riendas, nos dice "esto es lo que hay. Esto es así. Vosotros sois así" pero también nos tiende la mano, como el Noveno Doctor a Rose, y nos susurra con una mueca entre la locura y el cariño: "corred". O más bien "venid".

No va a ser plato del gusto de todos. Quizás no sea fantástico. Probablemente no sea frenético, y haya más diálogos que carreras. Pero va a ser un nuevo Doctor, el Doctor. Debería aterrorizarnos la perspectiva, si la calibramos lo suficiente, apenas un poco menos de lo que debería apasionarnos. Si abrís las mentes, si el 50º aniversario ha servido realmente para que entendáis que hay 12 Doctores en ese pasado, que sus historias han sido tan variadas como sus estilos, que toda canción termina, sí, pero que lo que cambia pervive; si entendéis la oportunidad y el significado de lo que ocurrió en Trenzalore, de que el camino que ahí se inicia va sólo en una dirección, y no es a lo que ya ha pasado... estáis preparados.

No es sólo un título. Es un aviso.

Coged aire. Nos lanzamos hacia la oscuridad...

[SPOILERS AHEAD]

Cuando despertó, el dinosaurio seguía allí
"Un tiranosaurio, ¡un maldito tiranosaurio!". Esa fue mi exclamación cuando vi el teaser trailer de esta nueva temporada hace algunas semanas. Bueno, el tiranosaurio ya lo hemos visto en el primer capítulo. Quemando cartuchos... Aunque siempre es más factible, con una producción que seguía en marcha en aquel momento, ofrecer planos FX de los primeros episodios (y a largo plazo guarda más sorpresas en el tintero).

¿He dicho tiranosaurio? Quería decir "Moffatsaurio", ya que según se aprecia en algunos planos el bicho tiene la altura del Big Ben (96m, compañeros) y el mayor terópodo conocido a día de hoy, el Espinosaurio, midió unos 15-18m. Aunque claro:
Vastra: En aquella época la mayoría eran así de grandes.
Jenny: He estado en el museo y he visto los fósiles. No eran tan grandes.

Vastra: Yo estuve allí.
OK, Steve, aceptamos Godzilla como sinónimo de Moffatsaurio. Pero, ¿para qué doy tantas vueltas? El dinosaurio es el mayor McGuffin que jamás haya aparecido en la serie (see what I've done here?), y aparte de un medio para que la trama avance, uno de los trampolines hacia el pasado: en mi caso, la reacción ante su muerte del Doctor me recordó a The Beast Below (2010) pero sobre todo a Doctor Who and the Silurians (1970). Había otros homenajes repartidos aquí y allá en el capítulo: por ejemplo, Vastra se volvió en una suerte de Brigadier al final de Planet of the Spiders con su "here we go again" respecto a la regeneración del Doctor (¿es quizás una pista de que el primer Doctor al que conoció no fue, precisamente, el de Matt Smith?). Otros homenajes más evidentes eran parte de la trama, o de la parte que más directamente afecta a los espectadores: Caecilius y The fires of Pompeii (2008) -¿o es Torchwood: Children of Earth?-, la SS Madame de Pompadour y su nave hermana la SS Maria Antonieta...

Ni los homenajes ni el dinosaurio eran lo importante. Tampoco la era victoriana. Ni el tramposo "piloto" de lo que sería realmente una serie del Paternoster Gang. Ni la identidad de la misteriosa mujer, esa "novia" algo ¿psicopatilla, obsesiva, extraña sin más? que nos presenta al final como guinda; a eso ayuda que la trama monstruosa. Como he dicho en la primera mitad de este comentario, lo realmente importante es el análisis que hace de lo que significa cambiar de Doctor, para el Doctor, para la companion y para su relaciónsea pequeña. Lo hace de una manera brusca al principio -Vastra trata realmente mal a Clara, y no sé si se lo merece. Probablemente lo hace porque no se lo merece, o no sabe que lo merece, y necesita que reaccione-, turbia en la parte del restaurante y finalmente tierna. O tan tierna como esta nueva escoba va a permitirse. Moffat nos está hablando directamente a los espectadores cuando nos echa en cara que no confiemos en el Doctor, tenga la cara que tenga, y a la vez nos lo pone difícil. Este va a ser un Doctor difícil. Entre el Sexto y el Séptimo, con la locura del Cuarto y el poco tacto del Primero y la obcecación del Tercero... Pero sería inútil tratar de hacer un monstruo de Frankenstein del Doctor de Capaldi. Los patrones pueden servirnos como plataformas de despegue: el Doctor de Capaldi va a ser el Doctor. De Capaldi.

¿Los nuevos títulos de la serie? Me parecen atrevidos y aunque originales, tardaré en acostumbrarme a identificar lo que prometen con Doctor Who. La remezcla de la música me parece adecuada, sin más. Pero hay partes del episodio que no me han funcionado: la pelea de los mediohombres con el Paternoster Gang era torpe, probablemente abundaba en planos cortos porque no tenía la capacidad o el espacio o los dobles de accion para mostrarnos con amplitud lo que ocurría. Todo el episodio me ha parecido completamente cinematográfico, en ambición visual y en desarrollo... excepto esa parte, que tal vez deba limitarse a las cuatro paredes de una casa y al televisor para no ser vergonzantes. Tampoco me convence que Strax siga siendo, sólo, un elemento humorístico, y me apena que el gran personaje que vimos en A good man goes to war (2011) se haya diluído por completo. Ya incluso como enfermero o en batalla comete errores absurdos. La broma, para mí, cansa cuando se insiste tanto en ella. Y la escena con el vagabundo es excesivamente larga, bordeando lo desagradable y lo intrascendente, lo que es una lástima porque contiene momentos importante para la trama.

Me agrada el ritmo más pausado combinado con explosiones de actividad. Cómo nos hace replantearnos lo que es capaz de hacer este Doctor. La importancia de los diálogos y de la actuación frente a la "gran idea" o al "epatar". La trascendental conversación con el villano: el reflejo en el espejo, la escoba y todo lo que implica. Me gustaría que los otros secundarios tengan algo más de entidad que aquí, donde apenas estaban dibujados o se habían convertido, casi, en caricaturas. Eso es algo que empieza a echarse de menos en la serie, que sólo algunos guionistas saben manejar y que pocas veces corrige Moffat cuando puede (véase el caso del capitán del submarino de Cold War (2013), apenas una pantomima que asiste impasible a dos alienígenas que se rifan el destino de su nave).

Veo la semilla de algo bueno. Veo un buen capítulo, para empezar, un buen capítulo porque es distinto, y porque Capaldi y Coleman lo dan todo. Ahora, lanzamos las expectativas por la borda: no podríamos llevar nada peor que eso con nosotros cuando la semana que viene nos lancemos Into the Dalek.

2 comentarios:

Carlos Benito dijo...

Buen análisis del capítulo. Tenía ganas de leer tu opinión. Un saludo!

PEDROM dijo...

¡Por fin alguien que menciona las dimensiones de la dinosauria! Parece un tiranosaurio, pero deja pequeño hasta al gigantosaurio... Dí que ya en 'Invasion' no es que fueran ya muy canónicos con el tamaño (ni con las formas) de los dinosaurios, y este tenía que ser capaz de tragarse una TARDIS xD