22 noviembre 2007

Supernova #4

Supernova #4
"Malleus Maleficarum/4. La sombra del Escarabajo"

PRÓLOGO: Abajo y arriba
Parece que los dos millones y medio de habitantes de Barcelona tratan de abandonarla a la vez. Máscara y Ulises XXI desalojan las vías de la abarrotada estación de Plaza Cataluña, detienen un tren fuera de control y salvan a su conductor, que había sufrido un paro cardíaco.
Poco después se reunen junto al resto del grupo y la Patrulla Barna en Collserola (Toro se queda en la base para ayudarles con el ordenador: el aspecto monstruoso que presenta desde el incidente con un potente agente mutagénico aconseja que se dedique a tareas de apoyo).

ACTO I: La Torre
La amenaza de El Martell de "golpear todos los canales" apuntaba claramente a la torre de comunicaciones de Collserola, una conclusión a la que también habían llegado los supervisores de la Torre, que la han desalojado (excepto por un solitario operario de Telefónica que se niega a abandonar la planta 42 hasta finalizar las extensas reparaciones que afronta). Tales sospechas quedan confirmadas enseguida por Pedra Roja, que encuentra explosivo plástico y detonadores en todos los grandes cables de acero que mantienen erguida la estructura. Máscara desactiva los artefactos tras un tiempo de estudio, mientras Bombolla, Starblaze, Ulises XXI y Pedra Roja peinan la estructura y sus alrededores en busca de más explosivos (el C4 estaba demasiado a la vista para no sospechar tras el fiasco del MNAC), y Ariadna y El Roc tratan en vano de convencer al operario para que abandone la arriesgada zona, aunque nada parece indicar que el tipo sea tra cosa que lo que dice. Bombolla parece comprender la razón del extraño cambio de comportamiento de Pedra Roja y su cercanía a Starblaze (pese a la exhuberancia de la chica y el habitual talante ligón del patrullero, este siempre la mira a los ojos cuando le habla y parece vigilar constantemente sus espaldas). Trata de interrogarle, pero Pedra está enfadado porque no le deje ni un momento a solas con Starblaze y la ignora con un bufido.
Cuando el coronel Vilanova consigue escapar del furgón en que lo había encerrado Pedra Roja y que también había teleportado La Fuente, casi todos los héroes abandonan el lugar para evitar mayores confrontaciones. Sólo quedan El Roc (que es expulsado del área de la Torre junto a un periodista al que había convocado) y Máscara (a quién Vilanova requiere para explicar a los técnicos de explosivos lo que ha hecho): ésta última comprueba que las credenciales del coronel sustentan la autoridad que ejerce y escucha como llama a un "equipo azul" y extiende una orden de busca y captura contra Pedra Roja. Igual que los héroes, Vilanova tampoco cree que El Martell esté tras los atentados.

ACTO II: Sólo me duele cuando se ríe
Mientras tanto, Ulises XXI programa un sensor multifunción experimental que le fabricó Bombolla y junto a ella, Starblaze, Ariadna, Pedra Roja y La Fuente peinan toda la ciudad en busca de más explosivos, a la vez que Toro analiza los actos y noticias de la ciudad en busca de algún descubrimiento o exposición susceptibles de robo o destrucción.
Tras dos horas de falsas alarmas deciden reunirse en la Universidad Pompeu Fabra, junto a la Ciutadella, donde se halla un valioso cuadro con propiedades místicas que la Patrulla lleva años protegiendo de los ardides del Maestro Mephisto, poderoso hechicero demoníaco y archienemigo del grupo: todo este asunto podría ser una intrincada estrategia para distraer la atención. Máscara, entre tanto, ha realizado un nuevo dibujo profético bajo el influjo del Soñador, y todos discuten acerca del significado de lo que parecen extrañas ondas explosivas u oleadas de algún tipo que brotan de una extraña torre cónica (¿la torre Agbar? ¿La Sagrada Familia?). Aburrido por el debate y por las dos horas perdidas, Ulises decide gastar una broma a los patrulleros: adopta el aspecto de Toro e intenta hacer creer a Bombolla que se trata de su compañero. Ulises XXI lee en su mente un incidente personal del pasado: Pedra Roja trató de expresar sus sentimientos hacia Bombolla regalándole flores y ella se fue a sincerar con Rubén Cisneros, el alter ego humano de Toro; Pedra malinterpretó la charla y llegó a pegar a Cisneros. La Patrulla casi llegó a romperse aquel día, pero la mediación de Ariadna los puso a todos en su lugar y los cuatro se reconciliaron.
"Toro" le cuenta esto a Bombolla y ella se cree su falsa identidad. Dispuesto a seguir con una broma tan magnífica, Ulises decide meterse con Pedra Roja: le lleva un ramo de flores, lo que no hace sino reavivar lo que fue un doloroso momento para él. El héroe de fuego se marcha enfurecido a toda velocidad hacia la base del grupo, bajo la Sagrada Familia, dispuesto a recoger sus cosas y abandonar la Patrulla temporalmente. Ariadna y Bombolla salen deprisa tras él: conociendo el temperamento de Pedra Roja, saben que se puede liar una buena.

ACTO III: Golpea la tragedia
Las cosas suceden entonces simultáneamente y de golpe. Dicen que no puedes notar los cambios de tu vida porque llegan poco a poco... pero las vidas de varios de nuestros héroes dan un vuelco inesperado, claro, perceptible y drástico en un sólo momento que les cambiará para siempre.
Pedra Roja llega a la base de la Patrulla y encuentra allí al auténtico Toro. El asombro por cómo se le ha adelantado no es suficiente para apagar su ira, y pese a los intentos de explicación de Toro de que no ha sido él con quien se acaba de pelear, Pedra Roja mantiene su rabieta. Tampoco Bombolla y Ariadna, que llegan inmediatamente tras él, consiguen aplacarle en absoluto: cuando Pedra intenta destruír toda la base con sus llamas, las dos heroínas se le adelantan, golpeándolo con una burbuja-bomba y una poderosa descarga eléctrica que lo noquean. Al despertar, Pedra Roja está todavía más enfurecido si cabe por el ataque de sus compañeras. Coge sus cosas y abandona a toda velocidad el lugar... proclamando, definitivamente, que ya no es miembro de la Patrulla Barna.
En la Universidad, La Fuente y Starblaze quedan repentinamente inmobilizados por una fuerza irresistible que arranca las almas de sus cuerpos y las traslada al equivalente espiritual de la cercana playa. Unas manos terribles surgen de la arena y agarra sus espíritus con fuerza: ni siquiera un brujo experimentado como La Fuente consigue zafarse de su adversario encapuchado, a quien reconoce por el tentaculado escarabeo que late en su pecho. Es Louis Sendak, El Escarabajo, un poderoso místico teóricamente alineado con el bien que en los años 40 llegó a ayudar al Dr. Fate y la JSA en varias misiones: Sendak exige a La Fuente que recite los medios que existen para pagar por la magia. La intimidación se dirige al mago, pero es su aterrorizada compañera (muy débil en su forma astral) la que sufre la amenaza física del Escarabajo, que la levanta en el aire por el cuello mientras La Fuente apenas balbucea un par de los precios de la magia ("sangre" y "aislamiento") antes de admitir que en realidad no los conoce porque él no paga precio alguno por sus conjuros. Tras su máscara El Escarabajo debe sonreir, porque su voz toma un giro entusiasta y sus manos aflojan un tanto la presa: "te recordaré dos más: tragedia... y pérdida". Dicho lo cuál levanta con repentina violencia al espíritu de Starblaze y lo estrella contra la arena.
Los dos despiertan de golpe, de nuevo en sus cuerpos. Sus compañeros de Supernova les rodean preocupados: llevan unos segundos inmóviles. Pero parecen estar bien, más allá del susto de la terrible experiencia. Entonces alguien nota el cambio que ha operado Starblaze: aunque sea imposible... no tiene sombra.

ACTO IV: El precio de la magia
Supernova está asombrada por la súbita pérdida de sombra de Starblaze, y ella misma no se la consigue explicar. Es El Roc el que preocupa al grupo al explicar una vieja leyenda que su tutor terrestre le contó, según la cuál si alguien perdía su sombra tenía 12 horas para recuperarla o moriría. La Fuente confirma la verdad del sombrío relato, pero añade un detalle aún más escalofriante que reduce el plazo en mucho: "si Starblaze no tiene sombra antes de la puesta de sol, se convertirá para siempre en un espectro asesino". Las ideas comienzan a brotar con desesperación: volar hacia el horizonte, conseguir la sombra de otra persona (que sufriría el mismo destino que Starblaze)... La Fuente confiesa que incluso en ese caso no sabría como transferir la nueva sombra a su compañera. Conoce a alguien que posiblemente sí sepa, el dueño de una tienda de artículos arcanos llamado Barter, aunque lleva un año arrastrando una pequeña deuda con él... De nuevo el fumador rubio de ojos azules entrecruza su intensa mirada con La Fuente, para perderse enseguida entre la gente de la playa.
Pedra Roja llega entonces a la zona, y aunque Supernova se ha ido ya de la universidad, "algo" le indica en qué dirección se encuentra Starblaze. Se reúne con ellos y le explican lo sucedido: alarmado, insiste en que se resuelvan los temas pendientes con Barter y se salve, cueste lo que cueste, a Starblaze. La Fuente accede sin necesidad de que insista: está decidido a pagar todas las deudas que tiene antes de dar ni un sólo paso más.
Barter, el comerciante, recibe en principio a Starblaze, pero un cartel en su puerta le veda la entrada a La Fuente. Para empezar le explica que su sombra está en manos de aquel que se la ha quitado, El Escarabajo, que nunca hace tratos con nadie, pero que él les puede vender un viaje a la dimensión "de la que es Minotauro". El precio de la ida es sencillo: una gota de sangre. El de ida y vuelta es mucho más elevado: 2 cuernos de diablo ("o su equivalente en el mercado actual: 800.000 euros"). La Fuente se aviene a pagar la deuda contraída con el comerciante y se le permite acceder a la tienda: Barter se muestra burlón con él y le echa en cara que rechazara el "trueque de sangre" que le propuso un año atrás por diagnosticar el mal funcionamiento de su bolsa de gemas. Los intereses han subido en este tiempo y ahora ya no basta con un poco de sangre: Barter exige un miembro de La Fuente, a elegir entre un brazo, una pierna o la cabeza. El aire parece traer un susurro del Escarabajo, como si susurrara el último de los ominosos precios que exige la magia: "...locura...".
Los desquiciados precios de Barter los desesperan a todos (alguien sugiere pagarle con escamas de dragón, pero Barter se muestra insultado por la propuesta "precisamente en esta ciudad"): La Fuente recibe una tentadora oferta telepática que les allanaría el camino... pero sabe muy bien el precio que debería pagar y no está dispuesto a jugarse también el alma. Extiende el brazo y le pide a El Roc que utilice la guadaña-láser de Pedra Roja (un trofeo que le sustrajo a una supervillana) para cortárselo. En el último momento, una mano detiene a Roc: es el fumador rubio, vestido con su sempiterna gabardina, que tras un denso acento inglés sugiere a los héroes que busquen alternativas a la sangrante petición del comerciante: "necesitarás esa mano para tejer conjuros antes de lo que piensas. Los tratos de Barter siempre cumplen a medianoche, no te lo dijo hace un año, ¿verdad?: tienes hasta entonces para pagarle lo que hayas acordado... o encontrar algo más valioso para hacerlo. Espera que pase ese tiempo y luego, si no has hallado alternativa, córtate el brazo".

EPÍLOGO: Erupción
Era un lugar oscuro, tan lejano que nadie podría alcanzarlo sin atravesar mil y un peligros. De repente la oscuridad se resquebrajó, y por entre las grietas entró un fulgor viscoso, rojizo, caliente. El prisionero se deshizo sin problemas de las cadenas y acudió a la llamada destrozando aquella negrura que le contenía: Starblaze, Pedra Roja y quizás "el otro" necesitaban ayuda, y era el deber del Protector del Proyecto defenderles. Era el deber de... ¡MAGMA!

2 comentarios:

Jordi dijo...

Fue "El Roc" el que se quedó con Máscara en la Torre de Collserola, y no La Fuente, que habría sido detenido 'ipso-facto'.

KalEl el Vigilante dijo...

Por supuesto, Jordi tiene razón: retconneado :)