15 mayo 2017

MdT: Los Archivos (de FanFic) del Ministerio (Gil Pérez, Amor y Venganza)

Los Archivos (de FanFic) del Ministerio: 
"El Extraño caso de Gil Pérez", "Un Acto de Amor" y "Un Acto de Venganza".



Este minirrelato fue un proyecto de escritura conjunta. Comenzó espontáneamente, al comentar un documento histórico real, que relataba una antigua leyenda urbana: un soldado “teletransportado” entre dos países (¿tal vez, simplemente, un delincuente en Mexico se ocultaba bajo la misma identidad que un soldado de Filipinas?). Varios lectores hicimos en broma comentarios dramatizados sobre el texto, como si el propio Gil narrase su vida, y me gustaron tanto que propuse a los demás autores (Luis Podadera y Lobogris) incluirlos en una historia mía, de extensión algo mayor. La colaboración fue tan divertida que decidí repetirla para un proyecto más largo: “Un Acto de Venganza”.




·         Este fanfic fue publicado casi íntegramente a finales del 2015/inicio del 2016, antes de la 2ª temporada de la serie: las referencias a médiums, Cuba o María Pita son simple coincidencia. Pero he decidido mover casi toda la acción a un ficticio 2016, para enlazar este relato con el siguiente: “Un Acto de Amor”.

·         La primera semilla de "Un Acto de Venganza" fue una idea conjunta con otro amigo, Víctor González: incorporar a uno de mis relatos personajes y hechos poco conocidos, como el hijo de Alonso y la Contraarmada Inglesa. La colaboración fue creciendo: él ha escrito una escena completa (la primera entrada de Drake en el galeón, cuando Gil Pérez le engaña para desactivar la puerta), y casi la mitad de los diálogos en los que participa el hijo de Entrerríos. Concretamente, él interpretaba al hijo y yo al padre, en sesiones de escritura improvisada conjunta, como en una verdadera conversación. Después retoqué el texto, pero fue divertido tener un interlocutor para los primeros borradores: daba cierto realismo al diálogo, además de refrescar la creatividad de manera amena.

·         El título del relato fue elegido por dos razones: en primer lugar, porque „Revenge“ (Venganza) era el nombre de la nave capitana que utilizó Sir Francis Drake para liderar la Contraarmada „Invencible Inglesa“. En segundo lugar, porque dicha contraarmada era una expedición de castigo, para evitar que la „Armada Invencible“ española pudiera recuperarse y a atacar con más éxito.
A su vez, la “Invencible” española también era una revancha, todo hay que decirlo: una respuesta a los ataques de Drake contra Cádiz y otros intereses españoles. En definitiva, la venganza es una larga cadena. Eso no impide que a veces sea comprensible: suele tener una parte de autodefensa. Pero su solución es complicada: una vez comienza la cadena de violencia, es muy difícil ponerle fin…

·         Damnatio memoriae: Este misterioso castigo romano se menciona dos veces en el relato. Se utilizaba en la antigua Roma para crímenes famosos. Además de la condena legal (cárcel, ejecución, etc), el nombre del reo era eliminado de crónicas, monedas, monumentos etc., para evitar glorificar al criminal. Era borrado de la memoria histórica. Hubo un caso extrañamente similar en el destino de algunos héroes de Cuba y Filipinas, como Carlos Climent Garcés, mencionado al inicio del relato (aunque posiblemente fue sólo un error administrativo). Pero en el caso de la Contraarmada Inglesa, el olvido parece intencionado. Aquellos marinos ingleses, aunque fracasaron, hicieron sacrificios que casi nadie recuerda. Como en España, a veces, "así trata Inglaterra a sus héroes".
Es sorprendente cómo ha sido olvidada la Contraarmada “Invencible Inglesa”. Es un episodio histórico menos conocido que su homóloga española, a pesar de ser un desastre igual o mayor. ¿Por qué? Quizá precisamente por su fracaso: por lo que hoy llamaríamos marketing.
La Reina Isabel I Tudor necesitaba reforzar su posición a base de propaganda. Por dos razones: su condición de mujer y de ilegítima (sus padres habrían preferido un varón. Isabel era hija de Ana Bolena, cuya boda con un rey divorciado nunca reconocieron los católicos). Una victoria contra la católica España, precisamente a causa de tormentas “del cielo”, le daría una imagen fuerte, y además la haría “legítima” a ojos de Dios. Lo cual podría irse al traste si se hubiera conocido el destino de la “contraarmada inglesa”, al año siguiente. La segunda parte de esta historia ("Un Acto de Amor") profundiza sobre el tema.





Es frecuente relacionar el concepto „fan fiction“ con el amor, o directamente con fantasías eróticas. Pero no es ése mi estilo (lo siento): puedo introducir alguna escena aislada de este tipo, pero mis historias favoritas se centran más bien en la acción y la aventura. De todos modos, esta vez sí me he permitido algunas concesiones al amor, debido a la profundidad psicológica de algunos personajes de este relato. No sólo ficticios, sino también reales: María Pita, Inés de Ben, Grace O’Malley, Don Sebastián y alguien ausente pero muy recordado por éste último: el excelente militar y poeta Francisco Aldana.

·         Amor filial: En la serie, Alonso estuvo dispuesto a sacrificarse por un hijo al que ni siquiera conocía. Ernesto sufre por la relación destruida con su primer hijo, Tomás de Torquemada, y está intentando reconstruirla con el último: Nexus 6.
En el mundo real, la noble irlandesa Grace O’Malley llegó a rendirse temporalmente para salvar a dos hijos que su enemiga Isabel I había apresado en Londres (uno leal y otro traidor). Don Sebastián no conoció a sus progenitores: su padre murió justo antes de que él naciera, y con su madre sólo tuvo relación por carta, aunque muy frecuente y estrecha. Lo cual es trágico pero sorprendentemente actual, en estos tiempos de redes sociales y relaciones a distancia..

·         Compañerismo: El Ministerio ofrece un sinfín de ejemplos, no sólo dentro de la patrulla, como el apoyo de Gil Pérez a Alonso al final de „Tiempo de Gloria“ (2015), o el soldado de Viriato que va "malviviendo" por varias guerras pero afirma que "los compañeros son sagrados" (2016). Julián siempre ha tenido cierta disposición a escuchar incluso a personas difíciles, como Lola Mendieta, y se arrepintió de haberla encarcelado injustamente. Su relación no es profunda, pero parecen dispuestos a apoyarse mutuamente.

·         Amistad y amor fraterno: el amor entre hermanos no aparece directamente en esta ficción, pero sí una amistad lo bastante cercana para considerarse equivalente: Julián, Alonso y Amelia van más allá del simple compañerismo. Se consideran familia.

·         Amor sensual: Cuando la atracción física va unida a la amistad o al cariño, se habla de amor sensual (existan o no relaciones sexuales). El ejemplo más obvio es el de Amelia y Lope, o Alonso y Elena, pero también existe cierta atracción entre Amelia e Irene.

·         Amor pleno: Algunos filósofos llaman así a las relaciones en las que confluyen casi todos los tipos de amor a la vez. Estas relaciones pueden llevar a la mayor felicidad, pero también a los mayores sacrificios para salvarlas. Desafortunadamente, en este relato no hay salvación posible: los matrimonios de Julián, María Pita e Inés de Ben tienen un final trágico. El heroísmo de las dos últimas puede tener relación con dicha tragedia, ya que pocas cosas motivan a la defensa con tanta fuerza como una amenaza a los seres queridos (y al hogar).
Muchos poetas y filósofos han escrito sobre la dualidad amor-odio, vida-muerte, Eros-Thanatos: pero no sólo por ser opuestos, sino también porque, en circunstancias extremas, pueden estar relacionados. Es curioso cómo la fuerza del amor puede asociarse, en caso de amenaza al ser amado, a lo contrario: el odio. La venganza. Por eso he unido estos relatos en una historia mayor.

    
   Personajes históricos:
·         La idea inicial de estos relatos solamente incluía a Gil Pérez, Isabel I, Francis Drake y Lope de Vega; pero al documentarse sobre la época, aparecen personajes tan apasionantes que es imposible olvidarlos. Por ejemplo:

·         John Dee: Científico y astrólogo de Isabel I. Se sospecha que fue él quien “robó” a España tecnologías avanzadas de navegación (sextantes, mapas de Mercator), que tanto ayudaron depués a  Isabel y a Drake.  Dee amaba la investigación más que a las personas: llegó a ofrecer su propia esposa a su colega Kelley-Talbott, a cambio de su colaboración. Se dice que estudió el “Manuscrito Voynich”, una obra misteriosa cuyas ilustraciones son similares a las del “Libro de las Puertas” del Ministerio del Tiempo.

·         William Shakespeare: En 1589 se desconocía su paradero (fue uno de sus misteriosos “años perdidos”), pero se cree que viajó para vivir aventuras o para dar sus primeros pasos en el teatro. Su última obra, “La Tempestad”, habla sobre un sabio-mago similar a John Dee.

·         Francis Drake: Hijo de granjeros, se hizo a la mar y ascendió a pirata y almirante, a base de talento y falta de escrúpulos. Pero fracasó al organizar una Armada demasiado grande (la “invencible inglesa”). Tardó 6 años en conseguir que Elizabeth I le confiara otra expedición contra España, pero fue derrotado nuevamente y murió de fiebres.

·         Grace O’Malley: Noble irlandesa que reinaba y cobraba impuestos en sus tierras, por lo que Isabel I de Inglaterra la acusó de “piratería”. Grace se resistió: luchó por tierra y mar, nunca se inclinó ante Isabel ni se dirigió a ella en inglés, prefiriendo el latín (como era costumbre entre reyes). Pactó con su enemiga pocas veces, cuando ésta secuestró a los hijos de Grace; el resto del tiempo fue indomable.

·         Lope de Vega: En 1589 estaba recién casado, y desterrado en Valencia por satirizar a una importante familia castellana. Por eso Amelia tiene que recurrir a extrañas argucias para trasladarlo a Lisboa. Escribió una epopeya sobre la lucha entre España y Drake: “La Dragontea”, que no fue publicada por razones misteriosas (se rumorea que Felipe II censuró la obra para no dar más publicidad a Drake). Lope tuvo hijos con varias mujeres, pero al menos pagó la manutención de todos: por eso necesitaba trabajar tanto.

·         María Pita: En realidad no se llamaba María, sino Mayor Fernández de Cámara y Pita. Una mujer de carácter, que superó la muerte de su marido con una heroica acción bélica que salvó La Coruña y la hizo pasar a la Historia. Sobrevivió y volvió a casarse. La Corona le concedió paga de alférez, pero ella no quiso cobrarla hasta su vejez.

·         Inés de Ben: Un caso valeroso como el de María Pita, pero de final trágico. Donó sus bienes y arriesgó su vida para defender la ciudad, pero nunca recibió compensación: acabó lisiada y pidiendo limosna para mantener a sus hijos. Un final injusto, compartido por muchos heridos de guerra como ella. España ya no podía saldar sus deudas: el Siglo de Oro duraría unas décadas más, pero comenzaba a decaer.

·         Don Sebastián de Portugal: Creció sin padres, entre profecías mesiánicas y la educación quijotesca de un pariente cardenal que quería quitarle el trono, en una época de mentalidad bélica… ¿qué podía salir mal?
A los ocho años fue apartado de excelentes administradores y maestros como Alejo de Menezes, para recibir una educación de monje-guerrero por orden de su tío, el Cardenal Enrique. El joven trabajó duro en ese sentido: entrenamiento como soldado y fervor religioso, pero sin conocimientos de administración ni de estrategia.
“Tiene muy buena y santa intención, pero le falta madurez”, dijo de él su pariente Felipe II. Éste le envió al militar más sabio de su tiempo, Francisco Aldana, para intentar disuadirle de invadir Marruecos, pero algo extraño sucedió entre ellos. Aldana y Don Sebastián trabaron una amistad tan súbita como un “flechazo”, y la victoria de Lepanto terminó de animarles a organizar la batalla de Alcazarquivir. Pero fue una tragedia, porque el joven rey desoyó los consejos de estrategia del militar.
Dicen que Don Sebastián recapacitó en el último momento, ofreciendo su caballo para que se salvara Aldana, a lo que éste se negó. Esta lucidez final, junto a las profecías que rodearon al nacimiento de Don Sebastián y algunos problemas para identificar su cadáver, dieron pie a hermosas leyendas sobre su supervivencia y futuro retorno, como un ángel o un segundo Rey Arturo: la expedición de Wellington todavía halló sebastianistas en 1808.
Por eso mi relato fantasea sobre un Don Sebastián superviviente que ha aprendido de sus errores, aunque sólo sea ficción. En todo caso, algo hay cierto: Portugal le añoró largamente, más allá de la muerte. Eso también es verdadero amor.

   Mª Nieves Gálvez Martínez
   Barcelona, 15 de Mayo de 2017



El Extraño Caso de Gil Pérez
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Un Acto de Amor: Cap.I  | Cap.II  |  Cap.III  | Cap.IV  | Cap.V  | Cap.VI  Cap.VII | Cap.VIII | Cap.IX | Cap.X 

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