25 febrero 2015

El Ministerio del Tiempo - 1: "El tiempo es el que es"

Barro. Sonido descompensado, un tanto caótico, como si nos hubiera afectado el estallido demasiado cercano de una bomba.

Hombres con armadura, heridos o muertos: una guerra, sí, pero sin bombas.

Un caballo. Una bandera. Flandes, 1569. Y un Alonso de Entrerríos que, a punto de ser ajusticiado por agredir a un superior torpe y deshonroso, recibe la oferta de hacerle pagar la muerte de tantos buenos hombres, salvarse e iniciar una nueva vida al servicio de la Corona

Así comienza el primer capítulo de El Ministerio del Tiempo, la nueva serie de TVE sobre una sección secreta del gobierno español dedicada a evitar que nadie cambie el curso de la historia. Además de a Alonso, pronto ficha a Amelia Folch, una de las primeras universitarias españolas, sacada de 1880; y a Julián Martínez, un miembro del SAMUR con tendencias autodestructivas tras la muerte de su esposa, que topa por accidente con un puñado de franceses salidos de la Guerra de la Independencia y que conducirán la trama de su primera misión.

El episodio tiene esencialmente tres tramas que se alternan y en algún caso entrecruzan: una primera de presentación de los personajes y del ministerio (con algunas semillas que serán importante más adelante); una segunda, la misión tras los franceses (donde la serie demuestra baza más consistente); y en tercer lugar la obsesión de Julián por regresar al pasado para volver a ver a su mujer. Hay un cuarto hilo del que sólo hemos empezado a ver el arranque: Lola Mendieta, la agente que daban por muerta y que está trabajando con/para alguien supuestamente ajeno al Ministerio.

El conjunto es convincente, simpático y casi atractivo... o atractivo a ratos. En algunos momentos se vuelve "blando", procedimental, como si una escena, una reacción o un nuevo avance del guión fueran un puro trámite, un "seguir hasta la siguiente" pero sin fuerza propia, sin razón de ser. Sin embargo, no pasa a menudo, y casi todas las tramas dejan algo en el aire que impulsa a querer ver el siguiente paso. Casi todas: Amelia es un personaje con el que es fácil empatizar, pero sin embargo aún no tiene una trama propia que la haga imprescindible en el grupo, sin embargo ya ahora me sentiría mal si a Alonso o incluso a Julián se lo cargaran en un capítulo. Le falta una chispa de algo que yo creo que le darán ya en el siguiente capítulo.

Pros:
- El sencillo hecho de que en España se haya estrenado una serie de este calibre que juegue con la ciencia-ficción.
- Las mejores frases se las lleva el personaje de Jaime Blanch ("No va a ser bueno el jodío, ¡es Velázquez!", "Somos españoles, ¿no? Improvisen"), aunque probablemente los dos más frescos y mejor construídos ya en este estadio inicial sean el Alonso de Nacho Fresneda (¿quién demonios es Alatriste?) y la Irene de Cayetana Guillén Cuervo.
- La luz: en la primera escena del bar en que Julián ha viajado al pasado, la diferencia esencial entre el del pasado y el del presente está en la iluminación, más que en la peluquería o el vestuario.
- Que ya desde el primer capítulo estemos aprendiendo unos códigos específicos de la serie: las llamadas  de móvil, las "puertas clandestinas", el Listín, los agentes renegados...

Contras:
- Julián a veces se queda "corto" en su reacción a los acontecimientos, aunque otras tenga grandes puntazos como personaje que le dan personalidad y juego (desde sus referencias a Terminator a la sorna de hacerse llamar "Curro Jiménez" en la Posada del Oso). Transpira poco lo que le pasa.
- Una cierta facilidad para caer en frases típicas de género. Que estamos viendo género, pero a veces parece que los personajes también lo sepan.

Misterios:
- Si el tiempo pasa por igual tras todas las puertas, ¿cómo es posible ir a ver el mismo partido del Athletico de Madrid varias docenas de veces atravesando la 58?
- ¿Provocó Julián la muerte de su mujer con la llamada que le hizo desde el futuro, haciendo que se cruzara con un coche que no hubiera estado allí si ella hubiera salido de casa 2 minutos antes?

¿Homenajes whovian?
- "No existe la máquina del tiempo".
- Los maniquíes tétricos tras la entrada de la puerta del Ministerio.

En resumen: muchas ganas de ver el segundo capítulo de El Ministerio del Tiempo, especialmente alimentadas por el resumen al final del primero, donde se revela una complejidad de más enjundia y una intensidad prometedora.

Tampoco se lo podemos pedir todo a un primer episodio, que necesita sentar tantas bases e incluso ser mucho más expositivo que los que le seguirán, con el mismo número de minutos: el tiempo es el que es...

6 comentarios:

Conan Daxter dijo...

Me ha encantado la serie y estoy muy de acuerdo con tu opinión. :)

Landròmina dijo...

Una serie a seguir, sin duda. Y de acuerdo contigo hasta en lo que no estoy de acuerdo ;)

KalEl el Vigilante dijo...

Ahí me has pillado, Landròmina: ¿en qué estás de acuerdo en que no estás de acuerdo? :D :D

Eva dijo...

Una serie entretenida, pero me chirrían algunos "chistes", de vergüenza ajena, y lo soso que es Julián (no sé si es el personaje o el actor, pero no me llega).

Ronin, Er Padawan dijo...

A mi me ha gustado, aunque hay algunas cosas que me chirrían. Explicar que no se puede viajar al futuro porque "el tiempo es el que es" no se si es para dejar esa explicación para más adelante o simple pereza por parte de los guionistas.

Por cierto, cuando hoy esa frase "el tiempo es el que es" solo pude pensar en Tennant diciendo aquello de "wibbly wobbly timey wimey". ;)

Ronin, Er Padawan dijo...

Mierda de autocorrector, donde digo "cuando hoy esa frase", quería decir "cuando oí esa frase". Cagüento, con lo bien que hablo. :P