13 agosto 2019

Pathfinder 2ª Ed: primeros pasos

Hoy nos ponemos roleros. En los últimos meses, he ido siguiendo con interés el nacimiento de la segunda edición del jdr Pathfinder de Paizo (que en España publica Devir): es, después de todo, el sistema y mundo en el que más he jugado y que más he masterizado en los últimos 6 años, tras acabar la larga campaña de Cthulhu d20.

Ahora que la web Archives of Nethys ha hecho públicas las reglas del juego, voy a empezar a explorarlo con vosotros. ¿Y qué mejor modo que crear un personaje? Por lo que he leído estas  semanas, el proceso de creación cambia para poner el énfasis en el concepto, y llevar este a buen término, en lugar de tirar un personaje y ver cómo puedes optimizar esas tiradas. Los minmaxers seguirán pudiendo hacer de las suyas, pero que el historial del personaje dé paso a su ficha (a la manera de RuneQuest), y no al revés, me parece de lo más interesante.

Mi concepto inicial es el Mono Nocturno, un humano justiciero muy ágil que lucha con sus puños, trepa de maravilla y no lleva armadura. Urbanita. Quizás con un punto de conocimientos alquímicos o tal vez con algún tipo de vínculo con las arañas ¿La fuerza proporcional, las telarañas, el cosquilleo? Hace lo que hace porque sufrió una tragedia de pequeño que lo dejó sin padres y, más adelante, perdió por un accidente del que se culpa al tío que le cuidaba: lucha contra los que se aprovechan de los débiles y para proteger a su anciana tía. No le gusta irse de aventuras que le alejen mucho tiempo de su ciudad, precisamente porque no quiere dejar sola a su tía, pero lo hará a regañadientes si cree que es necesario o que puede mejorar la vida de ella. Súperoriginal, ¿verdad? ^_^U

Bueno, las nuevas reglas nos dicen que todas nuestras habilidades comienzan a 10, e irán subiendo o bajando en función de nuestras elecciones (pero no pueden superar el 18 a nivel 1). Así que vamos allá.
STR 10  DEX 10  CON 10  INT 10  WIS 10  CHR 10
Básico.

Ahora tenemos que elegir nuestra Ancestry (eminentemente, nuestra raza). Elegimos Humano, lo que nos da los rasgos "Humanoide" y "Humano", 8 puntos de vida, tamaño Medio, una velocidad de 25 pies (en 1ª Ed era 30', pero es que ahora pueden hacerse 3 acciones por turno), dos mejoras de +2 (distintas) en nuestros atributos, el idioma Común (taldano) y un idioma extra por punto de bonus de INT que tengamos cuando acabemos de crear a nuestro PJ. Subiremos la destreza y la inteligencia de nuestro Mono Nocturno.

Escogemos además una herencia, que determina por ejemplo si teníamos ancestros de una raza distinta a la nuestra: eso no me acaba de llamar, pero estoy entre Skilled Heritage, que nos entrena en una habilidad extra y a nivel 5 nos hace expertos en ella, para empezar a trabajar el punto científico de Pet… eh, Mono Nocturno, o Versatile Heritage, que nos da un feat (dote) extra. Creo que voy a optar por lo segundo, y nos guardamos ese feat para cualquier momento hasta que finalicemos el personaje.
Además, ganamos un Ancestry Feat que representa nuestras capacidades tempranas. Aquí no hay tantas opciones, pero nos decantamos por Cooperative Nature, que nos da un +4 a las tiradas para ayudar a otro (y así representamos el lado team-up de Spidey).

Repasemos hasta ahora:
"Mono Nocturno"
Medium Size Humanoid (Human)
STR 10  DEX 12  CON 10  INT 12  WIS 10  CHR 10
HP: 8
Spd; 25'
Feats: Cooperative Nature, 1 extra
Languages: Common, 1 extra

A continuación viene la elección de Background, que representa un trasfondo importante del personaje antes de hacerse aventurero. Estoy entre Scholar y Tinker… pero vamos a escoger este último para potenciar el lado práctico y concreto de las invenciones de nuestro muchacho. Tinker nos da bonus a DEX o INT y un bonus gratis extra. Vamos a coger exactamente las dos. Además, quedamos entrenados en las habilidades de Crafting y Engineering Lore, y obtenemos el feat Speciality Crafting que nos da bonus a una especialidad: elegiremos Alchemy aunque aún no podamos fabricar esos objetos. Eso nos lo permitirá el feat que teníamos pendiente, que será Alchemical Crafting y nos dará 4 recetas.

"Mono Nocturno"
Medium Size Humanoid (Human)
STR 10  DEX 14  CON 10  INT 14  WIS 10  CHR 10
HP: 8
Spd; 25'
Skills: Crafting (T), Lore (Engineering) (T)
Feats: Alchemical Crafting, Cooperative Nature, Speciality Crafting (Alchemy)
Languages: Common, 1 extra
Formulas: Antidote (Lesser), Leaper's Elixir (Lesser), Quicksilver Mutagen (Lesser), Tanglefoot Bag (Lesser)

Llegamos a un paso dramáticamente importante: la elección de clase. Para luchar sin armas y sin armadura, con prioridad para la destreza, un monje o un pícaro parecen lo más efectivo. Vamos allá con el monje.

Ganamos un bonus a Fuerza o Destreza (DEX, please), 10 puntos de vida extra + nuestro bonus de CON (que sigue a 0 por ahora), nos volvemos Trained en Percepción y en otras 4+INT Bonus habilidades (6: cogemos Acrobatics, Athletics, Deception, Intimidation, Stealth, Thievery), Expertos en todas las tiradas de Salvación, Trained en armas simples, combate sin armas y Monk Class DC, y Expertos en defensa sin armadura. Percepción ahora no es una habilidad, va aparte.
Aprendemos además una nueva acción, Flurry of Blows, que una vez por turno nos permite atacar dos veces con una acción; Powerful Fist, que nos pasa el daño de puñetazo de 1d4 a 1d6 y nos quita la penalización por usarlo en modo letal, y 1 Feat de monk. Para el feat, estamos entre Crane Stance y Ki Rush, pero el uso muy limitado de este último (aunque represente bien la velocidad y esquiva de nuestro muchacho) nos decide por la escuela de la grulla (+1 AC y dificultad reducida para saltar).

"Mono Nocturno"
Medium Size Humanoid (Human), Monk 1 (DC T)
STR 10  DEX 16  CON 10  INT 14  WIS 10  CHR 10
Perception (T)
HP: 18
Spd; 25'
Saving Throws: Fortitude (E), Reflex (E), Will (E)
Skills: Acrobatics (T), Athletics (T), Crafting (T), Deception (T), Intimidation (T), Lore (Engineering) (T), Stealth (T), Thievery (T)
Feats: Alchemical Crafting, Cooperative Nature, Crane Stance, Speciality Crafting (Alchemy)
Proficiencies: Simple Weapons (T), Unarmed Combat (T), Unarmored Defense (E)
Languages: Common, 2 extra
Special: Flurry of Blows, Powerful Fist
Formulas: Antidote (Lesser), Leaper's Elixir (Lesser), Quicksilver Mutagen (Lesser), Tanglefoot Bag (Lesser)

Rematamos ahora nuestros atributos subiendo 4 de ellos dos puntos. Fuerza, Destreza, Sabiduría y Carisma. Las estadísticas entrenadas tienen +1 por nivel y +2 por Trained o +4 por Expert, más el bonus por el atributo vinculado.
Cogeremos como equipo inicial el Kit de Monje, pero cambiando la longspear por 5 jabalinas, el smokestick por unas Alchemist Tools 8 gp 2 sp

"Mono Nocturno"
Medium Size Humanoid (Human)
NG Monk 1 (DC 17, T)
STR 12 (+1),  DEX 18 (+4),  CON 10,  INT 14 (+2),  WIS 12 (+1),  CHR 12 (+1)
Perception +4 (T)
AC: 19 (+4 DEX, +4 Expert, +1 crane)
HP: 18
Spd; 25'
Saving Throws: Fortitude +5 (E), Reflex +9 (E), Will +6 (E)
Skills: Acrobatics +7 (T), Athletics +4 (T), Crafting +5 (T), Deception +4 (T), Intimidation +4 (T), Lore (Engineering) +5 (T), Stealth +7 (T), Thievery +7 (T)
Feats: Alchemical Crafting, Cooperative Nature, Crane Stance, Speciality Crafting (Alchemy)
Proficiencies: Simple Weapons (T), Unarmed Combat (T), Unarmored Defense (E)
Languages: Common, Elven, Jotun
Strikes: Fist o Crane Wing +7 (1d6+1)
             Flurry of Blows +7/+3 (1d6+1, flourish)
             Staff +4 (1d4+1 o 2H 1d8+1)
             Javelin +7 (1d6+1, 30')
Special: Flurry of Blows, Powerful Fist, Crane Stance (High/Long Jump DC -5, High +2', Long +5')
Equipment: Backpack, Bandolier, Bedroll, 2x Belt pouch, 10x Chalk, Climbing Kit, Flint and Steel, Grappling Hook (+4), 50' Rope, 14x Rations, Soap, 5x Torches, Waterskin
Formulas: Antidote (Lesser), Leaper's Elixir (Lesser), Quicksilver Mutagen (Lesser), Tanglefoot Bag (Lesser)
Hero Points: 1

Y ya tenemos a nuestro personaje listo, a falta de equipo. Va un poco bajo de escalada (que depende de Athletics), pero arranca con una muy buena AC y con unos ataques interesantes al poder aplicar el bonus de DEX, ya que Fist y Crane Wing tienen el trait de Finesse (ya no es necesario coger el feat de Weapon Finesse aparte).

En conjunto tenemos a un Mono Nocturno bastante jugable, con el toque de multiclase alquímica que buscábamos muy fácilmente integrado sin salir de nuestra clase de monje, y que nos ofrece muchas posibilidades distintas de cara al futuro cuando lo desarrollemos nivel a nivel. De entrada, el nuevo sistema parece que tiene mucho potencial a la hora de crear exactamente el tipo de personaje que buscamos, ofreciendo a la vez alternativas y simplificando varios aspectos de la primera edición.

25 julio 2019

Uno, dos, cuatro

   Hoy hace cinco años que nos invadieron los dragones, y la verdad es que, aunque algunas cosas son decididamente distintas, en lo general la gente no ha notado demasiados cambios.
   Sí, desde luego tenemos menos mosquitos: los pequeños dracos obligatorios en todas las casas han dado buena cuenta de ellos. Resulta evidente para todos que es a través de ellos que nuestros nuevos señores nos vigilan, pero es un precio que pagamos gustosos en verano.
   La entrada de los dracos en las casas, por otra parte, provocó la huida repentina y simultánea de todos los gatos, con los que parece son absolutamente incompatibles. Todos los gatos del mundo viven actualmente en Cataluña (ahora Gataluña), único lugar que los dragones y los dracos no pueden pisar ni sobrevolar, se rumorea que por motivos relacionados con su santo patrón.

   Poco más.

   Los dragones están ahí, en la Casa Blanca, en el Kremlin (la casa de Putin es un bloque de ultrahielo desde la llegada de Karkut'sharov), en la Moncloa, pero prácticamente no les vemos.
   Sí les oímos, en cambio, por radio, en sus mensajes semanales en los que se detallan sus políticas (basadas en una combinación de su voluntad y las necesidades que los dracos espían en nuestros sueños) y se pronuncian los Nombres. Al final de cada transmisión radiada, los dragones pronuncian los nombres y apellidos de los infractores de las Normas Capitales, y los de sus padres. También pronuncian, con esa frialdad dracónica, el número de infracción, que es el 1 o el 2. O el 3. Pero entonces no se dice.
   Y si alguien oye su nombre y no hay número, ya sabe lo que le espera.

   Hemos empezado a tomar esa costumbre; es otra cosa que ha cambiado: casi nadie pronuncia el número 3. Se ha convertido en el nuevo 13 occidental, el nuevo 4 chino. No nos reunimos en grupos de tres. Solo los locos hablan de tristes tigres o ratones ciegos. El 3 ahora es el vacío.

   Aún pagamos impuestos, vamos en coche a los sitios y nos pasamos medio día en internet. Vamos más al cine, desde que se prohibió la televisión y los sitios como YouTube fueron clausurados por edicto dragón. Y está el servicio militar, claro.
   Eso es algo que no he acabado de entender. Los dragones parecen formar todos parte de la misma facción: hablan de ellos mismos en plural y se refieren a su llegada y gobierno como algo conjunto. ¿Para qué preparan un ejército mundial?
   No es, por otra parte, un servicio militar como el de antes. Los dragones se han guardado la magia para ellos, pero en el servicio la rozamos con la punta de los dedos. Y entonces los hundimos en la magia hasta el codo: porque creamos vida.

   El actual servicio militar dura 3 meses el primer año, y 1 semana cada año posterior. Todos los menores de 40 años están obligados a servir desde que sepan hablar, y los mayores pueden presentarse voluntarios si pasan las pruebas. El servicio militar consiste en formar un soldado mágico que es extraído directamente de nuestra imaginación. La magia de los dragones permite el milagro, pero es nuestra propia energía mágica, más limitada en cantidad pero más versátil, la que da forma al soldado.
  
No hay dos soldados iguales, y es imposible crear algo que ya haya creado otro. La imaginación es el verdadero poder de la Humanidad, y solo con dosis completas de creatividad se llenan las filas de la armada.
  
El primer año das vida a tu criatura. Los siguientes sirven para establecer patrones, mejorar habilidades, desarrollar usos creativos de sus capacidades y reforzar vínculos. Principalmente con la realidad. Un Imaginado que no se reuna con su Creador en 18 meses, desaparece.

   A estas alturas debería haber miles de millones de soldados Imaginados. Trolls, elfos, minotauros, superhéroes, mentalistas, cyborgs y semidioses. Pero, ¿dónde viven? ¿Qué hacen? ¿Para qué los quieren los dragones? Y, ¿por qué es un crimen capital soñar con tu propio Imaginado?

24 mayo 2019

Arriba el telón: 9 críticas (y van 97)

   Con estas nos ponemos al día. Las siguientes nueve críticas publicadas en EnPlatea.com (casi todas con un componente musical) son las primeras de 2019, un año en que el desafortunado cierre de la revista SFX me ha permitido volver más al teatro. ¡La centena está a la vuelta de la esquina!

89. "Imparables!, catalanismo a cuatro voces (más una)" (16 de enero)
90. Federico García: "Pep Tosar y las muchas caras de Lorca" (1 de febrero)
91. "Metamusical en vena (y en inglés) con [title of show]" (11 de febrero)
92. "Viejos Hazmerreíres: Les Luthiers a medio gas" (14 de marzo)
93. El somriure al peu de l'escala: "El payaso insatisfecho" (12 de abril)
94. Em dic Fanny Brice: "Raquel Jezequel se llama Fanny Brice" (2 de mayo)
95. "Dragon Ball Symphonic Adventure: Genki-Dama musical" (17 de mayo)
96. Jo dic sí: "Anna, Andreu y... Sandra" (22 de mayo)
97. Todas las noches de un día: "Thriller telúrico con Carmelo Gómez y Ana Torrent" (24 de mayo)

Críticas 2015: 1 a 10 | 11 a 23 | 24 a 30 | 31 a 42
Críticas 2016
: 43 a 52 | 53 a 62 | 63 a 74
Críticas 2017: 75 a 79     Críticas 2018: 80 a 88
 
Críticas 2019: 89 a 97

22 mayo 2019

Arriba el telón: 9 críticas (y van 88)

   Llegamos a las críticas escénicas que escribí para EnPlatea.com en 2018. Seguía trabajando como redactor jefe de la revista SFX, y empezaba a ejercer como corrector de comics Marvel en Panini, pero aún así este año conseguí subir de cinco a nueve reseñas, incluyendo mis primeros conciertos de lied. Y eso que empecé tarde: la primera es de julio...

80. GREC 2018. Shenzhen significa infern: "Shenzhen denuncia con trampas" (18 de julio)
81. GREC 2018. Només una vegada: "Violencia disfrazada y redirigida" (25 de julio)
82. Immortal: "¿Quién quiere vivir eternamente?" (14 de septiembre)
83. LIFE VICTORIA 2018. "Josep-Ramón Olivé triunfa con Mompou en el primer recital Life 2018" (1 de octubre)
84. LIVE VICTORIA 2018. "Ruth Iniesta lleva el centenario de Bernstein al festival Life 2018" (8 de octubre)
85. ¡Mira, mamá, soy cabaretera!: "No le digas a mamá que soy humorista" (3 de noviembre)
86. 24 hores a la vida d'una dona: "Pasión arrebatadora" (15 de noviembre)
87. Una galaxia de músiques: "La OSV lleva el Palau de la Música de ciencia ficción" (23 de noviembre)
88. "#LIFESPOILER, o luchar contra el destino en tiempos de Twitter" (27 de diciembre)

Críticas 2015: 1 a 10 | 11 a 23 | 24 a 30 | 31 a 42
Críticas 2016
: 43 a 52 | 53 a 62 | 63 a 74
Críticas 2017: 75 a 79     Críticas 2018: 80 a 88
 
Críticas 2019: 89 a 97

21 mayo 2019

Arriba el telón: 5 críticas (y van 79)

   Llevaba tiempo sin actualizar mis críticas escénicas para EnPlatea.com, así que las iré dosificando. Al empezar mi trabajo como redactor jefe de la revista SFX tuve que reducir mis excursiones teatrales, así que de las 42 reseñas de 2015 pasamos a las 5 de este 2017, con las que llegamos a las 79 reseñas.

75. "Una navidad con El Petit Príncep" (5 de enero)
76. "Jane Eyre: Principios a prueba de bomba" (7 de marzo)
77. La música de las galaxias: "Este sí es el concierto que estáis buscando" (30 de mayo)
78. Paradise: "Cuando el sexo es solo calor" (31 de octubre)
79. Las aventuras de Hércules: "De cero a héroe" (24 de noviembre)

Críticas 2015: 1 a 10 | 11 a 23 | 24 a 30 | 31 a 42
Críticas 2016
: 43 a 52 | 53 a 62 | 63 a 74
Críticas 2017: 75 a 79     Críticas 2018: 80 a 88
 
Críticas 2019: 89 a 97

17 mayo 2019

MdT2: Incluso el propio tiempo (y XIV)


Madrid, 11 de julio de 2016
   Espínola fue el primero en romper el incómodo silencio que siguió:
   - Disculpe, señorita: creo que no nos conocemos. Ambrosio Espínola, grande de España, a su servicio.
   - Nieves Gálvez, responsable de I+D del Ministerio.
   - Un placer. ¿Cómo pueden desvanecerse las estrellas?
   - No sé cómo, pero está pasando. Hace dos noches, una astrónoma aficionada en Menorca detectó que faltaba una de las estrellas de la constelación de Escorpio. He estado investigando, y en 1763 el astrónomo francés Nicolas Louis de Lacaille publicó un libro con las constelaciones que había estado catalogando en el hemisferio sur, pero dos años después tuvo que publicar una corrección respecto a dos estrellas de la constelación Mensa, Delta y Zeta, que nadie más lograba localizar. Ambas estaban a unos 400 años luz de nosotros.
   - Bueno, pero...
   - No sé si recuerdan que antes las Pléyades eran 9, hasta que en 1770 Charles Messier constató que Celeno, a 430 años luz, había desaparecido de repente.
   - Las estrellas nacen y mueren...
   - Hace década y media se apagó Cisne 61, a solo 11 años luz de nosotros. En ninguno de los casos hubo explosiones ni se las tragó ningún agujero negro. Desaparecieron de un día para otro.
   - ¿Y cuál es su teoría? -preguntó finalmente Salvador.
   - Teniendo en cuenta que todas las desapariciones súbitas de estrellas que he conseguido catalogar desde Galileo se han producido en orden creciente de proximidad, excepto esta última, creo que algo está destruyendo las estrellas, y que se acerca a la Tierra.
   - Has dicho que Celeno estaba más lejos que las estrellas de Mensa -señaló Irene.
   - Se descubrió 7 años después, pero está unos 20 años luz más lejos, así que pasó antes.
   De pronto llamaron a la puerta del despacho. Era Angustias:
   - Salvador, ha venido don Alonso con Julián. Insisten en que tienen que hablar urgentemente con usted.
   - Ahora no es el mejor momento -declaró el Subsecretario señalando todo el despacho con las manos.
   - Dicen que han encontrado a Amelia.
    
Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   Las antorchas recorrían la ciudad de punta a punta, sobre los puentes, entre los jardines, bajo los acueductos. Algunos se aprestaban al combate, otros recogían sus pertenencias o retiraban escombros de los cañonazos españoles. También había quien saldaba antiguas rencillas: había muchos pueblos mexicas y no todos estaban de acuerdo con el actual gobierno del imperio azteca. De hecho, el grueso de las fuerzas de Hernán Cortés estaba compuesto por ellos.
   En el caos controlado de la primera noche del Sitio de Tenochtitlán, Cuitlahuac y Amelia Folch se buscaban con aviesas intenciones. Él había viajado al futuro para vengar la afrenta de los invasores, y ahora se encontraba demasiado atrás, 5 años antes de entregar su alma a la Serpiente de Fuego y escuchar los secretos que permitían matar al tiempo y esquivarlo. Pero iba a aprovecharlo: encontraría a la falsa sacerdotisa y la sacrificaría en el pozo para abrirle la puerta a su señor, tal y como le había prometido.
   Amelia se había provisto de una macana, una porra con filos de piedra. No tenía ninguna idea de cómo utilizarla, pero se defendería del azteca que la había traído hasta aquí como pudiera. Y si tenía que evitar que le franqueara el paso a aquella aberración que se removía en el pozo, aquella nada infecta y ponzoñosa, enemiga de todo, daría su vida en el empeño.
   De pronto, pese a sus furtivos recorridos, se encontraron frente a frente en uno de los pasillos vacíos del mercado al que llamaban tianguis de Moyotlan. Amelia cogió la macana con las dos manos y apretó los labios. Cuitlahuac desenfundó la daga ceremonial curva con la que se había hecho en el viejo templo en ruinas.
   - Allí atrás se encuentra la casa de Xipe Tótec -dijo en español para que Amelia le entendiera bien-. Te desollaré viva en su honor, y luego llevaré tu cuerpo sangrante hasta el pozo...
   - Puedes intentarlo -escupió Amelia por toda respuesta.
   Cuitlahuac cambió la daga de mano un par de veces y se lanzó furioso contra Amelia.

Madrid, 11 de julio de 2016
   Julián y Alonso estaban acabando su explicación cuando Angustias volvió a entrar:
   - Señor, nos comunican que hemos perdido todas las puertas del siglo XVII y casi todas las del XVI.
   - ¿Pueden hacer algo? -preguntó Salvador a Nieves. Esta ya iba hacia la puerta.
   - Podemos... intentar repetir los cálculos con estrellas más lejanas. Parece que las que están a al menos 500 años luz de distancia no han sido afectadas aún. Será complicado pero podríamos trampear cálculos y recuperar algunas...
   - Inténtelo. Necesitaremos conectar con Ramón Velasco, era nuestro agente dentro de la expedición de Cortés. En su camarote tiene el armario que luego pasó a manos de Gil Pérez. Y una cosa más -añadió cuando la ingeniera ya salía por la puerta-. Dígale a su compañero de la barba, Marcos, que venga aquí.
   Nieves asintió y se fue corriendo hacia I+D, esquivando por el camino a soldados romanos y campesinos del XVIII.
   - Con ese hablé yo -añadió Velázquez.
   - Sí, recuerdo lo que puso en el informe sobre los tatuajes del azteca. No nos sirvieron para localizar a la señorita Folch ni... -Salvador miró un post-it que tenía sobre un marco de fotos vacío, donde ponía "Juan Perucho. Juez. Escritor. Antes de que desapareciera de la línea temporal se había escrito aquel recordatorio en Loarre-... al señor Perucho. Pero hay algo más en sus notas...
   Entonces se oyó un grito de Angustias,  y la secretaria entró en tromba en el despacho.
   - ¡Pongan la tele! -dijo mientras corría tan rápido como le permitían sus tacones hacia el aparato.
   - ¿Qué canal?
   - ¡Todos!

Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   Amelia tenía a su favor una rabia insólita que corría por sus venas y un arma con mucho más alcance que la de su oponente. Cuitlahuac sabía que la europea acabaría cansándose pronto, y con su entrenamiento de jaguar esquivaba contínuamente sus envites, haciendo que retrocediera. Pese a su amenaza, no podía arriesgarse a despellejarla en el templo de Xipe Tótec: el sacrificio debía llegar íntegro hasta el pozo.
   Se distrajo y uno de los mazazos de Amelia le alcanzó en el pecho: las hojas de obsidiana dejaron su dolorosa marca en todo el torso, de parte a parte. Era escandaloso, pero superficial. Apretó los dientes y se lanzó hacia adelante mientras Amelia aún recuperaba el impulso de la macana. Para evitar que cerrara distancias, ella dio un paso rápido hacia atrás, justo como esperaba el azteca: la agente del Ministerio tropezó con unos escalones que ascendían hasta el nivel superior y perdió el equilibrio. Cuitlahuac se abalanzó sobre ella con la cabeza baja y acabó de derribarla con un testarazo en el vientre. Amelia escupió todo el aliento de sus pulmones y se golpeó la nuca con un escalón, perdiendo el conocimiento.

Madrid, 11 de julio de 2016
   Televisión Española. La CNN. BBC World. Al-Jazeera. Todos los canales estaban dando la misma noticia en directo, desde todo el mundo. Expertos de toda clase iban siendo entrevistados, mientras en un recuadro más o menos grande se repetía la misma imagen en cualquiera de las transmisiones: una esfera brillante con una espiral oscura que iba desde los bordes hasta su centro.
   - El sol.
   - ¿Qué le está pasando al sol? -preguntó Velázquez al borde de la histeria.
   - Lo mismo que al resto de estrellas que han desaparecido -apuntó Irene con más frialdad.
   - Esto se nos va de las manos -declaró Salvador-. Podemos arreglar la historia, pero... los astros...
   - ¿Y si está todo relacionado? -sugirió Julián-. Yo soñé algo que no pasó pero que apunta hacia dónde está Amelia.
   - Eso suena a cambio en la Historia -admitió Irene.
   - ¡Pero no tendría que afectar las estrellas! -rebatió Espínola.
   - Las estrellas y las puertas están relacionadas -dijo Alonso-, eso ha dicho la dama Deímas. ¿Y si también se relacionan al revés?
   - Nieves dice que la estrella más lejana que ha desaparecido estaba a 460 años luz -Salvador se puso las gafas y repasó uno de los volúmenes que había consultado hace poco-. La fecha del sitio de Tenochtitlan es 1521, hace... 495 años. Cabe asumir que podría haber desaparecido alguna más antes sin que quedara constancia escrita. Y desde entonces las desapariciones se han ido acercando. ¿Y si el destino no es la Tierra... sino que es el origen? ¿Y si hay algo que empezó hace 495 años aquí y se ha estado reservando el postre para el final?
   En ese momento entró en el despacho Marcos de I+D. Salvador le interpeló directamente:
   - ¿Quién puede comerse las estrellas?

Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   Cuitlahuac se cargó a Amelia al hombro y atravesó dos distritos de Tenochtitlan para llegar hasta el templo en ruinas. Los hombres que había dejado de guardia alrededor del pozo habían sido requeridos para otros menesteres, pero tal y como habían acordado, en su lugar habían dejado a dos fornidos Jaguares con macanas, vestidos con el uniforme de cuerpo completo de piel azul, y el casco a juego con las mandíbulas cerradas a modo de visera.
   - Xapotla kaokoayan -dijo el más alto de los dos. Sí, era el momento de abrir la puerta.
   - ¡Xiuhcoatl, serpiente de fuego! -gritó Cuitlahuac a los cielos, levantando el cuchillo curvo-. Te he alimentado con sangre, te he dado la venganza. Tú me llevaste hasta la tierra de los invasores y me trajiste de vuelta a casa. Estamos en paz.
   Inclinó la cabeza reverencialmente y acercó su cuchillo al pecho para que bebiera de la sangre que le había arrancado Amelia. Luego señaló con la daga hacia el pozo.
    - Voz misteriosa: tú me revelaste el secreto de la Serpiente, tú me susurraste el modo de cumplir mi venganza y ahora es el momento de pagar.
   Amelia comenzaba a recobrar el conocimiento. Oía las voces que daba el azteca en su lengua. Abrió un poco los ojos y, a la luz de las antorchas, vio que tres hombres armados la rodeaban en un solar en ruinas. Por el rabillo del ojo, supo que estaba al borde del impío pozo.

Madrid, 11 de julio de 2016
   Marcos solo había estado una vez en el despacho de Salvador, y ahora tenía delante a la cúpula del Ministerio. El subdirector, dos agentes de élite, Irene Larra, Velázquez, Espínola... Estaba un poco apabullado.
   - No tenemos tiempo. Literalmente. ¿Quién puede comerse las estrellas?
   - No, no sé...
   - Algo está destruyendo el sol. Algo ha destruído no se cuantas estrellas en el cielo. Está destruyendo nuestras puertas y puede tener que ver con la desaparición de Amelia Folch y Juan Perucho.
   - ¿Quién?
   - Ya, normal, ya no se acuerda.
   - A ver -Marcos recordó la conversación que había tenido con Velázquez meses atrás-. Le comenté a don Diego que el mexica llevaba un tatuaje muy extraño, la Serpiente de Fuego, Xiuhcoatl. Era el arma definitiva de la mitología azteca. Sí, podría destruír dioses, estrellas e incluso el tiempo.
   - Pero, ¿qué sentido estratégico tendría? -preguntó Espínola-. Incluso si alguien tuviera un arma capaz de destruir las estrellas, ¿para qué querría hacerlo?
   - Sería de necios -declaró Alonso- Y solo el emperador de los necios destruiría el sol.
   A Marcos se le encendió la bombilla:
   - El emperador no. El sultán.
   - ¡Los infieles!
   - No: el sultán necio de los demonios. Azathoth.

Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   - ¡Azathoth, el grande! -clamaba ahora el entregado Cuitlahuac-. ¡Azathoth el definitivo! Cumplo mi promesa contigo...
   Amelia estaba tumbada en el suelo con las manos y los pies atados, pero consiguió retorcerse bruscamente y dio un golpe en los tobillos a Cuitlahuac que casi le hace caer en el pozo.
   - ¡Ponedla en pie! -dirigió a sus hombres que levantaron a la forcejeante Amelia. Y añadió siniestramente-. Es el momento. 

Madrid, 11 de julio de 2016
   Marcos les explicó que, según Lovecraft y los continuadores de su obra, Azathoth era una entidad destructora que aniquilaba todo lo que se le ponía a su alcance. Agujero negro y explosión atómica, antivida y antitiempo, Azathoth era el caos devastador final. El gusano definitivo.
   - Al sol no le queda mucho tiempo -dijo Irene.
  Salvador cogió el teléfono y llamó a I+D:
   - ¿Cómo vamos con la puerta de Ramón Velasco? Tiene prioridad absoluta... -En ese momento, todas las televisiones del mundo mostraron como la espiral negra en el centro del sol se expandía y lo engullía por completo. En el despacho se hizo un silencio sepulcral. Alonso y Espínola cayeron de rodillas. Salvador habló con una calma absoluta-. Hemos perdido el sol. Sí, ya imagino: sin el sol no podemos abrir nuevas puertas. Gracias, no se preocupe.
   Salvador colgó. Realidad o pura sensación, todos notaban cómo la temperatura iba bajando por momentos. 
   Tras pensarlo un momento, Salvador cogió otra vez el aparato y marcó un número. Un número largo.
   - ¿A quién llama? -preguntó Alonso.
   - Al único que puede arreglar esto. A usted.

Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   Los dos Jaguares pusieron en pie a Amelia. Uno de ellos le gritó una imprecación sin sentido y ella se calmó de golpe.
   Cuitlahuac levantó el cuchillo, listo para clavárselo a Amelia en el corazón, cuando su ahora bilingüe cerebro acabó de captar exactamente lo que había dicho el Jaguar.
   - ¿Has dicho "Vive Dios"?
   - La costumbre -el Jaguar le dio un golpe certero con la macana en el centro del plexo solar que lanzó a Cuitlahuac derecho al fondo del pozo.
   Los soldados se quitaron los cascos: eran Alonso de Entrerríos y Juan Perucho. Amelia sonrió aliviada mientras la desataban:
   - Cuando desaparecisteis por la alcantarilla, volví al Ministerio y recibí una llamada de Salvador: me dijo exactamente dónde estábais. No sé cómo lo sabía, y el propio Salvador tampoco recordaba haberme dicho nada, pero miró el registro de llamadas y sin más explicaciones aceptó enviarme a la misión. Llegué con los hombres de Cortés, y me escabullí en una barquita en cuanto cayó la noche.
   - Me encontró en la pirámide -continuó Perucho-, y nos vestimos con los uniformes que había traído. No recordaba del todo el camino hasta el templo, pero llegamos a tiempo.
   - Justo a tiempo -admitió la agotada Amelia. Pero aún pudo añadir-. Hay que cegar este pozo.
   - Lo haremos, pero ahora hay que regresar...
    - Hay que cegar... el pozo -murmuró Amelia cuando empezaron a alejarse en dirección al lago.
   En la oscuridad, todas las estrellas se reflejaban en la superficie de las aguas. Y, en todos los siglos, el tiempo seguía lamiendo las orillas de la noche. Ellos remaban y, cuando se alejaron de la ciudad sitiada, en pos del barco que había de devolverles a casa, todos los ruidos fueron apagándose, excepto uno: la eterna voz de los insectos.
F  I  N

14 mayo 2019

MdT2: Incluso el propio tiempo (XIII)


Menorca, 9 de julio de 2016
   El viejo R-5 tomaba las curvas con suavidad, penetrando en las deseadas tinieblas de la noche cerrada. Clara necesitaba salir de Ciutadella: cada verano llegaba una horda de turistas, pero no era de ellos de quienes huía. Era de la luz. La intensa, desesperante polución lumínica de la urbe que le impedía contemplar como ella quería las estrellas. Por eso, en cuanto comenzaba julio cogía el telescopio que le regaló su hermano hacía 10 años y salía cada noche por la Carretera a Cala Morell. A mitad de camino, se desviaba por el camino de Algairens y metía el R5 por un sendero de tierra, pasaba tres grupos de árboles y un pequeño bosque y se detenía en la primera intersección. Sin tener que subir a ninguna altitud especial, aquel sitio era perfecto.
   Clara apagó las luces del R-5 y se quedó un par de minutos en el coche, acostumbrándose a la oscuridad. Cuando salió, mantuvo la mirada baja, sin querer contemplar aún hacia la bóveda celeste: sacó el telescopio y montó el trípode. Solo entonces se permitió la vista la Vía Láctea. Se sintió embriagada, sobrecogida. Y a la vez, el centro del universo. Sí, entendía porqué en el pasado la gente podía haber tenido aquella impresión, de que todo giraba alrededor de la Tierra.
   Quitó la tapa e hizo los primeros ajustes, orientando el telescopio hacia el sur. M20, la nebulosa Trífida, hoy se localizaba de maravilla. Le costó un poco más dar con M11, el Pato Salvaje. Su objetivo hoy era el Triángulo del Verano (Altair, Vega y Deneb), pero primero quería echarle un buen vistazo a la constelación de su signo: Escorpio. Se podía ver casi perfecta, dentro de unos días estaría aún mejor, pero hoy...
   - Espera, espera.
   Clara contó una, dos, tres veces. Sacó una guía de campo y encendió una pequeña linterna de luz azul, ténue, para asegurarse. Volvió a contar hasta en cinco ocasiones.
   - Ves a caçar xibeques...!

Madrid, 6 de diciembre de 1864
   Un carro cargado de fardos adelantó a dos hombres que se arrebujaban en sus abrigos, tratando de mantener a raya el frío gélido. Ni a mediodía conseguía el sol hacer demasiado en aquella húmeda mañana de diciembre. Pacino se encendió un cigarrillo, mientras Ernesto vigilaba atentamente una casa en los aledaños de la Puerta del Sol.
   - Sin la Gran Vía, no me oriento en esta zona -dijo Pacino.
   - El proyecto ya lo tienen, solo falta que se pongan de acuerdo. Hace dos años reformaron la Puerta del Sol. Ahora están levantando Callao -hizo un gesto con la cabeza en aquella dirección-. Y en el 86 Chueca estrenará la Zarzuela. Ya sabe: La Gran Vía. Pero la construcción de verdad no empezará hasta 1910.
   - Se lo toman con más calma que la M-30...
   Mientras conversaban discretamente, no perdían de vista lo que ocurría a su alrededor, registrando posibles amenazas en la periferia pero centrándose en aquel edificio residencial de tres plantas. Era una pensión. Y el lugar donde se había instalado un asesino temporal.
   Los Hijos de Padilla y, sobre todo, el Ángel Exterminador, les estaban dando más problemas de lo que esperaban. En este caso concreto, un Exterminador había viajado con la intención de liquidar al portorriqueño Julio Vizcarrondo, que al día siguiente iba a fundar la Sociedad Abolicionista Española que, con los años, acabaría con la esclavitud en el país.
   - Me sabe mal -dijo Pacino dando una larga calada -. Me había acostumbrado a encargarme de estas cosas con Alonso.
   - Un Jefe de Operaciones tiene que saber cuándo un efectivo no apto para el servicio, y lamentablemente Alonso no es el hombre que debería ser -metió la mano en el abrigo y le quitó el seguro a la moderna pistola negra que llevaba dentro-. Tendré que bastarle yo.
   - De sobras -Pacino tiró el resto del cigarrillo a los adoquines y lo pisó-. Vamos a por ese malnacido.   
Madrid, 11 de julio de 2016
   - Nos han vuelto a pegar el cartel de "Cuarto de las escobas" -dijo Marcos al entrar en el pequeño departamento de I+D del Ministerio del Tiempo (coloquialmente conocido como "Deímas").
   - ¿Hoy no hay cruasans? -preguntó Mikel, levantando lo justo la vista del periódico.
   - Me he arriesgado con mini-cruasantitos. Sin relleno, como le gustan a Mari.
   - Cómo sabes... Vendrá luego, hoy tenía revisión.
   - ¿No tienes curro, hoy?
   - Siempre tengo curro. Lo que no hay es horas... Eso se está cargando -dijo señalando vagamente a la pantalla, encogiéndose de hombros y volviendo al periódico-. Jo, ya hace 50 años del Verano del Amor...
   - Adios, Beatles. Hola... ¿Grateful Dead?
   - Creo que sí... Oye, nos tenemos que poner de acuerdo con las vacaciones, porque vosotros las queréis hacer a la vez, y yo no me quedo solo otra vez en agosto, que me corto las venas.
   - Podemos partirnos un poco para que no sea todo agosto; cuando venga Nieves lo hablamos.
   - Sí, más vale. ¡Ja! ¡No saben ni contar!
   - ¿Eh?
   Mikel levantó un poco el periódico en la semipenumbra del departamento:
   - Solo en verano lees cosas así: "Escorpio: se te ha perdido algo". Atento: "Clara Segura, astrónoma aficionada de la isla de Menorca, descubrió ayer que una de las estrellas de la constelación del Escorpión se había apagado. Girtab o Kappa Scorpii, situada a unos 460 años luz de la Tierra, es la sexta estrella más brillante de Escorpio y puede verse normalmente en su aguijón. Pero no ayer".
   - No se puede perder una estrella.
   - "La información ha sido confirmada por varios observatorios que no pueden localizar la estrella en el firmamento. Es posible que algún otro cuerpo celestial más cercano haya bloqueado de manera inesperada el paso de la luz hasta la Tierra, o que el astro haya sufrido algún desastre espacial".
   - Pues sí que dan las noticias con retraso.
   -No, si lo descubrieron ayer.
   Marcos rió:
   - Bueno, si está a 460 años luz, lo que le haya pasado fue hace 460 años...
   - ¡Jaja! Noticia de última hora: Fernando le hace luz de gas a Juana.
   - Primicia: A César le meten una clavada. ¡Jaja!
   - ¿Qué decís de Julio César? -interrumpió Nieves, la jefa de I+D, que había entrado con su habitual sigilo ninja-. ¡Más puertas antes de Cristo, no, por dios!

Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   La isla estaba cercada por las fuerzas españolas y sus aliados mexicas. Pero iba a ser un sitio largo.
   Joan Perucho se atrevió a sacar la cabeza por la esquina del almacén donde se escondía. Se oía ruido a varias calles de distancia, gente andando y dando voces incluso a aquellas horas de la noche, pero no estaba seguro de si eran los que les perseguían o por el ataque a la ciudad.
   Cuando les llevaron ante el pozo, Amelia vio algo que la alteró terriblemente, y sorprendiendo a sus captores salió corriendo del templo en ruinas. La mayoría de los hombres se fue tras ella, y Perucho aprovechó la confusión para escapar en dirección contraria. Sueño o realidad, no estaba dispuesto a dejar que le sacrificaran...
   La reciente carrera, el calor húmedo y la altitud le agobiaban  La chaqueta se la había quitado hacía horas; ahora se abrió la mitad de los botones de la empapada camisa. Tenía que pensar qué iba a hacer: ¿volver a las ruinas y tratar de rescatar a Amelia si la habían capturado? ¿Dar vueltas por la enorme ciudad buscándola? ¿Regresar a la pirámide por la que habían llegado?
   - Pues todo, paso a paso.

Madrid, 11 de julio de 2016
   Julián volvió a aporrear la puerta:
   - Abre, Alonso.
   Silencio al otro lado. Luego un quedo:
   - Marchaos.
   - No me voy a ir hasta que me abras y compruebe que estás bien.
  Silencio otra vez. Más tarde pasos y el ruido de una llave. Alonso de Entrerríos abrió unos centímetros la puerta. Estaba despeinado, mal afeitado y con la camisa a medio meter en los pantalones. Y olía a rayos.
   - Estoy bien -dijo dejando la puerta entreabierta y volviéndose al interior del piso. Julián le siguió: el piso parecía la guarida de un conspiranoico. Había folios y folios pegados con celo por todas las paredes, algunos con dibujos, otros con frases cortas, y aún los había repletos de frases e incluso vacíos. Y un carrete de hilo rojo corría de un lado a otro de la sala, conectando unos con otros.
   - Ya veo. Estás de puta madre.
   - ¿Qué queréis? Ya me han apartado del servicio. Aclararé la cabeza y volveré cuando crean que no soy un peligro para nadie.
   - Alonso, tío. Somos amigos. Que estés o no listo para viajar por el tiempo salvando el mundo me importa un pimiento -en uno de los folios a su lado se leía: "Los del siglo XX tenéis mal entendido el Romanticismo".
   - Ya. Lo sé. Aprecio mucho vuestra amistad. Pero o tengo que olvidarme de todo esto -señaló la habitación entera- o hablo de ello. Las dos cosas no pueden ser.
   - Es Amelia, ¿verdad?
   Alonso se desplomó en una silla.
   - Es Amelia. No me la puedo quitar de la cabeza. Uno no deja atrás a sus hombres. Ni a sus capitanes, si puede evitarlo.
   Julián se sentó en otra de las sillas del atestado comedor.
   - Ya lo sé. Yo... Me enteré de que había desaparecido cuando volví del... tratamiento. Tampoco me encontraba muy bien. Quería usar mis habilidades como enfermero, ¿sabes? Había pensado incluso en irme a la Guerra de Cuba a salvar gente... Pero sin Amelia, le hacía falta al Ministerio. Eso de salvar la historia me parece muy gordo para alguien como yo, Alonso. A lo mejor a la gente como tú os va más. Yo quiero salvar vidas. Y en el Ministerio puedo. Si hay suerte, encontraremos a Amelia algún día y puede que para ella no haya pasado mucho tiempo.
   - O puede que sea una anciana. O que ya haya muerto,  y si ya ha muerto no podremos salvarla porque habrá muerto en el pasado. En este ministerio hablan mucho de la historia, pero realmente solo les importa el hoy, el ahora -Alonso estaba muy enfadado-. No les importa la justicia, solo que las cosas sean como son para ellos. Si te mueres en el pasado, eres historia y tienes que seguir muerto.
   Julián dejó que Alonso se desfogara. Sabía que no creía del todo lo que estaba diciendo, que para Entrerríos era importante su labor en el Ministerio. Pero también sabía que había algo más que le preocupara que haber perdido una compañera en el tiempo.
   - Te entiendo, y en parte puedo compartir lo que dices. ¿Qué hay de lo otro?
   - ¿Lo otro? -Alonso se encogió como un niño pillado en falta.
   - Eso de que el tiempo no es correcto. De que recuerdas cosas que no pasaron -cogió el folio que había leído-. Esto del Romanticismo. Yo no recuerdo que Amelia dijera esto nunca. A lo mejor pasó mientras estuve fuera...
   - No. Ocurrió cuando... lo de las Brujas de Trasmoz.
   - Pero Alonso: a esa misión fuimos tú, yo y Pacino.
   - Ya, y bastante vergüenza me produce recordarlo. Pero...
   - ¿Pero?
   - Pero... a veces también recuerdo haber ido con Pacino y con Amelia.
  
Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   Pasada la medianoche, Amelia Folch se escondía entre los arbustos mientras mascaba una brote de algo amargo que había encontrado en su desesperada huída. Había escondido el mensaje para el Ministerio debajo de una pequeña estatua que encontró en uno de lo templos aledaños. En el futuro buscaban esas cosas. Quizás alguien recibiría el mensaje. Quizás alguien vendría. Y lo arreglaría todo. Sí.
   No. Nadie iba a venir. Nadie iba a poder venir antes de que Cortés llegara a la ciudad. Y no podía esperar tanto tiempo. Había visto lo que había en el fondo del pozo, y aunque no lo entendía, cada fibra de su ser le decía que tenía que impedir que saliera. 
   Le costara la vida, su cordura o su misma alma, tenía que impedirlo.

Madrid, 6 de diciembre de 1864
   Ernesto le hizo una señal a Pacino, que su compañero comprendió al momento. Avanzó rápidamente por el pasillo del hostal y se refugió en la primera puerta. Tenían localizado al interfecto: Juan Gómez, reclutado por el Ángel Exterminador en 1713. Se le daba bien el rifle, pero no le hacía ascos al cuchillo carnicero. Si la información que manejaban era fiel, estaba en su cuarto preparando el asesinato.
   Con Pacino en posición, ahora fue Ernesto el que avanzó hasta quedar al lado de la puerta de la habitación de Gómez, pistola en mano. Pacino le alcanzó. Levantó el pie y de una patada entró en el cuerto.
   - ¡No muevas ni una pestaña, desgraciado! -gritó mientras apuntaba al único ocupante a la cabeza. Ernesto le siguió. Juan Gómez estuvo tentado, por un momento, de coger un arma de las varias que tenía sobre la cama. Le habían pillado limpiando una escopeta, pero tenía a su alcance un cuchillo de monte en su funda. Pero se dio cuenta enseguida de que le superaban en número: levantó las manos y las puso lentamente tras la cabeza.
   - Eso es quizás lo más inteligente que has hecho en tu vida -dijo Ernesto, y sin que Pacino dejara de apuntar en ningún momento al Exterminador, le puso las esposas.
   - ¡Un hombre tiene derecho a tener esclavos! ¿Es que van a acabar con todas nuestras libertades?
   - ...y ya la has cagado -añadió Pacino-. Con lo bien que ibas. ¿Llamo para avisar de que esto ya está?
   - Llame, llame: cerca de la puerta hay mala cobertura, y tienen que abrir para dejarnos pasar. Últimamente no se fían de que uno de estos no vaya a usar nuestras propias puertas para viajar, y cerramos las más delicadas con llave.
   Los dos habían apartado la mirada del detenido un simple segundo. Pero al volver a fijar la vista en él... ya no estaba, y las esposas caían al suelo con un golpe seco y metálico.
   - Pero, ¿qué cojones...? -balbuceó Pacino.
   - ¿Qué ha pasado, dónde ha ido?
   - Estaba aquí.
   - ¡¿Dónde ha ido?! -exclamó Ernesto mirando por la ventana, que seguía cerrada.
   - ¡Que estaba aquí, aquí delante! ¡No puede haber ido a ninguna parte!
   - Bueno, llame igual para decir que se nos ha escapado. Pacino...
   Pacino le miró con una expresión sorprendida.
   - ¿Pacino?
   Ante la mirada atónita de Ernesto, Pacino se desvaneció en un parpadeo, y el anacrónico teléfono móvil que sostenía cayó al suelo.
   - ¡Pacino!

Madrid, 11 de julio de 2016
   Julián carraspeó:
   - A mí... a mí me pasó una vez.
   - ¿Con Maite?
   - No... Con... Amelia. Una noche soñé que estaba en México, y que visitaba las pirámides.
   - Había oído que las pirámides estaban en Egipto.
   - Son otras. Era un viaje que Maite siempre había querido hacer, lo de México, pero no teníamos pasta. Pues soñé que estaba allí y que un tío me enseñaba una de las pirámides por dentro. Que era más pequeño de lo que me esperaba. Y en una de las paredes, ¡pum! Amelia.
   - ¿Amelia?
   - Amelia. En una pintura en la pared o un mosaico. Vestida de sacerdotisa maya. Con un tocado de plumas...
   - ...y una túnica de seda blanca.
   - ¡Joder! ¿Tú cómo sabes eso?
   - Es la ropa que llevaba cuando desapareció, ¡maldición! ¿No recordáis nada más del dibujo?
   Julián hizo un esfuerzo para recordar aquel sueño que había tenido una sola noche hacía varios meses:
   - Eh... un brazalete. Llevaba un brazalete enroscado en el brazo.
   - ¿Un brazalete? -Alonso reflexionó. Los detalles a los que se aferraba para no olvidarse de lo que todos llamaban locura seguían escondidos en sus recuerdos-. No, no llevaba ninguno puesto cuando se fue. El disfraz que nos prestaron no llevaba alhajas tan grandes. ¿Qué más?
   - No, no... No recuerdo más.
   - ¡Tenéis que recordar algo más, por vuestro padre!
   - No... Estaba ella, como en lo alto de un edificio, quizás la misma pirámide. Ah, sí. Y como detrás o al fondo o al lado había un barco.
   - ¿Un barco?
   - Con un cañón. Es normal, ¿no? Los españoles invadimos México.
   Alonso se levantó de un salto y se lanzó hacia la puerta del piso:
   - Sí. Cortés. Pero, ¿exactamente cuándo?
   Mientras tanto, en el Ministerio del Tiempo, las líneas estaban saturadas. Nieves salió del departamento de I+D para encontrarse con docenas de funcionarios que corrían de un lado para otro. Casi la estamparon contra la salida de incendios.
   La situación era grave, y los informes llegaban de años diversos: nunca se habían enfrentado a una crisis semejante.
   Cuando llegó al despacho del subsecretario, ya había varias personas esperando instrucciones o hablar con Salvador Martí, que Angustias mantenía como podía a raya. Si podían darle la información a ella, la tecleaba rápidamente y se la hacía llegar a Salvador.
   - Hemos perdido el contacto con nuestros hombres en Atapuerca.
   - Ernesto informa de que Pacino y el sujeto al que perseguían en 1864 han desaparecido.
   - En el cuarto sótano han reventado cuatro puertas.
   - Cinco en el nivel 8.
   - La expedición de Elcano lleva dos días perdida.
   En cuanto Angustias fue consciente de la presencia de Nieves entre las varias cabezas, le habló directamente:
   - Pasa, bonita. Salvador te está esperando.
   Nieves entró en el despacho de Salvador entre las quejas airadas de varios funcionarios. Dentro se había organizado un pequeño gabinete de crisis con el propio Subsecretario, Irene Larra, Velázquez y Espínola. A Nieves le sorprendió que hubieran convocado a Velázquez. En aquel momento estaban escuchando un informe en directo del Doctor Marañón, por videoconferencia. Salvador le hizo un gesto a Nieves para que se acercara.
   - Muchas gracias, Doctor. Si registra algún cambio, infórmenos inmediatamente.
   - Y si le es posible -añadio Irene en el último momento- haga una llamada de control cada 12 horas, para saber que todo va bien.
   - ¡Esto es un desastre! -gritó Salvador cuando se cerró la conexión, rompiendo el fingido control que mantenía hasta entonces.
   - Yo he perdido el contacto con la mitad de mis efectivos entre el siglo XVI y XX -añadió Espínola.
   - Han llamado de El Prado para decir que "no encuentran" mi retrato ecuestre del Príncipe Baltasar. Y que la mitad de las Meninas no están en el cuadro. ¡Cómo se van a ir mis Meninas del cuadro!
   - Es más grave -se atrevió a intervenir Nieves-. Las operaciones complejas que hacemos para crear nuevas puertas a partir de las instrucciones del Libro no nos están funcionando correctamente.
   - ¿Cómo es eso posible?
   - Creemos que se debe a que la posición de las estrellas no...
   - ¿No qué?
   - No es correcta. De hecho, es que están desapareciendo.
   - ¿El qué? -preguntó Salvador-. ¿Las puertas?
   - Algunas también, señor. Pero me refiero a las estrellas. Están desapareciendo las estrellas.

(CONTINUARÁ... Y TERMINARÁ)