10 marzo 2015

El Ministerio del Tiempo - 3: "Cómo se reescribe el tiempo"

El mismísimo arranque del tercer capítulo de El Ministerio del Tiempo contradice una de las premisas con las que empezó la serie: que Julián iba a ser nuestro punto de contacto, nuestra relación con la historia. Amelia es la portavoz inicial de este episodio, que una y otra vez vuelve a ella, su vida, sus temores y sus debilidades. desde ese principio en el que vemos que el tiempo avanza y que los miembros de la Patrulla ya no están anclados en su época, como los novatos que eran al principio, sino que van aprendiendo y se van integrando en los métodos y la cultura de 2015, y cómo eso afecta a Amelia (su ropa moderna, su actitud, su incomodidad en 1880); más adelante en el contacto fortuíto con su historia familiar en 1940, a la que volverá fatalmente en el epílogo del episodio, y entre ambos en su traición al grupo al dejar libre al Lola Mendieta por la sencilla razón de que ella la conoce y sabe cosas de su historia. En gran parte este es el capítulo de Amelia Folch, incluso mucho más que el anterior era el capítulo de Alonso y el primero el de Julián. Todo lo que ha ocurrido hasta ahora ha ido dejando un poso en ella, como vemos en su diario y en su relación con la Patrulla y la misión, y eso le da una riqueza enorme.

Pero "Cómo se reescribe el tiempo" va mucho más allá: además de darnos todo ese valor añadido, de reconsiderar los anteriores episodios más allá de las misiones sino como la influencia que tiene en uno de los protagonistas, es un magnífico y valiente ejemplo de televisión española y un muy entretenido producto narrativo. ¿Ya se habían explicado todas las historias posibles sobre la Guerra Civil? ¡Ja! Este episodio aprovecha al máximo sus 70 minutos, con ambición de película perfectamente ambientada (tanto en el sentido histórico como en el de aventuras) y es la primera vez que siento que incluso otros 10 minutos más no le hubieran sentado mal, para acabar de dar sentido a la presencia de Irene en el tren y explicar bien el ataque y la toma del Ministerio a manos de los nazis. Precisamente esa situación riesgo final, que los nazis tomen el Ministerio del Tiempo y la recuperación del mismo a cargo del mítico Spínola (aún más mítico en la personal interpretación de él que hace Ramón Langa) es la culminación de una trama perfectamente orquestada que empieza en lo cotidiano de Amelia y el Ministerio (el cumpleaños de Velázquez y sus manías, la galería de tiro) y poco a poco se va complicando con Franco, Hitler y su encuentro en Hendaya, Himmler y su búsqueda del Grial en Montserrat, la españa de postguerra (con la miseria, los maquis y el exilio a Francia) y la amenaza de que la combinación de elementos altere dramáticamente el curso de la Historia.

En este sentido hay que olvidar a los protagonistas habituales y remarcar el papel de Jaime Blanch y Juan Gea, que consiguen construir sus personajes y dotarlos de intensidad muy interesante: el subsecretario Martí por cómo va transmitiéndonos la gravedad de la situación, empezando por la frase "- ¿Malas noticias? - Las peores", siguiendo por su decisión de que, si es necesario, hay que matar a Hitler para que España no entre en la Segunda Guerra Mundial (una alteración colosal del la Historia, pero que trata de reducir al mínimo la influencia para la Historia Española), y rematando con la amenaza a Himmler de borrar su nacimiento del contínuo temporal si no convence al führer de que todo lo de las puertas ha sido un terrible error y que no existen. Ernesto se demuestra como el perfecto agente del Ministerio, capaz de afrontar cualquier misión no sin nervios pero sí con determinación y eficiencia, y con rastros de un pasado oscuro que no quiere recordar.

Mención aparte merece Natalia Millán, que nos sorprende a todos con un guión que dota a su Lola Mendieta de una complejidad pocas veces aprovechada en el género: entre malvados de ópereta y héroes del sistema, su Lola salva maquis alterando la Historia para mejorarla, redibujando su participación en el primer capítulo, revelándose como una enemiga de lo que representa el Ministerio pero no necesariamente como la mala del cuento y admite que se siente una traidora y "no tienes ni idea" de cómo. Citando a Hamlet: ¿es más noble sufrir los dardos de la aciaga fortuna o levantarse en armas contra un mar de problemas?

En el plano meramente narrativo, "Cómo se reescribe el tiempo" tiene hallazgos fantásticos como el tiempo que dedica a los maquis escapados, la revelación de que el quiosco de 2015 que lleva al Montserrat de 1940 está justo delante del Ministerio, la llegada de los nazis al mismo justo cuando el subsecretario da la orden de evacuación y en general la combinación de humor y tensión, que calibra perfectamente el ritmo y el tempo de la historia. Hay secuencias breves, sobre todo al principio del capítulo, que dan un sentido de realidad al episodio muy agradecido.

Hay un ligero apresuramiento en el tramo final del episodio que no acaba de dejarnos satisfechos -quizás por esos 5-10 minutos que le faltan-, pero todo lo demás es tan maravilloso, tan genial, que a medida que iba viendo el capítulo me decía a mí mismo: "éste sí, éste lo verás dentro de 10 años y seguirás pensando que es una obra maestra de la televisión". Imperfecta, pero Historia de la Televisión.

Para Whovians
Más que en ninguno de los capítulos precedentes, este tercero tiene referencias, homenajes o sencillas similitudes con elementos del universo de Doctor Who. Empezando por la narración de Amelia que enmarca el episodio y que culmina con su "muerte" (como el Army of Ghosts/Doomsday de Rose), la idea de "matar a Hitler" (un clásico de la ci-fi, por otra parte, no sólo del episodio de Matt Smith), el quiosco ante el Ministerio que conecta con Montserrat (muy parecido a la TARDIS), y la propia revelación de Lola como una agente de cambio temporal (a la manera del Monje Entrometido de The Time Meddler pero por razones mucho más complejas); incluso ese momento del maqui con su hijo, viejo y con demencia, remite a un dramático episodio de Torchwood. Todo sigue siendo sutil, en absoluto forzado, pero en cualquier caso suma elementos que ayudan a que el armazón de la serie crezca con fuerza: en tres capítulos tiene ya suficiente entidad propia, habla con suficiente fluidez su propio idioma audiovisual para que esos detalles no sólo no distraigan del paisaje sino que lo intensifiquen.

Seguimos deseando que sea pronto renovado por una segunda temporada. La segunda de muchas... Nos merecemos una ficción de esta calidad. Nos merecemos El Ministerio del Tiempo.

6 comentarios:

GM Newgrange dijo...

A mi també em té encantada... Ep! Parles de Jaime March i és Jaime Blanch, un actor al qual havia perdut la pista des de fa molts anys, però que broda el paper.
:)

KalEl el Vigilante dijo...

Ei, Newgrange! Moltes gràcies per detectar l'error. Corregit!

Per alguna raó se'm van creuar el nom d'aquest actor i el de Frederic March, l'actor dels anys 30. Tot i que sembla que sí que hi va haver un Jaume March, noble i poetA, jaja.

Novament, gràcies!

Vanessa Cacho oliva dijo...

a mi tambien me tiene enganchada, por que solo tiene 8 capitulos...?
tambien se me ha hecho corto el ultimo ...
tienes razón en todo lo que dices, y se nota muchisimo que nos estan preparando para futuros dilemas ,que nos han hecho ponernos en la piel de 1funcionario del tiempo tan a punto de matar a hitler y no haciendolo al final, es logico que alguien piense no estan malo cambiar la historia si eso significa matar a hitler, salvando tantas vidas, y evitando tanta tortura,y al mismo tiempo vemos a la Lola salvando maquis... es inevitable que algun funcionario de este ministerio acabe asi por mucho que sepamos que hay cosas que no se pueden cambiar, que pude ser que la historia cambie a peor, etc...pero a quien no le dan ganas de estrellar ese tren, con hitler y franco dentro...?

Vanessa Cacho oliva dijo...

ah, y lo de para whovians, a mi tambien se me han pasado las mismas cosas por la cabeza, lo de soy amelia folch (que siempre me ha recordado a amelia pond)y este es el dia... igualito que el capitulo que dices de la rose, y la escena del hombre visitando a su hijo cuando es un viejo identica a la de torchwood...
que precisamente ese capitulo de torchwood muestra una de las pocas consecuencias buenas de la IIguerra mundial, la emancipacion y la independencia de la mujer, uno de los motivos por los que no deberiamos matar a hitler y cambiar la historia tanto...
añadiria que el asco que le tiene julián a las armas tambien me recuerda a alguien, esos comentarios tipo "yo salvo vidas, no las quito..."
y que la ultima escena de amelia en el cementerio me recuerda a regreso al futuro II...

Álvaro Laviana Marín dijo...

¡Hombre! Me alegra ver que hay más gente que pilló el pequeño homenaje a Doctor Who con el quiosco (que aunque estaba tapado por publicidad, parecía de la ONCE).

Y eso me lleva a una reflexión: si Doctor Who fuera española, ¿no sería una TARDIS con forma de quiosco de la ONCE la opción PERFECTA?

KalEl el Vigilante dijo...

Pues sí, Álvaro. En una serie de posts que empecé hace tiempo y que dejé abandonados los pobres, me preguntaba cómo sería Doctor Who si la hubieran hecho en España (los puedes encontrar con la etiqueta "Tierra-88" http://kalelelvigilante.blogspot.com.es/search/label/Tierra-88 ). Inicialmente elegí otra TARDIS para la serie española, ya que los quioscos de la ONCE no se implantaron extensivamente por España hasta los años 80. Si hubiera desarrollado la idea (o algún día lo hago) tenía pensado que la TARDIS-ONCE empezara a aparecer con el Cuarto Doctor, a raiz de "Logopolis" ^_^