24 marzo 2015

El Ministerio del Tiempo - 5: "Cualquier tiempo pasado"

Desde que empecé a ver El Ministerio del Tiempo y me propuse escribir las críticas de los capítulos uso una libreta para ir apuntando datos, frases, fechas o curiosidades del capítulo que luego quiero abordar. Es algo que ni siquiera suelo hacer con Doctor Who. Pero hoy la libreta se quedaba corta. No es que "Cualquier tiempo pasado" me haya parecido mejor que sus dos antecesores, aunque sin duda es bueno. Es porque este quinto capítulo de la primera temporada de MdT es, de lejos, el más complejo que han tramado sus guionistas hasta el momento.

En el planteamiento inicial del capítulo, la escena precréditos, tenemos dos factores: de entrada, al insigne profesor Jiménez del Oso (ya de por sí un elemento típicamente ochentero), que nos sirve de conexión con el capítulo anterior para empezar a dar un toque de atención a la Patrulla -a través de Irene, primero- para que no dejen rastros de su actividad en el pasado. Es interesante que se plantée tan pronto en el episodio, porque además de vincularlo con el legendario final del anterior (con Alonso corriendo en moto por el siglo XV) es un tema que tendrá relevancia en el resto del capítulo, con un Julián con complejo de Marty McFly que empieza a ponerle la mosca detrás de la oreja al subsecretario Salvador Martí. El segundo factor de esta escena inicial es el planteamiento de las tres misiones/oportunidades para encontrar el recibo del "Guernica" de Picasso, y el arranque de la primera, durante los bombardeos de Barcelona en 1939. Y uno nota que cuando las bombas caen ya antes de los créditos es porque el episodio va a estar cargado de contenido.

Que no necesariamente acción. Uno de los valores importantes de este episodio es la formación de lazos entre los integrantes de la Patrulla no sólo durante las misiones sino durante los espacios vacíos de las misiones: algo que entrevimos, de otra forma, en el segundo episodio, con un Julián que se dormía para esperar a que llegara el momento de hacer algo, y de lo que el James Bond novelístico -no el cinematográfico- ya se quejaba, por ejemplo, en Alta Tensión: esos largos lapsos de tiempo que transcurren desde que al agente le encargan la misión hasta que puede ejecutarla. Aquí tenemos a una patrulla que se maravilla y ofende aún por lo que el futuro ofrece, sea Torrebruno en televisión, la previsión del tiempo o un avión que despega... que como a Julián, no lo neguemos, también nos sigue fascinando a nosotros. Alonso incluso tiene ya problemans para saber en qué época se encuentran. Pero también a tres seres humanos que se están convirtiendo ya en amigos, que tienen discusiones por sus distintas prioridades y formas de ver la vida, que se apoyan, que se cubren las espaldas.

La trama, como esperaba, resulta compleja: muy compleja. Las tres misiones iniciales acaban quedando básicamente en dos, pero con una serie de variables que obligan a la participación de Irene y Ernesto en la misma, y de la aportación esencial de Amelia para su desarrollo que implica varios planos de acción para encontrar, captar, rehacer y restituir el recibo del famoso cuadro. No acabo de entender todavía en qué momento la Irene del final devuelve el falso recibo a la valija del aeropuerto (¿quizás en el breve lapso entre que Julián y Amelia se van de la oficina donde se la entregan y cuando llegan los agentes para encontrar la caja?), pero de todas formas eso sólo hace que reforzar otra de las ideas que, curiosamente, apunta Alonso de Entrerríos cuando se da cuenta de que el piso franco en el que les han situado en 1981 es el mismo en el que él vive varios siglos atrás. Y siente que hay multitud de vidas de agentes sobrepuestas en ese espacio, en diferentes tiempos. Como la vida de Julián se solapa al encontrarse con una Maite infantil y una versión joven de su padre (a la que le destruye la ilusión de su gran amor para que todo siga como debe ser). Como Irene está casada en el futuro pero se va a los años 80 para echar una cana al aire. Como Amelia tiene esa sensación de estar viva y muerta a la vez.

A la vez hay una subtrama muy divertida y muy bien resuelta con Diego de Velázquez, que ya viene desde el primer capítulo, y que sigue con el subtema de las obsesiones personales de todos estos personajes a los que se les ofrece viajar en el tiempo: Velázquez quiere conocer a Picasso, y no parará hasta que lo consige en éste capítulo, en un encuentro a la vez ingenuo y muy bien llevado que, personalmente, me recordó (en otro plano emocional) al episodio "Vincent and the Doctor" de Doctor Who.Y por supuesto no podemos ovlidar que éste capítulo es tan de Julián como de Irene, de la que por fin podemos conocer más a fondo su personalidad, su forma de ver la vida y sus pequeños secretos. Cayetana aprovecha cada ocasión que le dan para clavar los dientes en su personaje y darle vida.

Como si faltara poco, se disparan frases y conceptos de alto voltaje para la serie: desde un discreto "las puertas sólo funcionan en España" que me encantaría que Salvador matizara si es en sentido literal -no funcionan- o político -no deben funcionar-, porque está claro que pueden viajar a lugares que aún no eran España porque España no existía, como el siglo XV, el Imperio Romano o Altamira; o la Sala de Fumadores de Vitoria, hasta otros de más enjundia como Paul Walcott, el viajero americano del tiempo (esta semana hemos descartado un posible crossover con Cuéntame, ya que Julián parece conocer a los Alcántara como ficción, pero a la vez se sugiere que la mítica serie The Time Tunnel podría ser real dentro del universo del Ministerio), y la prisión de Huesca en 1053 en la que, aún hoy, el Ministerio encierra a los criminales contra el tiempo.

Y ésto último, junto con las advertencias que caen sobre el grupo, primero, y sobre Julián, más tarde, empiezan a dibujar posibilidades oscuras. Manejos turbios para propósitos claros: el Ministerio puede entretenernos, podemos jugar a imaginar relaciones o disfrutar viéndolas nacer y dibujarse, pero las altas esferas del mismo no se están con tonterías. Llegarán a dónde haga falta, acudiendo si es necesario a la historia más negra de nuestro país, para salvaguardar la Historia (tal y como nos ha llegado, aunque a veces para ello se altere hipócritamente) y para salvaguardar al propio Ministerio.

Os dije que era un capítulo complejo. O quizás no tanto: quizás la clave está muy al principio, y nos la haya dado el hombre más sencillo y directo de todo este tinglado, Alonso, cuando proclama que en España "siempre ha habido muy buenos soldados pero muy malos jefes" y que no le extraña que nuestro país haya caído en desgracia desde el alto pedestal al que llegó en tiempos de los Tercios.

Tal vez la Historia se repite, también en el Ministerio.

ACTUALIZACIÓN 12:50- José Ramón Diez, director de TVE, ha anunciado en el FesTVal de Murcia la renovación de la serie por al menos 1 temporada más. ¡Estamos de enhorabuena!

2 comentarios:

vanessa dijo...

Gracias por la de que va a haber próxima temporada, es muy buena noticia eso
Te faltaría añadir un par de.cosas, primero de todo para whovians, el momento en que la maite infantil abraza a julián recuerda mucho al capítulo de «el día del padre», cuando mickey abraza a rose,y luego lo nombran y descubre quien es, es idéntica la situación...
Y luego que en realidad queda como en el aire si julián ha cambiado la historia.de sus padres y si la ha cambiado la ha cambiado digamos a peor (que su padre sigue pensando en su ex amante porque por culpa de julián le ha dejado ella y no el y no sabe ni el motivo ...) O la historia k.conocemos de los padres del julián ya era la cambiada por el y.si no.hubiera intervenido no seguirían juntos....?
Cómo el caso de amelia, que duda si el recibo auténtico alguna vez existió...
Yo también lo dudo porque tengo k verlo otra vez el capítulo grabado pero creo k.no lleguemos a ver ninguno de los supuestos recibos auténticos y muy rápido descartaron tercera opción ....
Y supongo que tiene la duda también si los del ministerio conocen la historia cambiada, sin querer,o cómo decía lola mendieta, la están engañando...
Ya hemos visto que.cuando les interesa, si la cambian, entonces, podrían haber hecho n por cambiarla para quedarse 1 cuadro tan valioso...
Y si fuera así cuanta razón tiene lola,no se puede cambiar la historia para salvar una , pero.si por intereses económicos....?

Nievesg dijo...

Yo estoy convencida de que Julián ha intervenido para que su historia personal no cambie: tener padre. Y con ello, tener quien le animó a estudiar Medicina y acabar en el Ministerio.
El padre lo ha confirmado: si ella no se hubiera marchado, Julián estaría sin padre. Y eso, aparte de cambiar sus recuerdos, implicaría un riesgo de no llegar nunca al Ministerio. Vamos, que los jefes deberían felicitarlo en vez de echarle la bronca! Si lo supieran, claro...