14 mayo 2019

MdT2: Incluso el propio tiempo (XIII)


Menorca, 9 de julio de 2016
   El viejo R-5 tomaba las curvas con suavidad, penetrando en las deseadas tinieblas de la noche cerrada. Clara necesitaba salir de Ciutadella: cada verano llegaba una horda de turistas, pero no era de ellos de quienes huía. Era de la luz. La intensa, desesperante polución lumínica de la urbe que le impedía contemplar como ella quería las estrellas. Por eso, en cuanto comenzaba julio cogía el telescopio que le regaló su hermano hacía 10 años y salía cada noche por la Carretera a Cala Morell. A mitad de camino, se desviaba por el camino de Algairens y metía el R5 por un sendero de tierra, pasaba tres grupos de árboles y un pequeño bosque y se detenía en la primera intersección. Sin tener que subir a ninguna altitud especial, aquel sitio era perfecto.
   Clara apagó las luces del R-5 y se quedó un par de minutos en el coche, acostumbrándose a la oscuridad. Cuando salió, mantuvo la mirada baja, sin querer contemplar aún hacia la bóveda celeste: sacó el telescopio y montó el trípode. Solo entonces se permitió la vista la Vía Láctea. Se sintió embriagada, sobrecogida. Y a la vez, el centro del universo. Sí, entendía porqué en el pasado la gente podía haber tenido aquella impresión, de que todo giraba alrededor de la Tierra.
   Quitó la tapa e hizo los primeros ajustes, orientando el telescopio hacia el sur. M20, la nebulosa Trífida, hoy se localizaba de maravilla. Le costó un poco más dar con M11, el Pato Salvaje. Su objetivo hoy era el Triángulo del Verano (Altair, Vega y Deneb), pero primero quería echarle un buen vistazo a la constelación de su signo: Escorpio. Se podía ver casi perfecta, dentro de unos días estaría aún mejor, pero hoy...
   - Espera, espera.
   Clara contó una, dos, tres veces. Sacó una guía de campo y encendió una pequeña linterna de luz azul, ténue, para asegurarse. Volvió a contar hasta en cinco ocasiones.
   - Ves a caçar xibeques...!

Madrid, 6 de diciembre de 1864
   Un carro cargado de fardos adelantó a dos hombres que se arrebujaban en sus abrigos, tratando de mantener a raya el frío gélido. Ni a mediodía conseguía el sol hacer demasiado en aquella húmeda mañana de diciembre. Pacino se encendió un cigarrillo, mientras Ernesto vigilaba atentamente una casa en los aledaños de la Puerta del Sol.
   - Sin la Gran Vía, no me oriento en esta zona -dijo Pacino.
   - El proyecto ya lo tienen, solo falta que se pongan de acuerdo. Hace dos años reformaron la Puerta del Sol. Ahora están levantando Callao -hizo un gesto con la cabeza en aquella dirección-. Y en el 86 Chueca estrenará la Zarzuela. Ya sabe: La Gran Vía. Pero la construcción de verdad no empezará hasta 1910.
   - Se lo toman con más calma que la M-30...
   Mientras conversaban discretamente, no perdían de vista lo que ocurría a su alrededor, registrando posibles amenazas en la periferia pero centrándose en aquel edificio residencial de tres plantas. Era una pensión. Y el lugar donde se había instalado un asesino temporal.
   Los Hijos de Padilla y, sobre todo, el Ángel Exterminador, les estaban dando más problemas de lo que esperaban. En este caso concreto, un Exterminador había viajado con la intención de liquidar al portorriqueño Julio Vizcarrondo, que al día siguiente iba a fundar la Sociedad Abolicionista Española que, con los años, acabaría con la esclavitud en el país.
   - Me sabe mal -dijo Pacino dando una larga calada -. Me había acostumbrado a encargarme de estas cosas con Alonso.
   - Un Jefe de Operaciones tiene que saber cuándo un efectivo no apto para el servicio, y lamentablemente Alonso no es el hombre que debería ser -metió la mano en el abrigo y le quitó el seguro a la moderna pistola negra que llevaba dentro-. Tendré que bastarle yo.
   - De sobras -Pacino tiró el resto del cigarrillo a los adoquines y lo pisó-. Vamos a por ese malnacido.   
Madrid, 11 de julio de 2016
   - Nos han vuelto a pegar el cartel de "Cuarto de las escobas" -dijo Marcos al entrar en el pequeño departamento de I+D del Ministerio del Tiempo (coloquialmente conocido como "Deímas").
   - ¿Hoy no hay cruasans? -preguntó Mikel, levantando lo justo la vista del periódico.
   - Me he arriesgado con mini-cruasantitos. Sin relleno, como le gustan a Mari.
   - Cómo sabes... Vendrá luego, hoy tenía revisión.
   - ¿No tienes curro, hoy?
   - Siempre tengo curro. Lo que no hay es horas... Eso se está cargando -dijo señalando vagamente a la pantalla, encogiéndose de hombros y volviendo al periódico-. Jo, ya hace 50 años del Verano del Amor...
   - Adios, Beatles. Hola... ¿Grateful Dead?
   - Creo que sí... Oye, nos tenemos que poner de acuerdo con las vacaciones, porque vosotros las queréis hacer a la vez, y yo no me quedo solo otra vez en agosto, que me corto las venas.
   - Podemos partirnos un poco para que no sea todo agosto; cuando venga Nieves lo hablamos.
   - Sí, más vale. ¡Ja! ¡No saben ni contar!
   - ¿Eh?
   Mikel levantó un poco el periódico en la semipenumbra del departamento:
   - Solo en verano lees cosas así: "Escorpio: se te ha perdido algo". Atento: "Clara Segura, astrónoma aficionada de la isla de Menorca, descubrió ayer que una de las estrellas de la constelación del Escorpión se había apagado. Girtab o Kappa Scorpii, situada a unos 460 años luz de la Tierra, es la sexta estrella más brillante de Escorpio y puede verse normalmente en su aguijón. Pero no ayer".
   - No se puede perder una estrella.
   - "La información ha sido confirmada por varios observatorios que no pueden localizar la estrella en el firmamento. Es posible que algún otro cuerpo celestial más cercano haya bloqueado de manera inesperada el paso de la luz hasta la Tierra, o que el astro haya sufrido algún desastre espacial".
   - Pues sí que dan las noticias con retraso.
   -No, si lo descubrieron ayer.
   Marcos rió:
   - Bueno, si está a 460 años luz, lo que le haya pasado fue hace 460 años...
   - ¡Jaja! Noticia de última hora: Fernando le hace luz de gas a Juana.
   - Primicia: A César le meten una clavada. ¡Jaja!
   - ¿Qué decís de Julio César? -interrumpió Nieves, la jefa de I+D, que había entrado con su habitual sigilo ninja-. ¡Más puertas antes de Cristo, no, por dios!

Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   La isla estaba cercada por las fuerzas españolas y sus aliados mexicas. Pero iba a ser un sitio largo.
   Joan Perucho se atrevió a sacar la cabeza por la esquina del almacén donde se escondía. Se oía ruido a varias calles de distancia, gente andando y dando voces incluso a aquellas horas de la noche, pero no estaba seguro de si eran los que les perseguían o por el ataque a la ciudad.
   Cuando les llevaron ante el pozo, Amelia vio algo que la alteró terriblemente, y sorprendiendo a sus captores salió corriendo del templo en ruinas. La mayoría de los hombres se fue tras ella, y Perucho aprovechó la confusión para escapar en dirección contraria. Sueño o realidad, no estaba dispuesto a dejar que le sacrificaran...
   La reciente carrera, el calor húmedo y la altitud le agobiaban  La chaqueta se la había quitado hacía horas; ahora se abrió la mitad de los botones de la empapada camisa. Tenía que pensar qué iba a hacer: ¿volver a las ruinas y tratar de rescatar a Amelia si la habían capturado? ¿Dar vueltas por la enorme ciudad buscándola? ¿Regresar a la pirámide por la que habían llegado?
   - Pues todo, paso a paso.

Madrid, 11 de julio de 2016
   Julián volvió a aporrear la puerta:
   - Abre, Alonso.
   Silencio al otro lado. Luego un quedo:
   - Marchaos.
   - No me voy a ir hasta que me abras y compruebe que estás bien.
  Silencio otra vez. Más tarde pasos y el ruido de una llave. Alonso de Entrerríos abrió unos centímetros la puerta. Estaba despeinado, mal afeitado y con la camisa a medio meter en los pantalones. Y olía a rayos.
   - Estoy bien -dijo dejando la puerta entreabierta y volviéndose al interior del piso. Julián le siguió: el piso parecía la guarida de un conspiranoico. Había folios y folios pegados con celo por todas las paredes, algunos con dibujos, otros con frases cortas, y aún los había repletos de frases e incluso vacíos. Y un carrete de hilo rojo corría de un lado a otro de la sala, conectando unos con otros.
   - Ya veo. Estás de puta madre.
   - ¿Qué queréis? Ya me han apartado del servicio. Aclararé la cabeza y volveré cuando crean que no soy un peligro para nadie.
   - Alonso, tío. Somos amigos. Que estés o no listo para viajar por el tiempo salvando el mundo me importa un pimiento -en uno de los folios a su lado se leía: "Los del siglo XX tenéis mal entendido el Romanticismo".
   - Ya. Lo sé. Aprecio mucho vuestra amistad. Pero o tengo que olvidarme de todo esto -señaló la habitación entera- o hablo de ello. Las dos cosas no pueden ser.
   - Es Amelia, ¿verdad?
   Alonso se desplomó en una silla.
   - Es Amelia. No me la puedo quitar de la cabeza. Uno no deja atrás a sus hombres. Ni a sus capitanes, si puede evitarlo.
   Julián se sentó en otra de las sillas del atestado comedor.
   - Ya lo sé. Yo... Me enteré de que había desaparecido cuando volví del... tratamiento. Tampoco me encontraba muy bien. Quería usar mis habilidades como enfermero, ¿sabes? Había pensado incluso en irme a la Guerra de Cuba a salvar gente... Pero sin Amelia, le hacía falta al Ministerio. Eso de salvar la historia me parece muy gordo para alguien como yo, Alonso. A lo mejor a la gente como tú os va más. Yo quiero salvar vidas. Y en el Ministerio puedo. Si hay suerte, encontraremos a Amelia algún día y puede que para ella no haya pasado mucho tiempo.
   - O puede que sea una anciana. O que ya haya muerto,  y si ya ha muerto no podremos salvarla porque habrá muerto en el pasado. En este ministerio hablan mucho de la historia, pero realmente solo les importa el hoy, el ahora -Alonso estaba muy enfadado-. No les importa la justicia, solo que las cosas sean como son para ellos. Si te mueres en el pasado, eres historia y tienes que seguir muerto.
   Julián dejó que Alonso se desfogara. Sabía que no creía del todo lo que estaba diciendo, que para Entrerríos era importante su labor en el Ministerio. Pero también sabía que había algo más que le preocupara que haber perdido una compañera en el tiempo.
   - Te entiendo, y en parte puedo compartir lo que dices. ¿Qué hay de lo otro?
   - ¿Lo otro? -Alonso se encogió como un niño pillado en falta.
   - Eso de que el tiempo no es correcto. De que recuerdas cosas que no pasaron -cogió el folio que había leído-. Esto del Romanticismo. Yo no recuerdo que Amelia dijera esto nunca. A lo mejor pasó mientras estuve fuera...
   - No. Ocurrió cuando... lo de las Brujas de Trasmoz.
   - Pero Alonso: a esa misión fuimos tú, yo y Pacino.
   - Ya, y bastante vergüenza me produce recordarlo. Pero...
   - ¿Pero?
   - Pero... a veces también recuerdo haber ido con Pacino y con Amelia.
  
Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   Pasada la medianoche, Amelia Folch se escondía entre los arbustos mientras mascaba una brote de algo amargo que había encontrado en su desesperada huída. Había escondido el mensaje para el Ministerio debajo de una pequeña estatua que encontró en uno de lo templos aledaños. En el futuro buscaban esas cosas. Quizás alguien recibiría el mensaje. Quizás alguien vendría. Y lo arreglaría todo. Sí.
   No. Nadie iba a venir. Nadie iba a poder venir antes de que Cortés llegara a la ciudad. Y no podía esperar tanto tiempo. Había visto lo que había en el fondo del pozo, y aunque no lo entendía, cada fibra de su ser le decía que tenía que impedir que saliera. 
   Le costara la vida, su cordura o su misma alma, tenía que impedirlo.

Madrid, 6 de diciembre de 1864
   Ernesto le hizo una señal a Pacino, que su compañero comprendió al momento. Avanzó rápidamente por el pasillo del hostal y se refugió en la primera puerta. Tenían localizado al interfecto: Juan Gómez, reclutado por el Ángel Exterminador en 1713. Se le daba bien el rifle, pero no le hacía ascos al cuchillo carnicero. Si la información que manejaban era fiel, estaba en su cuarto preparando el asesinato.
   Con Pacino en posición, ahora fue Ernesto el que avanzó hasta quedar al lado de la puerta de la habitación de Gómez, pistola en mano. Pacino le alcanzó. Levantó el pie y de una patada entró en el cuerto.
   - ¡No muevas ni una pestaña, desgraciado! -gritó mientras apuntaba al único ocupante a la cabeza. Ernesto le siguió. Juan Gómez estuvo tentado, por un momento, de coger un arma de las varias que tenía sobre la cama. Le habían pillado limpiando una escopeta, pero tenía a su alcance un cuchillo de monte en su funda. Pero se dio cuenta enseguida de que le superaban en número: levantó las manos y las puso lentamente tras la cabeza.
   - Eso es quizás lo más inteligente que has hecho en tu vida -dijo Ernesto, y sin que Pacino dejara de apuntar en ningún momento al Exterminador, le puso las esposas.
   - ¡Un hombre tiene derecho a tener esclavos! ¿Es que van a acabar con todas nuestras libertades?
   - ...y ya la has cagado -añadió Pacino-. Con lo bien que ibas. ¿Llamo para avisar de que esto ya está?
   - Llame, llame: cerca de la puerta hay mala cobertura, y tienen que abrir para dejarnos pasar. Últimamente no se fían de que uno de estos no vaya a usar nuestras propias puertas para viajar, y cerramos las más delicadas con llave.
   Los dos habían apartado la mirada del detenido un simple segundo. Pero al volver a fijar la vista en él... ya no estaba, y las esposas caían al suelo con un golpe seco y metálico.
   - Pero, ¿qué cojones...? -balbuceó Pacino.
   - ¿Qué ha pasado, dónde ha ido?
   - Estaba aquí.
   - ¡¿Dónde ha ido?! -exclamó Ernesto mirando por la ventana, que seguía cerrada.
   - ¡Que estaba aquí, aquí delante! ¡No puede haber ido a ninguna parte!
   - Bueno, llame igual para decir que se nos ha escapado. Pacino...
   Pacino le miró con una expresión sorprendida.
   - ¿Pacino?
   Ante la mirada atónita de Ernesto, Pacino se desvaneció en un parpadeo, y el anacrónico teléfono móvil que sostenía cayó al suelo.
   - ¡Pacino!

Madrid, 11 de julio de 2016
   Julián carraspeó:
   - A mí... a mí me pasó una vez.
   - ¿Con Maite?
   - No... Con... Amelia. Una noche soñé que estaba en México, y que visitaba las pirámides.
   - Había oído que las pirámides estaban en Egipto.
   - Son otras. Era un viaje que Maite siempre había querido hacer, lo de México, pero no teníamos pasta. Pues soñé que estaba allí y que un tío me enseñaba una de las pirámides por dentro. Que era más pequeño de lo que me esperaba. Y en una de las paredes, ¡pum! Amelia.
   - ¿Amelia?
   - Amelia. En una pintura en la pared o un mosaico. Vestida de sacerdotisa maya. Con un tocado de plumas...
   - ...y una túnica de seda blanca.
   - ¡Joder! ¿Tú cómo sabes eso?
   - Es la ropa que llevaba cuando desapareció, ¡maldición! ¿No recordáis nada más del dibujo?
   Julián hizo un esfuerzo para recordar aquel sueño que había tenido una sola noche hacía varios meses:
   - Eh... un brazalete. Llevaba un brazalete enroscado en el brazo.
   - ¿Un brazalete? -Alonso reflexionó. Los detalles a los que se aferraba para no olvidarse de lo que todos llamaban locura seguían escondidos en sus recuerdos-. No, no llevaba ninguno puesto cuando se fue. El disfraz que nos prestaron no llevaba alhajas tan grandes. ¿Qué más?
   - No, no... No recuerdo más.
   - ¡Tenéis que recordar algo más, por vuestro padre!
   - No... Estaba ella, como en lo alto de un edificio, quizás la misma pirámide. Ah, sí. Y como detrás o al fondo o al lado había un barco.
   - ¿Un barco?
   - Con un cañón. Es normal, ¿no? Los españoles invadimos México.
   Alonso se levantó de un salto y se lanzó hacia la puerta del piso:
   - Sí. Cortés. Pero, ¿exactamente cuándo?
   Mientras tanto, en el Ministerio del Tiempo, las líneas estaban saturadas. Nieves salió del departamento de I+D para encontrarse con docenas de funcionarios que corrían de un lado para otro. Casi la estamparon contra la salida de incendios.
   La situación era grave, y los informes llegaban de años diversos: nunca se habían enfrentado a una crisis semejante.
   Cuando llegó al despacho del subsecretario, ya había varias personas esperando instrucciones o hablar con Salvador Martí, que Angustias mantenía como podía a raya. Si podían darle la información a ella, la tecleaba rápidamente y se la hacía llegar a Salvador.
   - Hemos perdido el contacto con nuestros hombres en Atapuerca.
   - Ernesto informa de que Pacino y el sujeto al que perseguían en 1864 han desaparecido.
   - En el cuarto sótano han reventado cuatro puertas.
   - Cinco en el nivel 8.
   - La expedición de Elcano lleva dos días perdida.
   En cuanto Angustias fue consciente de la presencia de Nieves entre las varias cabezas, le habló directamente:
   - Pasa, bonita. Salvador te está esperando.
   Nieves entró en el despacho de Salvador entre las quejas airadas de varios funcionarios. Dentro se había organizado un pequeño gabinete de crisis con el propio Subsecretario, Irene Larra, Velázquez y Espínola. A Nieves le sorprendió que hubieran convocado a Velázquez. En aquel momento estaban escuchando un informe en directo del Doctor Marañón, por videoconferencia. Salvador le hizo un gesto a Nieves para que se acercara.
   - Muchas gracias, Doctor. Si registra algún cambio, infórmenos inmediatamente.
   - Y si le es posible -añadio Irene en el último momento- haga una llamada de control cada 12 horas, para saber que todo va bien.
   - ¡Esto es un desastre! -gritó Salvador cuando se cerró la conexión, rompiendo el fingido control que mantenía hasta entonces.
   - Yo he perdido el contacto con la mitad de mis efectivos entre el siglo XVI y XX -añadió Espínola.
   - Han llamado de El Prado para decir que "no encuentran" mi retrato ecuestre del Príncipe Baltasar. Y que la mitad de las Meninas no están en el cuadro. ¡Cómo se van a ir mis Meninas del cuadro!
   - Es más grave -se atrevió a intervenir Nieves-. Las operaciones complejas que hacemos para crear nuevas puertas a partir de las instrucciones del Libro no nos están funcionando correctamente.
   - ¿Cómo es eso posible?
   - Creemos que se debe a que la posición de las estrellas no...
   - ¿No qué?
   - No es correcta. De hecho, es que están desapareciendo.
   - ¿El qué? -preguntó Salvador-. ¿Las puertas?
   - Algunas también, señor. Pero me refiero a las estrellas. Están desapareciendo las estrellas.

(CONTINUARÁ... Y TERMINARÁ)



07 mayo 2019

MdT2: Incluso el propio tiempo (XII)


Me llamo Amelia Folch. Soy agente del Último y Principal Ministerio y he sido llevada a la fuerza hasta el México de los aztecas junto al escritor Joan Perucho. En el lago que diviso desde mi posición ha empezado una batalla naval con cañones: si como creo son las fuerzas de Hernán Cortés, significa que estamos a 11 de mayo de 1521 y acaba de comenzar el Sitio de Tenochtitlan. Terminará el 13 de agosto: hasta entonces esto no será territorio español y no podrán abrirse puertas. Luego empezará la masacre. Nuestra única posibilidad sería escapar y llegar hasta el ejército español o hasta Veracruz. Aún no sé como, pero intentaremos sobrevivir.
   Amelia oyó pasos y escondió bajo el vestido la gran hoja de palma en la que había estado perforando su mensaje con un pendiente.
   - ¿Qué podemos hacer? -preguntó Perucho. Le acompañó hasta el final del pasillo.
   Abajo de la estructura piramidal sobre la que se encontraban, la actividad cotidiana se había interrumpido y todo el mundo corría. Unos cuantos hacia el lago, para descubrir el motivo de los estallidos; otros por las calzadas empedradas, con destinos claros. Algunos irían a buscar sus armas, otros a sus familias. En cuanto los cañones habían empezado a tronar, parece que su aparición había quedado en segundo término.
   - Deberíamos quedarnos aquí -sugirió Amelia. Le costaba respirar. "La altitud de México", pensó-. No creo que ahí abajo guarden muy buen recuerdo de los españoles.
   - ¿Los españoles son los del lago? ¿Se conocen?
   - Cortés ya estuvo aquí el año pasado. Y el asunto acabó mal -Catastróficamente mal. En ausencia de Cortés, Pedro de Alvarado, al que aquí llamaban "Tonatiuh", se puso nervioso y empezó a ejecutar a la nobleza durante una fiesta religiosa, lo que llevó a la muerte del emperador Moctezuma. Cuando volvió Hernán Cortés, no pudo sino organizar la huída española de la capital mexica. Y ahora habían vuelto para terminar lo que empezaron-. Parece que ha aceptado usted con normalidad que nos encontremos aquí y ahora.
    - Bueno -se encogió de hombros Perucho-. Puede ser ese veneno del demonio, que nos esté volviendo locos y no nos deje ver más que este sueño de tiempos pasados y lecciones de historia medio olvidadas. O puede ser que hayamos cruzado una puerta hacia el ayer: hace años leí un libro que hablaba de algo parecido.
   Antes de que Amelia pudiera interesarse por aquella reveladora lectura, vio algo que la alarmó profundamente: una pequeña comitiva se había reunido al pie de la pirámide y comenzaba a escalarla peldaño a peldaño. Y la encabezaban un par de sacerdotes que empuñaban cuchillos de piedra.

Madrid, 22 de diciembre de 2016
   - Ya pueden pasar -dijo Angustias.
   Los tres agentes de la Patrulla dejaron la charla intrascendente para más adelante, y se presentaron ante el subsecretario del Ministerio del Tiempo.
   - Buenos días, tomen asiento -les invitó Salvador mientras recolocaba los papeles que había sobre su mesa-. Tenemos problemas con los premios Goya.
   - ¿Que la ceremonia sigue sin tener gracia? -dejó caer Julián.
   - La misma que tiene usted. No: el problema es que el comité que les tiene que poner el nombre en diciembre de 1985 los va a llamar Premios Buñuel.
   - Pues más sentido me parece que tiene Buñuel que Goya -sentenció Irene Larra.
   - Ya, pero no se trata de eso.
   - ¿Y la información es fiable? -preguntó Pacino.
   - Al 100%: proviene del actor Jaime Blanch, que es primo lejano mío y conoce bien a Teo Escamilla, uno de los impulsores de los premios...
   Antes de que la conversación pueda seguir adelante, una intensa discusión en la secretaría hace que todos giren la vista hacia la puerta, que se abre de repente.
   - ¡...le he dicho que ahora está reunido! -protesta Angustias.
   En el quicio aparece Alonso de Entrerríos, ojeroso, con la ropa mal planchada y el pelo descuidado, que tras un mínimo instante entra decidido en el despacho del Subsecretario:
   - Don Salvador, hoy hace un año.
   - Alonso, no volvamos a hablar de esto.
   - Hace un año que perdimos a Amelia Folch.
   - Le repito que Amelia está muerta.
   - Y yo le digo que Amelia está viva.
   - ¿Quién es Amelia? -preguntó sutilmente Pacino a Irene.
   - Luego te cuento...
   Alonso se tiró nerviosamente de un bigote:
   - He vuelto a soñar que estaba de misión con Amelia, y con Pacino.
   - ¿Y conmigo no? -pregunta Julián.
   - Tú... tú no salías en el sueño.
   - Tendría vacaciones.
   - Mire, Alonso: sé que tenemos el presupuesto justo, pero vaya a ver al psicólogo de la casa. Esos sueños solo son...
   - Sé que son algo más que sueños. Sé que hay algo que no cuadra. Me lo dicen las tripas: Amelia tendría que estar aquí con nosotros.
   Julián torció el gesto mientras Salvador decía algo que estaba seguro de haber oído media docena de veces. Ninguna dolía menos.
   - No sabemos dónde está Amelia Folch, Alonso. Se perdió en el pasado y todos nuestros intentos por dar con ella han sido infructuosos: con suerte, algún día daremos con ella... Pero de momento, y a efectos del funcionamiento de este nuestro ministerio, Amelia está muerta. Tenemos que seguir adelante.
   Derrotado, Alonso dejó que Angustias le sacara del despacho. Sabía que aquello estaba mal, que aquello era incorrecto. Pero, ¿qué podía hacer?

Tenochtitlan, 12 de mayo de 1521
   En la oscuridad, Amelia boqueaba tratando de recuperar el aliento. Los pulmones le ardían, y en sus oídos aún resonaba su propio grito desgarrador. Había estado corriendo y corriendo...
   Imágenes dispersas cruzaban por su mente: los sacerdotes les habían encontrado en lo alto de la pirámide. Ella se había puesto varias de las alhajas de la difunta Yetaxa, y los aztecas habían creído que era el espíritu retornado de la princesa, y que no entendía su idioma porque ahora solo hablaba la lengua del otro mundo. No se explicaban la presencia de Perucho, pero parecían creer que era su guardián.

   Amelia arrancó otra hoja grande de un jardín, y se obligó a correr otro poco, aunque las piernas le daban latigazos de dolor. La altitud y el esfuerzo la estaban haciendo polvo, pero no podía parar.

   El azteca tatuado que les había traído a través del tiempo había despertado y se había unido a la comitiva. Había hablado con los sacerdotes y les había convencido para que le dejaran a los prisioneros para una ceremonia. Amelia había esperado lo peor: aunque había mucho mito, sabía bien del gusto azteca por los sacrificios humanos.

   Amelia se quitó uno de los pendientes tan bruscamente que se hizo sangre. Con la mirada perdida, sin saber hacia dónde iba, empezó a perforar la hoja de palma a toda velocidad.

   Les habían llevado a una zona de la ciudad poco transitada. La comitiva sacerdotal se había ido reduciendo a medida que entendían hacia donde se dirigían sus pasos: al final eran apenas cuatro hombres los que iban con ellos. En las ruinas de un viejo templo, se encontraba un pozo de boca amplia rodeado de símbolos grabados. Alrededor de la media noche, Amelia había mirado al fondo del pozo. Estaba vacío y tenía unos cinco metros de profundidad. Pero de pronto, y durante un instante, no estaba vacío sino que era el vacío. Y algo en el vacío se retorcía obscenamente...


Me llamo Amelia Folch y voy a morir en América antes de que Cortés tome Tenochtitlan. Si esta carta llega como espero a manos del Ministerio, sepan que entiendo que no me rescataran. ¡Pero TIENEN que cegar el pozo!

(CONTINUARÁ)


02 mayo 2019

Vengadores: Endgame - Tristeza cuántica

Cuando vi Los últimos jedi, no me gustó. El argumento, sí. Las interpretaciones, el desarrollo de personajes, los efectos: también. Pero no el montaje. Me sacó tremendamente fuera de la película de principio a fin.

En el segundo visionado, comprendí que se trataba de la influencia de mis expectativas, o mejor dicho, que con toda mi atención en cada elemento nuevo de la trama, a lo que contaba ese siguiente capítulo de la saga Star Wars, había puesto en automático mi absorción de cómo se estaba contando. Y Los últimos jedi tiene un ritmo y un esquema distinto, propio y muy original: es una película de asedios en cinco actos, no una confrontación en tres. Sigue habiendo escenas que me parece que se meten en un tono que no le favorece (la huída de Canto Bight es más Harry Potter que Star Wars), y otras que creo que no están bien montadas (en la pelea en la sala del trono de Snoke, por mucho que flipe a otros, hay defectos que se podrían haber solventado con recortes al inicio o final de encuadres, o con otras tomas), pero el conjunto me funciona mucho más.

Con Vengadores: Endgame he tenido una experiencia similar. La película me ha gustado (quizá abunda un poco demasiado en la autocomplacencia y la palmadita en la espalda, algo que le permitimos normalmente más a un final de temporada televisivo que a uno cinematográfico), pero me extrañaba sobremanera un error de planteamiento básico que a otros no parecía importarle. Y, a tenor de ciertas explicaciones que los hermanos Russo han dado a posteriori, no hay tal error. Lo que ocurre es que la película no es lo que parece: como velada por la gema de la Realidad, es algo mucho más amargo de lo que aparenta.

Lo que siguen son soberanos SPOILERS, así que si aún no has visto Endgame, hazte un favor y no continues leyendo.

Bien, vamos allá.
Endgame es una película que trata sobre las consecuencias de un hecho traumático. Y del último intento de los mayores héroes de la Tierra por enmendarlo. Cueste lo que cueste.

Endgame es también, instrumentalmente, una película de viajes en el tiempo. Pero no exactamente. Y ahí estaba mi desconcierto inicial: la Anciana dice, en la película, que sacar las gemas del pasado crearía una línea temporal divergente, algo que Banner propone solventar devolviendo las gemas una vez utilizadas para recuperar a la gente disuelta por el chasquido de Thanos. Pero los hechos de la trama de los Guardianes no acaban de cuadrar: por mucho que el Capi devuelva la gema de nuevo a su sitio para que Star Lord la pueda robar, todo lo que han cambiado en esa parte de la historia tiene consecuencias permanentes en el presente de Endgame que no pueden solventarse.

Hay más pistas por toda la película, aunque no se dice exactamente, y que en algún momento se deseche a Regreso al futuro como modelo de viajes en el tiempo puede inducir a error. Porque ciertamente, el modelo de "voy al pasado, cambio algo y altero mi presente" no es el que plantea Endgame. En el Universo Cinematográfico Marvel, el futuro es impreciso pero el pasado es inamovible.

Endgame no es una película de viajes en el tiempo. Endgame es una película de viajes en el tiempo a universos alternativos.

Y ahora sí cuadra todo. En el momento que el Capitán América, el Hulk y el Tony Stark de Tierra-199999 (el número del UCM dentro del Multiverso Marvel) viajan al pasado, no viajan a su pasado. Porque viajar al pasado introduce ya un cambio: ese viaje. Podría haber una exepción con el viaje de prueba de Ojo de Halcón, que no interactua con nadie. Pero ellos están en Tierra-199999b, donde el Capi puede pelearse con el Capi, y Loki escapa con el Teseracto. Cuando luego viajan más al pasado, están en Tierra-199999c, donde Tony Stark conoce a Howard Stark. Lo mismo con el Asgard de Tierra-199999d, donde Thor habla con su madre y Rocket extrae el Eter de Jane Foster. Y el gran conflicto llega de Tierra-199999e, donde Star Lord queda inconsciente antes de robar el orbe, las Nébulas se conectan, Nébula mata a Nébula, y cuyo Thanos, finalmente, ataca a Tierra-199999. En ese mundo e, además, Gamora no acabará en la Gema Alma, sino Natasha, y los cambios son tan grandes que, aunque el Capi luego devuelva el orbe para que Star Lord pueda encontrarlo, tendrá igualmente un futuro muy distinto, sin Nébula, sin Thanos y probablemente sin Gamora. Aunque lo hace de manera solapada, Endgame no solo es el final del arco de los Vengadores: es el principio de los universos alternativos, es la puerta al What If? marveliano. No es casual que el modo de viajar al pasado sea el Reino Cuántico, un término que evoca inmediatamente estados de realidad alternos..

Todo eso significa que aunque Tony conoció de adulto a su padre, el padre real de Tony nunca lo hizo. Que aunque Steve se retire con Peggy, es una Peggy alternativa: la suya nunca vivió con él. En cierto modo, esos encuentros son sombras de la verdad. Son como Rose Tyler quedándose con el Doctor Meta-Crisis: es lo más parecido que vas a encontrar a la persona amada real, pero en el fondo no lo es.

Igualmente, tras la triste venganza inicial contra el Thanos triunfante, que acaba en un momento pero que no logra nada porque ya ha destruído las gemas (¿seguro? ¿No dice la Anciana que las gemas crean el espacio-tiempo a su alrededor?), la más satisfactoria batalla que ganan contra él al final es contra uno alternativo: es más, contra una versión que ha estado a punto de destruir la Tierra como consecuencia del mismísimo plan de resucitar a los muertos por el chasquido.

Endgame altera las fases del luto: comienza con la ira, prosigue con la depresión y la aceptación, pasa a la negociación y termina con la negación. Y, en ese desajuste terrible, arriesga toda la vida en la Tierra para salvar a la mitad de la población del universo. Hay heroísmo, desde luego, en la historia que se nos cuenta, pero excepto al recuperar a todos los seres exterminados por el chasquido, todo el resto de victorias y satisfacciones son sombras de la verdad, apenas un poco más reales que Loki haciéndose pasar por Odin.

El engaño venció al fin.


04 abril 2019

Reflotando el listín

Vamos a volver a reactivar el blog (¿un blog en 2019? ¿Pero aún hace eso alguien?), aprovecho para reflotar el Listín de Puertas, nuestra recopilación de todos los fanfics del Ministerio del Tiempo que hemos encontrado en la red, y que tras la última actualización de 29 relatos, en estos momentos incluye ya 142 historias creadas por los fans.

¡Larga vida al Ministerio! (¿...cómo? ¿Que vuelven a congelarnos los trienios...? ¡Esto es un sindiós!)

01 octubre 2018

Infinituit War - Semana 1

Hace algunas semanas se nos ocurrió hacer un experimento: jugar una partida de rol por Twitter: https://twitter.com/infinituit. Lanzamos un llamamiento, creamos las fichas y, finalmente, este ha sido el resultado de la primera semana. Hay 8 PJs: cuatro en abierto (@mitxi21 es Dmytro, @inunoyokai es Chang Tzu, @raul_ajenjo es Korso "El Oscuro" Kalebra y @toronjavoladora es el misterioso y veterano Agente T.), y otros cuatro que, por ahora, operan en secreto.

Esto es lo que ha dado de sí la primera semana de la INFINITUIT WAR...
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   Los ojos de El Oscuro penetran las tinieblas que le envuelven como nuestros ojos captan la luz. Ahora mismo no sabe cómo ha llegado hasta aquí, a esta cámara de tesoros infinita donde se alinea hilera tras hilera de riquezas. Pero algo sí sabe: las sombras están intranquilas.
   “Vale, ahí vamos otra vez”, piensa para sí, inquieto. “A ver a qué me enfrento”.
   El Oscuro se mueve sigilosamente, tratando de averiguar si hay alguien más aquí, y asegurándose de no tocar nada.
   Al atravesar el amplio arco que separa una estancia de otra, se topa con una extraña escena: cuatro individuos sin rasgos, cuatro formas humanoides lisas, se mueven a cámara superlenta tratando de atrapar a una especie de hada diminuta de cabellos negros, suspendida en el aire. Por un amplio ventanal puede verse la tenue luz de una noche estrellada. Nadie parece percatarse de su presencia.
   “¡Vaya!, se asombra. “Esto me supera mucho. ¿Qué está pasando aquí? En un robo está claro quién es la victima y quien el agresor, pero esto es... Mejor no me arriesgo, y los inmovilizo”.
   Incapaces de desobedecer a la voluntad de El Oscuro, las ténues sombras de los cinco personajes emergen del suelo y se enroscan a su aldededor.
   El hada tarda unos instantes en notarse inmovilizada. Y, mirando lentamente en dirección a El Oscuro, una expresión de alarma se pinta en su rostro. No, no al Oscuro. Detrás suyo. Justo entonces, el amuleto de El Oscuro se calienta dolorosamente sobre su pecho
   "Esto se está poniendo muy mal", piensa éste, y mientras se gira para enfrentarse a la nueva amenaza, su propio cuerpo se transforma se convierte en una sombra viviente... solo para descubrir un pozo de negrura a sus espaldas que ni siquiera su vista puede perforar.
   De dentro emerge una mano fina, blanca como la nieve, seguida de un cuerpo de mujer envuelto en una túnica de seda fina. Su rostro es hermoso pero duro, sus labios finos y negros se curvan en una sonrisa cruel. Lleva la cabeza rapada, coronada por un feo tocado en forma de cuervo, con las alas extendidas.
   - Ya te tengo -dice con una voz que podría partir icebergs. ¿Se refiere a él o... al hada?
   Incluso con los escasos conocimientos arcanos que posee,  El Oscuro entiende que la mujer es un poderoso ser mágico, y cada fibra le dice que el tocado del cuervo es un símbolo ancestral de una profunda malignidad. Últimamente hay cosas que sabe y... cosas que, sencillamente, siente.
   “No tengo ni idea de qué va esto, pero es hora de jugársela”, pienso mientras libera al hada de su sombra. Rerocede hasta ella, sin perder de vista a la mujer del sombrero de cuervo.
   - Si alguien me quiere explicar que está pasando aquí, este es el momento.
   La terrible mujer del tocado de cuervo avanza a velocidad normal, no congelada, hacia El Oscuro, y lo atraviesa como si fuera humo (¿o es ella la  que está hecha de tinieblas). El pavor se pinta lentamente en el rostro del hada mientras la mujer extiende la mano hacia ella.
   El Oscuro oye como algo se rompe. Ve como, fuera, las estrellas se apagan una a una.
   El amuleto arde, arde...
   Y la oscuridad total estalla en un billón de cuervos.

SAN PETERSBURGO
28 DE SEPTIEMBRE DE 2018
12:41
   Korso despierta, pugnando por coger aire, en la cama de su hotel. Está sudando a mares...
   Unos cuantos pisos más abajo, a nivel de calle, en la puerta trasera del Ambassador, Chang despierta en el mismo momento, con una resaca de campeonato. No recuerda qué ha soñado, pero sí que el vodka que se metió ayer entre pecho y espalda no estaba nada mal...
   Y a la vez, en el bar del Ambassador, Dmytro y el Agente T. hacen tiempo mientras esperan a un viejo contacto de este último, Vizenkov, que al parecer quiere venderle cierta información...

   Korso (alias El Oscuro) se levanta y se planta frente al espejo. Contempla su reflejo y su mirada enfoca el amuleto que lleva al cuello.
   - ¡Callate! ¡Ya sé que la he cagado! Debiste elegir a otro...
   Se da una ducha y decide bajar al bar del hotel. Vaya suerte tiene con las últimas vacaciones...

   Chang entra en el hotel y se dirige a un empleado que niega con la cabeza, incómodo, cuando le pregunta en qué habitación se alojaba ella. No parece reconocer a la joven china. De camino al bar (el mejor sitio para resolver las dudas), ruedan por su cabeza imágenes confusas. Una regata. Sabor a rábanos. Y una pregunta sincera: ¿llegó a inscribirse en el hotel? ¿Era buena idea dar sus datos reales?
   El bar es de la vieja escuela, todo madera y mármol. En la barra, se pide un Flagman bien frío.

   Cuando Korso llega al bar (tarde para el desayuno, ¡cómo no!) divisa en un extremo de la barra a Dmytro y al Agente T., y en el contrario, separados por una docena de asientos, a una desastrada Chang, que habla animadamente con el barman.
   - Señorita Chan... ya sabe que no me dejan llamarla Connie... ¿parece que encontró el local que le indiqué anoche? El mejor vodka de rábano rústico que encontrará en la vieja ciudad de Piotr... -así que Connie Chan es el nombre con el que se ha inscrito. Chang espera que coincida con el de su pasaporte falso. La policía nunca se para a escuchar que ella no ha hecho todas esas cosas que le achacan a su ex-señora. Alguna quizás, pero ¿quién no ha hecho tonterías alguna vez?
   Korso se sienta en la barra junto a Chang. El cliente que está sentado junto a Dmytro deja su International Herald Tribune a un lado y pasea la mirada por las botellas:
   - Te retiraste a tiempo -dice-, si uno puede retirarse nunca de esto.

[FLASHBACK]
   3 meses antes. Asalto al Banco Central de España (otra vez). La policía fuera. Dentro, 4 ladrones con pasamontañas y escopetas, y 12 rehenes. Uno de ellos, a punto de desvanecerse en su sombra. En el tejado, una china, un ucraniano y el Agente T.
   - Bonitas vistas -dice Dmytro-, pero me parece que no hemos venido a disfrutar del buen día que hace. Voy a intentar tener visual para mandar un mensaje. Veamos cómo se toman la sugestión...
   Despliega un dron que entra por una ventana abierta y avanza por los pasillos del edificio del banco. Misteriosamente, todas las puertas se abren a su paso, como si una mano invisible las empujara...
[FIN DEL FLASHBACK]

   Dmytro se concentra en los que le rodean: hay muchas mentes en el hotel, pero solo necesita tocar a las más conocidas...
    "¿Nos vas a decir ya cual es esa valiosa información, o tenemos que esperar a que Chang esté como una cuba y nos quiera llevar a un karaoke?". El Agente T., Chang, Korso y Vizenkov escuchan tan claramente sus pensamientos como si estuvieran hablando cara a cara.
   "Ese es mi chico", dice telepáticamente Vizenkov en la mente de los cuatro. "Pero no olvides el tema del precio. Tengo una información muy interesante sobre alguien que está hoy en San Petersburgo. No es un tipo gordo, pero sí un clase 2. Puede interesar a varias agencias o a la División 1..."
   "Depende de lo interesante que sea, claro", transmite Dmytro. "¿Tienes algo en mente?".
   "Claro. A mi colección le faltan 10 Benjamins", responde Vizenkov: quiere mil dólares. Y asegura: "El nombre vale la pena..."
   "¿Y ese nombre puede resultar interesante para nuestros bolsillos, o sólo para matar el aburrimiento?", interviene Chang mentalmente, mientras mira al móvil, con aparente indiferencia, lo que en realidad son datos bancarios. ¿Sacó ayer realmente 65.000 rublos?
   "Para matar el aburrimiento ya tenemos esto", repone Dmytro mientras levanta el vaso. "Además, a lo mejor hay otra forma en la que podemos pagarte, ¿no? ¿Qué te parecería que te debiésemos una?".
   El camarero le sirve a Korso un vaso de vodka y le acerca a él y a Chang un platito con pepinillos.
   - Zakuski -dice escuetamente.
   "Dmytreshka, ¡no me seas así, que me tengo que ganar la vida! Mi hija necesita una ortodoncia y mi esposa quiere remodelar la dacha. Si no podéis pagar seguiremos tan amigos, pero os enteraréis de todo viendo la CTC".
   "Puedo pagar yo", transmite Chang. "Pero me vais a deber un montón de vodkas y karaokes".
   "Pagamos entre todos", zanja Dmytrov.
   "Muy generosos", transmite finalmente Vizenkov. 
   Como quien no quiere la cosa, durante los siguiente minutos, los cuatro se levantan en algún momento de su taburete acolchado, pasa junto a Vizenkov, y va dejando discratemente un fajo de rublos, dólares, y euros en el cada vez más abultado bolsillo de su chaqueta.
   "Haremos negocios más a menudo. Bien, esto es lo que sé: ayer por la tarde registramos la llegada a San Petersburgo del doctor Tenma, un genio japonés que anda peleado con media comunidad científica por sus experimentos amorales. Parece que Tenma ha hecho avances impresionantes en el campo de la ingeniería mecánica, y se sospecha que ha desarrollado vehículos blindados de alto poder destructivo: mechas, los llaman en Japón. Si ha venido a vender sus productos, no es al gobierno".
   “Si Tenma es japonés", pregunta Korso, "¿por qué ha venido aquí, a Rusia? ¿Por qué ahora?”.
   "Es japonés, y mucho japonés, por parafrasear a su ex presidente español. Bastante nacionalista. No sabemos qué negocios o relaciones pueden haberlo traído a nuestro país, pero no creemos que sea nada bueno".
   Dmytro lo piensa un momento, y responde:
   "Lo que nos cuentas, bien vale que le hagamos una visita y le preguntemos por esos mechas y sus posibilidades... e intenciones. ¿Sabes dónde se encuentra?".
   "No exactamente. Anoche se alojó en el Hotel Hermes Park, cerca del parque de atracciones... Pero se ha ido esta mañana temprano y le hemos perdido la pista. Aún no ha cancelado su cuenta".
   Con eso, Vizenkov se levanta del taburete mucho más rico de lo que entró, paga la cuenta y se marcha sin aparentemente haber cruzado una palabra con nadie.
   "No queréis aguantarme en el karaoke, ¿verdad?", piensa Chang, divertida, mientras le paga una nueva ronda de vodka al grupo. "Japón se la tenía jurada a China y Rusia, pero hace décadas, ¿no? ¿Vamos antes de que se enfríe el tema?".
   "Es hora de encontrar respuestas", transmite Korso.
   "Hermes Park", piensa Chang. "No he probado su bar".
   "No seré yo quien se quede atrás"; interviene de mala gana el introspectivo Agente T., que ha estado monitorizando la veracidad de toda la transmisión mental. Saca unas cuantas monedas de un viejo y sucio monedero verde y las suelta sobre el marmol.
   "Allá vamos...", dice Dmytro.

(CONTINUARÁ...)
  

28 mayo 2018

Krypton T1: spoilers, teorías y lo que puede venir

De todas las series de superhéroes que han llegado en los últimos tiempos a nuestras pantallas, Krypton es, probablemente, la que ha tenido un desarrollo más irregular. Comenzó con un buen (aunque no demasiado destacable) piloto, siguieron cuatro capítulos de cocción muy lenta, con pasos adelante y atrás, y ha rematado con otros cinco capítulos de intensidad creciente. Sí: rara vez tiene idea de qué hacer con Adam Strange. Sí: tras un primer episodio con una arquitectura planetaria vívida, repite una y otra vez los mismos sets. Sí: pasa mucho tiempo con intrigas políticas que no están a la altura de otras series sobre los mismos temas.

Y pese a eso, ¡guau! El atrevimiento y fidelidad que ha tenido a ciertos acercamientos del Universo DC, tanto en el cómic como en el cine, ha ido sumando positivos, junto a unos personajes que se han ido ganando un lugar en nuestro corazoncito y un season finale de infarto con más timey wimeys de los que ni un Señor del Tiempo suele manejar.

Porque (ALERTA, SPOILERS A MANSALVA), cuando la T1 parecía que estaba a punto de acabar recuperando la línea temporal de Superman, las acciones del general Zod han cambiado por completo la historia. Y le han puesto, por cierto, en un brete.

Vayamos por partes: la capa de Superman (el equivalente a la foto de Marty McFly en la que se iba transparantando) se rehace en el momento que Brainiac es enviado a la Zona Fantasma, una recuperación que no disminuye por el hecho de que Brainiac empiece a arrastrar a Seg-El con él. El montaje de la secuencia es preciso en ese punto: Seg ve como la capa se rehace pese a que él está siendo arrastrado, y decide no arriesgar la vida de su abuelo Val porque entiende que su trabajo se ha cumplido.

Ese detalle en sí tiene varias implicaciones: la primera de todas es que, en efecto, como le contó (contará) Lyta a Zod de pequeño, "su padre desapareció durante el embotellamiento de Kandor". Pero también implica que la desaparición de Seg en ese momento de la línea temporal no es imprescindible para la existencia de Superman. Lo que quiere decir que, una de dos, o Seg volverá de la Zona Fantasma o Seg ya ha engendrado a Jor-El. Es decir: que el bebé Cor-Vex que Nyssa ha rescatado de la Cámara Génesis acabará por llamarse Jor-El. El cambio de Vex a El no es demasiado difícil de justificar, dadas las circunstancias actuales (el rechazo de Nyssa al apellido Vex, la desaparición de Seg), y para pasar de Cor-El a Jor-El solo hay que tomar la J de Jax-Ur, la mujer que le ha abierto los ojos a Nyssa.

La capa de Superman no se convierte en la capa de Zod hasta que Zod destruye el proyector de la Zona Fantasma. Eso produce una nueva alteración de la historia, una en la que Krypton no estallará. Por lo tanto, es más que probable que en la línea temporal de Superman Val enviara a Brainiac a la Zona Fantasma y volviera a activar el proyector para traerle de vuelta, recuperando a Brainiac y acabando con el embotellamiento de Kandor que es el primer paso para la explosión de Krypton.

Por lo tanto, hay dos posibles cambios en la línea temporal: el primero, el que hacía que la capa se fuera deshaciendo, era que Cor-Vex no fuera rescatado de la Cámara Génesis antes de que Brainiac embotellara Kandor. Ese hacía que Superman no existiera. El segundo cambio, el que provoca que la capa se convierta en la de Zod y que la estatua de Superman en la Metropolis embotellada (¿o es Detroit?) sea la de Zod, parece provocado por la intervención de Zod al destruir el Proyector de la Zona Fantasma.

Aquí empiezan los timey wimeys: tres capítulos atrás, cuando Adam Strange utiliza el Rayo Zeta para salvar a Seg de la explosión de Ona, la niña-bomba, acaba aterrizando en la Tierra. Parece que en Metropolis, a juzgar por la estatua que ve al final del último capítulo y que sustituiría a la famosa estatua de Superman en el Parque Centenario de esa ciudad, pero recordemos que Adam es de Detroit, y es posible que la ciudad de la que va y viene con el Rayo Zeta sea esa. En cualquier caso: antes de que Brainiac sea arrastrado a la Zona Fantasma y de que Zod cambie la historia, ya hay una ciudad terrestre embotellada... y eso es verdaderamente extraño. Excepto porque el Rayo Zeta en la configuración que actualmente está utilizando Adam le lleva entre la Tierra del presente y el Krypton de hace 200 años, así que al volver a la Tierra regresa a la del presente. La única explicación que podemos elucubrar en este momento sobre el tema es que Brainiac saldrá de la Zona Fantasma (por supuesto que lo hará), irá a la Tierra y capturará esa ciudad para su colección (sea Detroit o Metrópolis: ¿cómo sería un Luthor sin Superman?).

Volvemos a Zod: al final de la primera temporada se ha convertido en el líder de un Krypton unificado (¡en un mes!) y expansionista que se prepara para conquistar las estrellas. Pero su situación es tremendamente delicada. Zod ha podido hacer lo que ha hecho porque en el futuro fue condenado a la Zona Fantasma, donde conoció a Val-El. Pero ha destruido el Proyector. Para no dejar de existir y que toda su nueva línea temporal triunfal se deshaga, tiene que conseguir que Val lo reconstruya (lo que puede explicar que no lo mate cuando tiene ocasión) pero sin que traiga de vuelta a Brainiac. Es más: la nueva línea temporal que nos muestra la ciudad embotellada a la que ha ido a parar Adam sugiere que Zod viajará a la Tierra para conquistarla bien en su yo adulto actual o enviando a su futuro yo infante para sustituir a Kal-El. Pero cualquiera de esas dos opciones requieren que en algún momento le envíen a la Zona Fantasma (para conocer al Val-El atrapado) y que Brainiac quede libre (para que capture la ciudad en la que está Adam donde se ve la estatua de Zod). ¿Habrá clones de por medio? Ahora mismo, el General Zod y Adam Strange son los únicos personajes que vienen de la línea temporal eliminada.


Sea como sea, hay semillas de cara a la segunda temporada como para parar un tren: el futuro dudoso de Zod. La alianza entre Nyssa, Val-El y Jax-Ur puede dar mucho juego. Ahora mismo, ellos son la resistencia. Jayna-Zod sobrevivió al disparo de su hija y se encuentra junto a alguien que la conoce y que me juego algo a que es su hermano Vidar, al que abandonó en el hielo cuando él quiso hacer otro tanto de pequeños. El desarrollo en paralelo de los bebés "Cor-Vex" y Dru-Zod (o no tan bebés, ya veremos el salto temporal que da la serie en su segunda temporada). Las ínfulas invasoras de Zod sugieren que veremos a otras especies del universo DC: ¿Thanagar? ¿Colu? ¿Intervendrán los Guardianes con el desbarajuste temporal (ya se mencionó un "anillo de poder" en la Liga de la Justicia)? Y empecemos por el elefante en medio de la habitación: Doomsday. En la última escena de la primera temporada, Doomsday se escapa. En Kandor. Sin Brainiac ni Zona Fantasma ni sol amarillo en los que apoyarse, los kryptonianos pueden tener una historia imperialista muy breve.

Una serie que empezó lenta y dando la información con cuentagotas ha acabado con un torrente de posibilidades que podría dar para varios años. Guau.

18 mayo 2018

Una brevísima historia de la Generalitat de Catalunya

Aunque la Generalitat que nació en 1289 tiene poco que ver con la de 2018 en funciones y atribuciones, pensar que es un organismo de autogobierno post-franquista o incluso "español" es erróneo.

Para empezar, porque en 1289 España no existía.

Es por esto que he pensado escribir este breve resumen de la historia y relación del gobierno catalán con el español.

Los orígenes de la Generalitat se remontan a las Cortes que celebró en Monzón el rey Alfons/Alfonso III el Franco de Aragón, como decía en 1289. Las Cortes (Cortes Catalanas) las institucionalizó el padre de Alfonso, Pere/Pedro III el Grande, aunque su génesis se gesta entre 1021 y 1192.

Hay dos cosas relevantes de estas Cortes:
- A diferencia de las de Castilla, tenían valor legislativo.
- Se trataban indistintamente temas de Cataluña, Aragón, Valencia y Baleares. Es el origen de la consideración política de unos Países Catalanes.

Además, en 1283 el propio rey Pere/Pedro III se comprometió a establecer una "constitución o Estatuto de Cataluña" que debía ser aprobada por los tres brazos de las Cortes: el eclesiástico, el nobiliario y el ciudadano.

La Generalitat nace en las Cortes de Monzón de 1289 como "la diputación del General", un organismo que debía recoger el tributo que se entregaba al rey. Tuvo su primer presidente en 1359, Berenguer de Cruïlles, obispo de Girona. Durante varios siglos la presidencia de la Generalitat fue ejercida por miembros del brazo eclesiástico. No es hasta 1413 que empieza a asumir funciones políticas, ejecutando las órdenes de las Cortes y haciendo cumplir las leyes y constituciones catalanas. Cuando se convierte, por tanto, en algo parecido a lo que hoy entendemos como Generalitat.

FRICCIONES
En 1616, el proyecto centralista del Conde-duque de Olivares le lleva a perseguir una "Unión de Armas". Tiene tantos frentes abiertos que necesita que todos los territorios proporcionen igualmente hombres y financiación para la guerra, y no de manera destacada Castilla. Topa en 1639 con la oposición del nuevo presidente de la Generalitat, Pau Claris, procedente del obispado de la Seu d'Urgell. En la posterior guerra contra Francia, el ejército mercenario reclutado por España se queda en el territorio catalán, para perjuicio de la payesía.

Estalla la primera Guerra dels Segadors, que culmina en 1659 con la pérdida de los territorios de la Cataluña Norte por el Tratado de los Pirineos.

Los últimos coletazos de la primera Generalitat finalizan en 1716, cuando el Decreto de Nueva Planta de Felipe V la fulmina.

REBOOTS
La Generalitat renace dos siglos después, en 1931. Primero como símbolo de la breve República Catalana ("dentro de la Federación Ibérica") proclamada por Macià, fundador de ERC que había ganado por mayoría absoluta las elecciones municipales que significaron la caída de Alfonso XIII. El principal problema fue que lo que se proclamó unas horas después en Madrid fue la República Española, y tras varios días de conversaciones con Domingo, Urruti y d'Olwer, Macià acepta integrar la Generalitat de Catalunya como fórmula de gobierno autonómico.

Dura 8 años, hasta que Franco la disuelve en 1939, aunque se reorganiza en el exilio y sigue teniendo presidentes y articulando a los exiliados.

Se reestablece (como poder ejecutivo) en 1977, y tendrá un nuevo Estatuto en 1979. Su reforma, "cepillada" por los jueces, llega en 2006, una injerencia que produce malestar social y político.

No es un resumen muy extenso, pero creo que sirve para entender qué fundamenta lo que busca, dice, hace y aspira cada una de las partes del conflicto, más allá de los sentimientos personales

19 septiembre 2017

Pathfinder's The Flash

Baronicus "Barry" Allenus, The Flash (Golarion) (CR 9)
XP 6.400
human investigator (sleuth) 9, Champion tier 2
LG Medium mythic humanoid (human)
Init: +11/+13 sleuth's initiative; Senses: Perception +10/+14 traps

DEFENSE
AC: 20/23 traps, touch 16/19 traps, flat-footed 14 (+4 armor, +1 dodge, +3 dodge traps, +5 Dex)
HP: 49 (9d8+9)
Fort: +4; Ref: +11; Will: +7, +6 vs poison, +3 vs traps

OFFENSE
Speed: 60 ft, Climb 60 ft

Melee: +1 rapier +12/+7 (1d6, 18-20/x2) or sap +11/+6 (1d6-1 nonlethal)
Ranged: hand crossbow +11 (1d4, 19-20/x2)

Special attacks: champion's strike (fleet charge), studied combat (+4, swift), studied strike +3d6
Inspiration pool: 6
Luck pool: 2
Mythic power pool: 7

STATISTICS
Str: 9, Dex: 20, Con: 12, Int: 14, Wis: 12, Cha: 14
Base Atk: +6/+1; CMB: +11; CMD: 20

Feats: Agile Maneuvers, Combat Reflexes, Dodge, Improved Initiative, Mobility, Weapon Finesse


Skills: Acrobatics +13, Appraise +6, Bluff +6, Climb +17, Craft (Alchemy) +7, Craft (Traps) +6 (+11 w/ gloves), Diplomacy^ +8, Disable Device +19 (+24 w/ goggles)*, Disguise +6, Escape Artist +9, Heal^ +6, Intimidate +6, Knowledge (engineering, nature)^ +9 (+14 mechanical w/ gloves), Knowledge (local)^ +6, Linguistics^ +6, Perception^ +10/+14 traps, Sense Motive^ +7, Sleight of Hand +16, Spellcraft^ +8, Stealth +13, Use Magic Device +10
(*Includes trapfinding bonus    ^Free inspiration skills)

Languages: Common (Taldane), Dwarven, Varisian

Special Qualities: inspiration, investigator talent (Combat Inspiration, Expanded Inspiration, Quick Study, Rogue Talent: Fast Stealth), keen recollection, poison lore, poison resistance +6, sleuth's luck, trap sense +3, trapfinding

Deeds: Daring, Make it Count, Opportunistic Evasion, Run like Hell, Second Chance, Sleuth's Initiative
Mythic special qualities: amazing initiative, climbing master, hard to kill, impossible speed, mythic power, surge +1d6

Combat Gear: +1 studded leather, +1 rapier, javelin of lightning, sap, hand crossbow, 5 bolts
Other Gear: Boots of speed, Goggles of minute seeing, Engineer's workgloves

Historia
Una noche, cuando Baronicus Allenus era pequeño, su madre Norbana fue asesinada por una veloz forma oculta en un torbellino de electricidad. La guardia imperial acusó de ello a Henric Allenus, el padre de "Barry", y lo encerró de por vida en el penal de Nigraporta, a las afueras de la capital imperial de Molthune, Canorate.

Adoptado por el capitán Josephus Westros, Baronicus se convirtió en investigador de la guardia de Canorate, resolviendo crímenes por toda la ciudad sin dejar de investigar cualquier cosa que pudiera demostrar la inocencia de su padre. Un experimento del Profesor Harrierson Wellius al tratar de penetrar los secretos de extraños aparatos robados de la distante Numeria provocó una tormenta mística sobre Canorate: a consecuencia de esto, un rayo muy particular cayó sobre Baronicus en su laboratorio. El relámpago le dejó inconsciente durante varias semanas, pero al despertar había encendido su chispa mítica: Baronicus tenía ahora la capacidad de moverse a una velocidad imposible para un ser humano. Dispuesto a utilizar sus nuevas habilidades para limpiar por fin el nombre de su padre y acabar con las otras amenazas arcanas que Wellius había desatado en la capital imperial, pero decidido a que el Imperio no lo reclutara a la fuerza como un arma en su guerra contra Nirmathas, Barry Allenus creó la identidad secreta de Flash, el relámpago humano.

Hace poco, Allenus ha descubierto que Wellius no es como parece un halfling, sino un malvado tecnomante quickling obsesionado con convertirse en el ser más rápido de Golarion.


15 septiembre 2017

Pathfinder's Iron Fist

Dannian Rand, the Iron Fist (Golarion) (CR 9)
XP 6.400
human monk (of the Sacred Mountain) 5/kineticist (Elemental Ascetic) 5
NG Medium humanoid (human)
Init: +2; Senses: Perception +6, Detect Magic (Necromancy) 60'

DEFENSE
AC: 19 (21/23 iron limb, 25 iron limb/ki AC), touch 17, flat-footed 16 (+1 dodge, +2 natural, +2 Dex, +2 Wis, +2)
HP: 53 (10d8+10)
Fort: +8; Ref: +10; Will: +7, +2 vs Enchantment, paralysis, sleep and stun, +1 vs Necromancy
Inmune to all diseases (including supernatural and magical)

OFFENSE
Speed: 40 ft.

Melee: unarmed strike +9/+4 (1d8+4/+3, crit. x2 plus shaken 1d4+2 rd) or earth blast fist +9/+4 (1d8+1d6+4/+3) or unarmed strike flurry of blows +11/+11/+6/+6 (1d8+4/+3/+3/+3) or earth fist flurry +11/+11/+6/+6 (1d8+1d6+4/+3/+3/+3)
Melee (pow.att): unarmed strike +7/+2 (1d8+8/+7, crit. x2 plus shaken 1d4+2 rd) or earth blast fist +7/+2 (1d8+1d6+8/+7) or unarmed strike flurry of blows +9/+9/+4/+4 (1d8+8/+7/+7/+7) or earth fist flurry +9/+9/+4/+4 (1d8+1d6+8/+7/+7/+7)
Ranged: MW shuriken +9/+4 (1d2+2) or MW shuriken flurry of blows +9/+9/+4 (1d2+2)

Special Attacks: bowling infusion, elemental fist (6/d, +2d6 fire), flurry of blows, powerful fist (+2 burn = kinetic fist d8s), pushing infusion, stunning fist (6/d: For DC 17, stun 1 rd or fatigued, plus shaken 1d4+2 rd)
Ki pool: 4 (ki strike: magic)


STATISTICS
Str: 15, Dex: 14, Con: 11, Int: 10, Wis: 15, Cha: 13
Base Atk: +6; CMB: +10 (+12 sunder); CMD: 24 (+26 vs sunder)

Feats: Combat Reflexes, Dodge, Dragon Ferocity, Dragon Style, Elemental Fist (fire), Improved Sunder, Improved Unarmed Strike, Power Attack (-2/+4), Stunning Fist, Toughness, Weapon Focus (Unarmed Strike)


Skills: Acrobatics +11, Climb +10*, Craft (Paper, Wood) +4, Escape Artist +6, Handle Animals +2, Heal +10, Intimidate +7, Knowledge (arcana, geography) +3, Knowledge (history, planes*, religion) +5, Knowledge (dungeoneering and Earth elementals)* +7, Linguistics +4, Perception +6, Profession (herbalist) +6, Ride +6, Sense Motive +2, Stealth +7, Survival +4, Swim +6, Use Magic Device +10
* (including Skilled Kineticist bonus)

Languages: Common (Taldane), Common (Tian), Hon-La, Minkan, Samsaran

Special Qualities: AC Bonus (+2), bastion stance, iron limb defense (+2 shield AC, +2 CMD if starts and ends his turn in the same space, or +4 for 1 ki), iron monk, fast movement (10'), maneuver training, purity of body, still mind; burn (1/rd, max.5; 1 burn = 9 non lethal damage), elemental flurry, elemental focus (earth), elemental wisdom, gather power, infusion (kinetic fist, 0 burn; bowling infusion, pushing infusion), infusion specialization 1, kinetic blast (earth, 3d6+5), metakinesis (empower, 1 burn), utility wild talents (basic geokinesis (25 lbs), skilled kineticist, greater skilled kineticist)

Combat Gear: Amulet of Natural Armor +1, Buffering Cap, Origami Swarm (2), Greater Slaying Shuriken (human), 20 MW shuriken
Other Gear: Bandages of Rapid Recovery (x2), monk clothes, Potion of Cure Light Wounds, Runeward Tattoo (Necromancy), Seer's Tea, 1000 gp

Historia
Hace 15 años la familia Rand viajó de Taldor hasta Amanandar, en el corazón de los Imperios Dracónicos, donde el cabeza de familia tenía importantes negocios. Tras cruzar La Corona del Mundo, la caravana fue atacada por tengus bastante antes de llegar a la capital de la colonia, Nueva Oppara, mientras cruzaban el reino montañoso de Zi Ha, un ataque del que el pequeño Dannian Rand fue el único superviviente. Unos monjes samsaran lo encontraron y lo llevaron a lo que parecía un templo de meditación de la cordillera; en realidad, Dannian fue llevado al reino extraplanar de Kun-Lun, donde recibió un largo y estricto entrenamiento como monje guerrero. Tras enfrentarse a la prueba de Shou-Lao el Inmortal (un dragón del tiempo de mil años), fue considerado digno de defender K'un-Lun y se convirtió en el Puño de Hierro, enemigo acérrimo de los ninjas de La Mano del Segador.

Sin embargo, parte de él añoraba la vida que tuvo de niño en Taldor, y sobre todo quería hacer justicia con las truncadas vidas de sus padres. Siguiendo lo que tomó por señales del Más Allá, aprovechó una conjunción planar para abandonar su deber como defensor de K'un-Lun y emprender el viaje de regreso a la dorada Oppara: allí pudo saber que el Consorcio Aspis fue quien organizó los asesinatos de su familia para hacerse con el control de los talleres y el imperio comercial de su padre, y que fueron ellos quienes contrataron a los tengu que les atacaron... Más aún: Dannian descubrió que los tengu pertenecían nada menos que a La Mano, y que esta es en realidad una escisión del Camino Susurrante, la peligrosa filosofía que adora a los no muertos. Ahora, por alguna razón que aún desconoce, sus miembros están muy interesados en Oppara, y el Puño de Hierro ha vuelto a ponerse en acción... 

22 junio 2017

El Ministerio del Tiempo 24 - "Tiempo de Hechizos"

Ilustración de Conrado "Entiman" Martín

   Entre las muchas virtudes que tiene el capítulo "Tiempo de hechizos" de El Ministerio del Tiempo, el tercero de la tercera temporada (toma doble número mágico) se encuentra la sorpresa; el cogerte a trasmano, con el paso cambiado. Algo que se le debe de pedir siempre a un relato de terror, más allá de la atmósfera (e incluso más que la atmósfera).

   Porque como espectadores tardamos bastante rato en descubrir qué tipo de capítulo es "Tiempo de hechizos", un mérito primero de sus guionistas, Ángel Aranda y Anaïs Schaaff, y luego de su director, Koldo Serra. Nuestras sospechas sobre quiénes son los buenos y quiénes los malos pueden ir más o menos desencaminadas, pero a la gran mayoría se nos quedó la boca abierta cuando vimos el aquelarre y quiénes participaban en él. Es en ese momento cuando descubres (y te das cuenta de que las pistas estaban ahí todo el rato) que este no es un capítulo sobre Bécquer sino a la manera de Becquer; que es un capítulo de Pacino; que además de ser una proclama furiosa sobre la intolerancia a lo largo de los siglos es un alegato romántico (strictu sensu) de la libertad. "Tiempo de hechizos" es el Hombre de Mimbre español, un relato fantástico anclado a partes iguales en la magia ancestral, esos viejos cultos paganos ajenos al cristianismo, y las peores partes de nuestra realidad más física. La Mencía que interpreta Miryam Gallego reune el misterio, la vulnerabilidad de las víctimas y, al final, la fuerza desesperada de quien se niega a renunciar a su último atisbo de libertad.

   Incluso con las explicaciones finales sobre lo que ha motivado el cambio temporal de alianzas dentro de la Patrulla, "Tiempo de hechizos" marca un antes y un después para ellos, porque nos muestra lo que, bajo las circunstancias adecuadas, son capaces de llegar a hacer cada uno. Incluso si más adelante superan lo que han hecho y lo achacan a la debilidad frente a la droga, es un episodio doloroso (Hugo Silva no da puntada sin hilo, particularmente en el tercio final del episodio, pero es que la progresión sometida de Aura Garrido y Nacho Fresneda es la otra mitad de la ecuación de la inquietud), un capítulo en el que la historia tal vez se haya salvado, pero todos han perdido. Todos acaban llevando consigo una parte de la maldición de Trasmoz.

   Es interesante descubrir que el capítulo, originalmente, tenía que haber servido para despedir a Julián Martínez si Rodolfo Sancho hubiera continuado una temporada más. Concretamente, dentro de una trilogía de despedida y en relación a los sueños premonitorios que compartía con Lorca. Aunque el resultado final del capítulo sea, por sí mismo, plenamente satisfactorio, no deja de llamar la atención que podríamos haber tenido a Lorca y Bécquer en un mismo episodio.

   La otra trama de "Tiempo de Hechizos", las pruebas a las que es sometida la joven Lola Mendieta, culminan con una intrigante revelación: si Lola ha leído acerca de su futura traición, ¿estará cumpliendo con la Historia, pero no traicionando realmente al Ministerio, si decide cumplir con lo que su expediente dice que hizo/hará? ¿Es Lola Mendieta, en el fondo, la agente más fiel al Ministerio? Una serie de preguntas que despiertan el juego mental de la paradoja y del único personaje que, probablemente, acabará habiendo venido del futuro del Último y Principal Ministerio (recordemos que la Lola adulta ya recordaba los historiales de Julián, Alonso y Amelia).

   Por último, el avance del siguiente capítulo nos desvela una intrigante sorpresa: sí, el próximo será "el capítulo de Goya"... pero también el del regreso de Marta, la ex compañera de Pacino en el Ministerio de los años 80.

Puntos de contacto: Blancanieves y los Siete Enanitos (la muerte de la bruja/secuencia animada), El hombre de mimbre (The Wicker Man), Las brujas de Zugarramurdi, Estudio 1: Las brujas de Salem, el cine de la Hammer.

Reseñas de El Ministerio del Tiempo
T1: 1 Empecinado | 2 Lope | 3 Hitler | 4 Rabino | 5 Guernica | 6 Lazarillo | 7 Leiva | 8 Lorca
T2: 9 Cid | 10 Pacino | 11 Cervantes | 12 Napoleón | 13 Gripe | 14 Houdini | 15 Filipinas | 16 Filipinas | 17 Alcázar | 18 Vampira | 19 Lombardi | 20 | 21
T3: 22 Hitchcock | 23 Mincemeat | 24 Bécquer | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | 32 | 33 | 34

T4: 35 Eulogio | 36 Almodóvar | 37 Bloody Mary | 38 Picasso | 39 Anacronópete | 40 Herrera | 41 Fernando VII | 42 Salcedo 

21 junio 2017

El Ministerio del Tiempo 23 - "Tiempo de espías"

   Decíamos ayer...

   Ya, ya lo sé: llevo un retraso con las reseñas ministéricas que ni la proverbial lentitud de los procesos funcionariales españoles justifica. La última, del 5 de abril del año pasado, correspondía a la segunda parte de "Tiempo de valientes". Desopilante, mi informalidad. En mi defensa debo decir que ha sido un año muuuuy interesante, a la manera china de entenderlo, y que pienso ponerme al día. En lo que a reseñas toca, que en lo que es la serie no me pierdo ni un capítulo en directo.

   Iremos, por tanto, rellenando los huecos que faltan con el final de la segunda temporada, pero de momento vamos a saltar hasta el presente. En la revista SFX pude escribir la reseña del (pre)estreno de la primera temporada, "Con el tiempo en los talones" (y en el número 3 habrá más sobre eso, incluida la columna Editorial), así que vamos allá con el segundo, el 23º hasta ahora.

Póster de David Serrano

   "Tiempo de espías" tiene, de antemano, un par de curiosidades a tener en cuenta: es el primer capítulo de El Ministerio del Tiempo que adapta una historia ya publicada, en concreto en la tercera sección de la novela El tiempo es el que es. Allí, Javier Olivares ya avisaba que partía de una idea de un guion que tal vez algún día se llevara a cabo. Y así ha sido, siguiendo las líneas generales de la novela pero con cambios de los que hablaremos más adelante.

   "Tiempo de espías" es también la primera ocasión que hemos tenido de ver el mar (el de verdad, no el recreado digitalmente) en la serie. Poder rodar en la playa de Peñíscola (Cala Pebret), recreando la de Punta Umbría, ha abierto por sí solo los horizontes narrativos de la serie: su mundo, por así decirlo, se ha ampliado, y las posibilidades que este aporta a los directores de cada capítulo se multiplican.

   El detonante de "Tiempo de espías" es Lola Mendieta: la adulta (interpretada por Natalia Millán) se muere, enferma de cáncer desde la temporada anterior, a causa de sus viajes utilizando el túnel del tiempo radioactivo de la empresa americana Darrow. Pero es su versión joven (Macarena García) la que hace arrancar la trama: ayudando a escapar a un compañero de la Resistencia, es capturada por los nazis, algo que no estaba previsto; tratando de enderezar la historia, Ernesto encabeza un intento de rescate que sale tremendamente mal, y tanto él como la joven Lola son encerrados en un campo de concentración. La Patrulla de Amelia, Alonso y Pacino vuelve al presente para descubrir que el rescate es altamente complicado, y que además la historia vuelve a correr peligro en otro sentido: William Martin (José Manuel Poga), el hombre al que Lola salvó, debería encabezar una operación de contra-inteligencia para hacer creer a los nazis que son auténticos los documentos que lleva el cadáver de un piloto encontrado en Huelva. Los papeles indican una serie de movimientos en el Mediterráneo ficticios: la "Operación Mincemeat" debe engañar a Hitler, para poder proceder a la liberación de Sicilia mientras él cree que los Aliados se dirigen a los Balcanes. Pero los ingleses están cancelando "Mincemeat", así que Martin y la Patrulla deberán hacerse con los falsos documentos, las falsas fotografías personales y, lo más difícil, el falso cadáver, para llevar adelante su propia versión: lo que Pacino califica como "Operación Albondiguilla".

   El episodio, escrito por Javier Pascual Corujo, Javier Olivares y Abigail Schaaf, comparte con su versión novelística una especie de "río fatalista", en el que los protagonistas se van viendo arrastrados por los acontecimientos sin que puedan hacer gran cosa para remediar los problemas. Algo similar a lo que ocurría en "Cualquier tiempo pasado", el capítulo del recibo del Guernica, en el que también quedaba la duda de si el Ministerio había corregido o creado la historia oficial. Pero de manera aún más dramática, teniendo en cuenta el final del episodio. Sin embargo, la versión televisiva del relato consigue mejorar mucho el ritmo de la historia, y la sensación de que nadie controla exactamente el curso de los acontecimientos disminuye: Martin adquiere un talante heroico en su decisión de que sea el suyo el cuerpo que encuentren ahogado, y aunque no tenemos la escena del libro en la que Alonso le ayudaba a ahogarse, no hay menos dolor en las escenas que comparten antes de esa muerte. La razón está, quizás, en que el episodio aprovecha su metraje no solo para contarnos la historia y esquematizar a los personajes, sino que nos los enseña en momentos personales de su vida: Martin cantando fandangos, el partido de fútbol en la playa... Todo capturado por el director Jorge Dorado con un gusto excelente, aprovechando la luz natural del pleno sol, del alba y del ocaso para amplificar las emociones, haciendo que el extraordinario trabajo de los actores quede realzado: no se trata solo de la peripecia de la semana, se trata de fotografiar unos instantes para conmovernos por el heroísmo de unas decisiones. Además de Poga, en ese sentido, Nacho Fresneda está magnífico y transmite perfectamente la conexión que establece con ese otro digno guerrero de otro tiempo. Es un capítulo donde se pierde para ganar, donde la Historia le pasa por encima a la gente como si fuera un leviatán insensible.

   La otra trama, la del campo de concentración, queda ligeramente más diluida que en la novela, pero sigue permitiéndonos ver cómo Ernesto establece ese lazo de unión con la que aún no es su traidora, y ante todo nos permite ver el fragor interno que sufre Salvador Martí. Su voluntad de hacer lo correcto, de mantener la historia como es pero salvar a la persona a la que falló dos veces, nos sugiere el infierno personal que está atravesando. ¿Será posible alterar la historia de Lola Mendieta? ¿O esa mujer ya conocía a Alonso, Julián y Amelia porque ya había estado en el Ministerio de 2017? ¿Se enfrenta Salvador a sí mismo? ¿Puede cambiar la historia de una persona sin perder el control de todo lo demás?

   "Tiempo de espías" es un capítulo sutil pero tremendamente hermoso, lleno de detalles (como las flores sobre la tumba) y homenajes (no solo a Mincemeat, sino al origen del fútbol), y profundamente entroncado con la relación que tiene la serie y sus creadores con el pasado. La gente, más allá de los nombres y los hechos famosos (fantásticos secundarios, de lujo, Antonio Dechent, Cuca Escribano y Luisa Gavasa). Los recuerdos, el heroísmo, lo que perdemos y lo que sacrificamos. El pasado que nos duele.

Reseñas de El Ministerio del Tiempo
T1: 1 Empecinado | 2 Lope | 3 Hitler | 4 Rabino | 5 Guernica | 6 Lazarillo | 7 Leiva | 8 Lorca
T2: 9 Cid | 10 Pacino | 11 Cervantes | 12 Napoleón | 13 Gripe | 14 Houdini | 15 Filipinas | 16 Filipinas | 17 Alcázar | 18 Vampira | 19 Lombardi | 20 | 21
T3: 22 Hitchcock | 23 Mincemeat | 24 Bécquer | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | 32 | 33 | 34

T4: 35 Eulogio | 36 Almodóvar | 37 Bloody Mary | 38 Picasso | 39 Anacronópete | 40 Herrera  | 41 Fernando VII | 42 Salcedo